Tras su caída ante Belinda Bencic en las semifinales de Toronto, su segunda derrota en todo el 2015, la número 1 del mundo, Serena Williams, se presenta como máxima favorita en el último torneo grande y preparatorio del US Open, una cita que la de Michigan ha querido remarcar en su conferencia de prensa en Cincinnati. Las bajas y estados de forma de sus inmediatas perseguidoras la deja como casi única favorita real al título.
"Hacerlo sería una locura, sería genial. De verdad, nadie va a querer ganar el US Open tanto como yo". Para ello, nada mejor que intentar hacerse con un título que ganó por primera vez en su carrera justamente la temporada pasada, cuando derrotó en la final a la serbia Ana Ivanovic. La competencia, más aún si cabe en un circuito ya de por sí oscilante y poco consistente entre sus mejores jugadoras, parece nuevamente mermada.

Las bajas de Maria Sharapova y Venus Williams, los problemas físicos de Petra Kvitova o recientemente de Simona Halep, las ausencias prematuras de dos top-10 como Carla Suárez y Garbiñe Muguruza o la irregularidad que comparten todas ellas junto a Ivanovic, Safarova, Bouchard o Wozniacki, deja a la menor de las Williams en rampa de lanzamiento para seguir con su implacable 2015.
Curiosamente, desde que el torneo comenzó a celebrarse en 2004, no ha repetido ganadora. Once ediciones y once campeonas diferentes hacen del Western & Southern Open un certamen peculiar y aleatorio en tal sentido. Dentro de los Premier 5, Williams ha conseguido la victoria en Roma, Toronto y Cincinnati. En la capital italiana y en tierras canadienses, consiguió ganar al menos una segunda vez.
Con un camino a priori sencillo hasta los cuartos de final, donde podría cruzar con Sloane Stephens o Ana Ivanovic, Cincinnati parece propicio para crar un nuevo estímulo en su futuro inmediato: llegar con victoria a Nueva York y ser la primera mujer que repite triunfo en el cemento de Ohio. La número 1 avisa: "Quiero jugar bien y ganar aquí, sobre todo después de la desilusionante semana pasada"

