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Nadal frena la embestida en Beijing

Nacho Mühlenberg - 9 oct 2015 | 08:53

Rafael Nadal fue de menos a más, remontó a Jack Sock un partido áspero y pudo terminar con buenas sensaciones para meterse en semifinales.

Rafael Nadal venció 3-6, 6-4, 6-3 a Jack Sock en 2 horas y un minuto de juego para acceder a las semifinales del ATP 500 de Beijing. El español empezó practicando un tenis muy discreto, pero acabó con buenas sensaciones en un partido de altibajos. Sock, que tuvo un primer set mágico, perdió confianza en su tenis y se diluyó con el paso de los juegos. El mallorquín está entre los 4 mejores del torneo y se enfrentará este sábado en semifinales al ganador del partido entre el italiano Fabio Fognini y Pablo Cuevas.

Nadal saltó a la pista central del complejo tenístico del Abierto de China tenso, con las ideas turbias, atrapado y sin una gran reacción de piernas. Ni siquiera tenía la explosión necesaria en sus golpes para meterle mano a un jugador que le gusta la velocidad.

Jack Sock, en cambio, salió hecho un tornado tenístico. Fue en busca del break prematuro y lo consiguió. Se puso 2-1 y saque embistiendo al mallorquín con sus características piedras de derecha. Sock disfrutaba y Nadal no estaba cómodo desde la línea de fondo.

Rafa intentaba aguantar el chaparrón, remaba desde el fondo de pista, la ponía en juego y esperaba el fallo del norteamericano. El español no proponía un plan sólido ni nada del otro mundo para poder desestabilizar al joven rubio que seguía en su línea.

Sock cometía algunos que otros errores por el lado del revés pero, pero se movía rápido y ligero para agarrar la derecha. Flexionaba las piernas, bajaba las rodillas, cogía impulso contra el suelo y salía con una explosión que le imprimía tal potencia a la pelota que Nadal las veía pasar. En 38 minutos se puso set arriba con 14 ‘winners’ y un tenis exquisito y explosivo.

Nadal, por su parte, iba a remolque y apenas pudo conectar 3 tiros ganadores y acumuló 12 errores no forzados en el primer set. Desde el fondo de pista no funcionaba y su saque era una invitación para que el ‘yankee’ partiera la pelota.

El español, sin embargo, sabía que debía mantenerse en partido. Fiel a su espíritu de no dar una sola pelota por perdida, continuaba luchando contra la marea y la embestida. Nadal era consciente que Sock, probablemente, no podría seguir durante todo el encuentro al nivel del primer set salvo que hiciera el partido de su vida.

Y esto último no sucedio. Sock se diluyó, no estuvo tan certero como al comienzo del encuentro, y el hombre de la cabeza de acero se puso algo más sólido, empezó a moverse mejor y le bajó levemente la confianza al estadounidense que no fue capaz de conectar la cantidad de ganadores que había hecho en la primera manga. Sin un gran tenis pero con la fe de que estaba para luchar, el balear ganó la segunda manga subiendo los tiros ganadores a 7 y bajando los errores a 9.

El tercer y definitivo set se asemejó bastante al segundo. Nadal subió una 'mini marcha' más su nivel, empezó a defenderse con más peso en sus impactos, movió la pelota con un poco más de contundencia y Sock se convirtió en un espejismo de lo que fue en la primera manga. Rafa consiguió un break en el famoso séptimo juego y esto le bastó para quedarse con el partido y terminar con el puño en alto y satisfecho por lograr mejores sensaciones. Un partido en el que fue de menos a más, que le da un subidón de adrenalina por estar entre los 4 mejores sin su mejor tenis, pero que le lleva a escalar un pasito más en esa búsqueda de confianza que tanto anhela.