La temporada 2015 llenó páginas sobre la posibilidad de que Serena Williams completara el Grand Slam anual por primera vez desde 1988. A dos partidos de conseguirlo -derrota ante Vinci en semifinales de US Open-, la hazaña se quebró. Una hazaña que dentro de todos los logros y objetivos individuales que aguarda la disciplina supone lo más grande que un profesional puede conseguir. En 1938, Don Budge convertía el concepto en realidad.
La posibilidad de acometerlo comenzó en 1905, cuando el Australian Open, último Slam en arrancar, se sumaba a París, Londres y Nueva York como una de las cuatro grandes citas del calendario. Dejando a un lado las dos grandes guerras, las cuales impidieron la disputa de los Grand Slams no estadounidenses, en los primeros 27 años a partir de 1905 ningún jugador estuvo cerca de conseguirlo. Fue en 1933 cuando Jack Crawford rozó con los dedos entrar en los libros de historia.

Aunque fue el primero en ganar los tres primeros majors del año, Crawford no grabó su nombre entre los ganadores del Grand Slam anual. Tras coronarse en Australia, Roland Garros y Wimbledon, Crawford partía como favorito en la final del US Open que le enfrentó a Fred Perry. Uno de los grandes mitos del tenis oceánico llegó a dominar dos sets a uno la final, quedándose a un parcial de inaugurar una lista que posteriormente se ha vuelto tan legendaria como exclusiva. Quizás, Crawford fue el primero que acusó la presión, cediendo el cuarto y el quinto set por 0-6 y 1-6.
Fue cinco años después cuando en su último año como amateur, el estadounidense Don Budge imponía su ley en las cuatro pistas más importantes del mundo, con un incontestable dominio en los 24 partidos que acumuló hasta hacerse con los cuatro cetros. Por el camino únicamente se dejó tres sets en total. En el US Open que cerró el círculo, Budge no afrontó sets en contra, convirtiéndose en el pionero de un concepto que hoy día sigue viéndose como un milagro tenístico, reservado para gigantes del tenis que incluso necesitan de una dosis de suerte y regularidad casi inalcanzable.

Tras lograrlo, Budge se pasó a profesionales la temporada inmediatamente posterior, llenando el Madison Square Garden, coronándose en múltiples Pro Slams, los Grand Slam del circuito profesional. Con el tiempo, tras la creación de la Era Abierta, el Grand Slam anual sigue siendo considerado el mayor reto posible en el tenis actual y a Budge como el primero que lo logró, cumpliéndose hoy 77 años de aquella proeza.

