El Us Open 2015 no gana para disgustos. Después de una decena de días con un calor abrasador y un récord histórico de retiradas en Grand Slam por altas temperaturas y humedad impracticable, ahora es otro agente meteorológico el que pretende arruinar los últimos días de torneo. Como no, se trata de la lluvia, que no había hecho acto de presencia hasta la jornada de ayer cuando se tuvieron que posponer las semifinales femeninas de la Artur Ashe y acoplarlas a la noche de hoy junto a los dos partidos masculinos. Lo peor, además, parece que todavía está por llegar, con mucha más lluvia del cielo de Nueva York y una hipotética solución de disputar la final de hombres el lunes de la semana próxima.
Y mientras tanto, el techo a medio construir. Fue una idea que todos sabíamos era cuestión de tiempo, tan necesaria como lógica. En pleno siglo XXI hay gente que todavía no entiende que un deporte tan universal como el tenis siga dependiendo del azar, es decir, del tiempo. Parece ser que la ejecución del Open de Australia y Wimbledon hacia la innovación provocó la derrota del inmovilismo estadounidense, paralizados ante la posibilidad de techar la Artur Ashe y sus más de 22.000 espectadores.
Pero el día llegó, la decisión tomó y la construcción arrancó. Más de 254 millones de dólares como inversión para impedir que el agua no detuviera las jornadas habituales y tener que disputar la final, otra vez, en lunes. Visto lo visto, demasiado tarde.
Pero el problemas no solo están siendo las lluvias, eso solamente se generó ayer. Las quejas ya venían de antes debido a que el techo está a medio construir y provoca una asimetría de luces y sombras en la pista que molesta a algunos jugadores. “Prefería disputar la jornada de noche, me gusta la luz artificial. Ante Kvitova las sombras fueron un desastre, apenas podía ver la pelota y supongo que ella tampoco. No es nada fácil y hace perder calidad a los encuentros”, declaraba Flavia Pennetta tras su duelo de cuartos de final y después del cambio de jornada repentino.
En principio, las semifinales tendrían que haber sido ayer en horario nocturno; ahora, tras el cambio, las deberán arrancar hoy sus partidos en horario diurno para dejar luego su sitio a los hombres.

Entre luces y sombras, calor, humedad, retiradas, quejas, lluvia, cambios de turno y un techo a medio construir, lo que está claro es que el Us Open 2015 será un Grand Slam grabado a fuego en la Gran Manzana. El parte meteorológico intuye mucha lluvia para los dos próximos días, con lo que la posibilidad de disputar la final el lunes –una vez más- se convierte casi en una realidad, conllevando a la organización un día más de producción y gastos de lo pactado.
Esperemos que en 2016, ya con las obras terminadas, el USTA Billie Jean King Tennis Center sea un recinto sin problemas ajenos a lo deportivo y podamos disfrutar de un Grand Slam acorde a lo que el Abierto de Estados Unidos representa para el deporte de la raqueta.

