Sale el sol en Hamburgo y esto es motivo de sonrisa para Rafael Nadal que va viendo, con el paso de los días, que empieza a sentir mejor la pelota, comienza a amigarse con su raqueta y va subiendo peldaño a peldaño esa confianza que tan tocado lo dejó en los últimos meses.
Nadal se metió en semifinales del ATP 500 de Hamburgo con mejores sensaciones de las que comenzó el torneo. Día a día va incorporando mejores automatismos que le permiten llegar en condiciones a las rondas decisivas. El balear va de menos a más pero es consciente que todavía queda mucho trabajo por pulir.
Su saque no está terminando de cuajar en el torneo. El manacorense no tiene la confianza para impactar con fuerza y se limita a servir a una velocidad notoriamente más reducida, sobre todo en los primeros saques y cosechando una gran cantidad de dobles faltas. La derecha es otro de los golpes en los que tiene que seguir trabajando. No parece un problema técnico sino mental, de confianza, de poder pasar el brazo hacia delante sin ataduras. Estos aspectos no están incorporados todavía pero Nadal, inmerso en un proceso que nunca antes se había visto, trabaja en la búsqueda de los mismos con la ilusión de un niño.

Uno de los empujoncitos para Rafael fue que, literalmente, vio la luz solar, algo que le hace acercarse a su zona de confort. “Mucho mejor con sol, esta tarde (por ayer) por primera vez tuvimos sol. Me recuerda a Mallorca, creo que es mejor para el público, para los jugadores, para el torneo, para todos. Es mucho mejor tener un día así”, comenta. Hoy se espera un cielo despejado, pelotas vivas y jugar al aire libre. Un plus más para acercarse a su tenis.
Otro de los motivos que acercan al optimismo es el cuadro. El ATP de Hamburgo es uno de los 500 más flojos del circuito. Cuenta con un solo top 20: el propio Rafael Nadal. Andreas Seppi, 24º del mundo, su rival de hoy en semifinales, será el mejor jugador rankeado que se enfrente a lo largo de la semana. En caso de una victoria chocaría con Fognini (32º) o Pouille (85º). Un cuadro bastante abierto para ser un 500 y que le reportaría el mayor triunfo de Nadal de todo el 2015 ya que ‘apenas’ tiene dos torneos ATP 250 (Buenos Aires y Stuttgart).
“Las cosas van mejor cada día”, comenta Nadal, que ve motivos para ilusionarse. Hoy puede seguir subiendo otro peldaño para conseguir esa confianza que tanto anhela y que es aquella que dicen que sube por escaleras y baja por ascensor.

