Previa semifinales Masters 1000 de Cincinnati

Los tres mejores jugadores del mundo aterrizan en la penúltima ronda del torneo americano junto a un ucraniano que buscar dar la sorpresa.

El cartel habitual más un artista inesperado. Aleksandr Dolgopolov es, sin duda alguna, la gran atracción de las semifinales del Masters 1000 de Cincinnati, capaz de meterse entre los cuatro mejores accediendo desde la fase previa. En su camino se planta ahora Novak Djokovic, a quien no ha vencido nunca nunca, por lo que el reto pinta a despedida o campanada. En el ring opuesto esperan Roger Federer y Andy Murray, dispuestos a sumar un nuevo capítulo a su rivalidad con tintes de revancha por parte del británico después de lo sucedido hace un par de meses en Wimbledon.

Ya no nos sorprende ver a Novak Djokovic en este tipo de rondas. Juegue bien, mal o regular, al serbio siempre le alcanza para meterse entre los mejores y en Cincinnati no iba a ser la excepción. El número uno del mundo buscará ante Dolgopolov su décima final de manera consecutiva, una costumbre de estar presente en todos los domingos de competición que empezó allá por el Open de Australia. El balcánico no ha brillado especialmente esta semana en sus encuentros ante Paire, Goffin o Wawrinka, siendo éste último el más placentero de todos, pero ya sabemos que tal y como está, con jugar al 75% le basta y le sobra para mantenerse en el alambre. Aquí en Ohio, donde nunca ha ganado, está a solamente dos triunfos de lograr el Career Golden Masters, una hazaña que ningún otro jugador en la historia ha descifrado.

Para evitarlo, o al menos intentarlo, aparece en escena el descarado Aleksandr Dolgopolov, con su tenis anárquico y la irregularidad por bandera. Proveniente de la previa, el ucraniano se deshizo de Ward y Giraldo para acceder al cuadro principal, donde tuvo algo de suerte ocupando la vacante de Nishikori como cabeza de serie. Pero nadie le ha regalado nada, ni siquiera Tomas Berdych en su duelo de cuartos de final, lugar en el que ‘Dolgo’ firmó su primera victoria frente al checo. Ante Djokovic le espera la misma oportunidad, la de saborear de una vez por todas un triunfo frente al serbio (0-4), algo que ya estuvo a punto de tocar hace unos meses en Miami, cuando el segundo set reflejaba un 3-0 favorable al de Kiev. Finalmente sería el de Belgrado quien terminaría abrazando la gloria con un 'rosco' de por medio en el definitivo, tanto en esa batalla como en la del domingo, recuerdos que seguro permanecerán en la memoria de Dolgopolov cuando se reencuentre con su oponente esta misma tarde.

Los mismos recuerdos que pasarán por la cabeza de Andy Murray cuando vea a Roger Federer entrar a la pista central de Cincinnati. No han pasado ni dos meses desde que ambos se batieran en semifinales de Wimbledon, una guerra que se llevaría el suizo con aparente comodidad (7-5, 7-5, 6-4) dejando al público exento de su ídolo local. Ohio reeditará esa misma batalla con un fuerte aroma de revancha en el ambiente por parte del oriundo de Dunblane, quien desde esta semana ocupa el segundo escalón del ranking mundial a costa del helvético. Cierto es que uno llega en pleno auge y el otro viene de remontar partidos duros al mejor de tres mangas, aunque la cita bien merece un borrón y cuenta nueva para ambos. Sin favoritos, sin mirar atrás, simplemente dos guerreros luchando por un pase a la final donde poder enfrentarse a ese rival que todos temen.

Si rebobinamos esta cinta una temporada atrás, es extraño recordar cómo Andy dominaba el cara a cara frente a Federer por 9-11. ¿Qué ocurrió desde entonces? El declive del escocés y el renacimiento del de Basilea. Cuatro duelos, cuatro victorias de Roger, con un balance de 11-1 en cuanto a sets. De tener prácticamente una rivalidad espinada, a darle la vuelta en una sola temporada. Ahora es el suizo el que marca la pauta con ese 13-11 (único favorable frente a los miembros del BigFour), deseoso de dar un nuevo mordisco a su rival y demostrar que el gen competitivo está más vivo que nunca pese a sus 34 años. No hay que olvidar tampoco que Andy llega de conquistar Montréal, con lo que el plan del ex número uno del mundo deberá ser casi perfecto si quiere frenar la tendencia de un hombre que está de dulce. Cuatro hombres, dos billetes y una tarde/noche espectacular para disfrutar del mejor tenis.

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