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Bogotá, a un paso de quedarse sin torneo ATP

Fabián Valeth - 4 oct 2015 | 10:39

En los últimos días ha corrido una voz que apunta que Colombia se quedaría sin torneo ATP para el 2016. México sería el destino de la plaza.

Luego de tres ediciones, el ATP 250 de Bogotá parece tener sus días contados. Los rumores indican que el torneo fue vendido al Grupo Pegaso de México y la sede sería Puerto Vallarta, Cancún o Monterrey. Y aunque aún no ha habido un pronunciamiento oficial por parte de Manuel Maté, el director del torneo, o de alguna otra persona dentro de la organización, todo indica que el negocio está cerrado y en 2016 Colombia desaparecerá del mapa de la ATP.

La venta del cupo tampoco cae de manera sorpresiva. El propio Maté había declarado algunos meses atrás que si salía alguna oferta para vender el evento, lo haría; incluso, llegó a tocar, de manera sutil, esa posibilidad en la rueda de prensa de presentación del torneo de Bogotá esta temporada. Y es que el campeonato ha pasado por algunos problemas económicos considerables que, de hecho, le impidió tener la tecnología del Ojo de Halcón, tan pedida por algunos jugadores y aficionados.

Pero no todo pasa solo por el factor monetario. Para nadie es un secreto que en estos tres últimos años el evento no ha llenado las expectativas necesarias dentro de los espectadores, quienes han venido exigiendo jugadores de peso y ante ello la recompensa ha sido escasa. Incluso, en estas tres ediciones solo ha aterrizado en la capital colombiana un top-10: Richard Gasquet en 2014. Partiendo de allí, la asistencia a las canchas no ha sido la esperada por parte de los organizadores.

Sin embargo, la verdadera gota que rebasó la gota fue la complicada situación en que el torneo fue expuesto para el 2016. Con la creación del calendario, la ATP puso en la misma semana al torneo bogotano con los Juegos Olímpicos, razón que le quitaría importante protagonismo al primero. Para nadie es un secreto que muchos jugadores prefieren asistir a la cita olímpica, que sucede cada cuatro años, y esto dejaría a Bogotá con una situación casi penosa, hasta tener que pelear por tener un par de top-100 en el cuadro principal. Un panorama complicado que, además, disminuiría la motivación de las personas por asistir al Centro de Alto Rendimiento, lugar donde se ha disputado el evento en estas temporadas.

Y la posición en el año también pudo jugar en contra. Estar en el inicio de la gira de cemento norteamericana no atraía a muchos jugadores, quienes preferían instalarse de inmediato en Estados Unidos. Historia diferente hubiese sucedido de estar en la tradicional gira sudamericana de inicio de curso y jugándose sobre polvo de ladrillo. Solo basta con tomar como ejemplo al ATP de Quito que este año, en su edición inaugural, se dio el gusto de contar con un jugador como Feliciano López, instalado en el top-15 del ranking masculino.

Desde ya esto significa un golpe bajo para el tenis colombiano que hace poco recibió el mazazo de haber perdido la posibilidad de avanzar al Grupo Mundial de la Copa Davis. Y también genera el declive de un deporte tan poco apoyado en el país y que necesita de un nuevo aire, de fomentar la práctica de los más chicos y el fortalecimiento de las jóvenes promesas que vienen empujado para sustituir, más adelante, a la camada que se mueve por el mundo actualmente. Para nadie es un secreto que este tipo de torneos son casi que un aliciente para que los niños se animen por tomar la raqueta y haya una mayor cultura por esta disciplina.

De confirmarse esta mala noticia para Colombia, solo queda esperar que se hagan los esfuerzos necesarios para volver a poner al país en la escena principal del tenis mundial. Un estatus que pocos se dan el privilegio de tener y que el país cafetero está dejando escapar.