Bernard Tomic fue arrestado ayer en Miami y la noticia dio la vuelta al mundo en apenas minutos. Uno de los bad boys australianos volvía a dar la nota en una semana bastante complicada para él después de que criticara a la Federación de su país y se quedara fuera de la convocatoria de Copa Davis mientras la Federación publicaba una nota de su participación en The Hall of Shame. Su detención fue la guinda del pastel. Así sucedió todo tal y como publica la prensa local de Miami, que entrevistó a Tomic nada más ser liberado.
Varios huéspedes del Hotel W South Beach en Miami se quejaron a las 5 de la mañana de que la música estaba muy alta en la habitación número 15 del hotel. Dos guardias de seguridad se presentaron en la habitación y le pidieron a Tomic que la bajara. Según la orden de arresto, el tenista se negó y cerró la puerta con vehemencia en sus caras. Los guardias intentaron un par de veces más llamar a la puerta de la habitación hasta que, supuestamente, Tomic abrió y levantó su dedo corazón de forma violenta hacia la cara de los guardias, que llamaron entonces a la policía que se presentó allí y obligó a Tomic y sus amigos a salir de la habitación. Los amigos así lo hicieron pero no Bernard, que fue finalmente arrestado y llevado a comisaría.
"Ha sido mi culpa", comenta Tomic nada más ser liberado. "Estaba dormido las primeras veces que se vinieron a quejar. Lo siento por la policía y por el ruido que he ocasionado". El tenista comenta lo que pone la orden de arresto de que cerró la puerta en la cara de los guardias. "La primera vez que vinieron les dije que la música no estaba alta y les invité a pasar para poner el volumen que ellos consideraban normal pero aún así, no estaban felices la segunda vez que vinieron. Me decepcionó cuando vi la policía a la tercera ocasión que vinieron", explica Tomic.
Sobre que se negase a salir de la habitación, Bernard comenta que la policía no le dio el tiempo necesario para recolectar sus cosas. No es la primera vez que Tomic tiene problemas con la ley. Ya hace años fue detenido por conducción temeraria, así como este mismo año fue salpicado por un caso de venta de cocaína. "Era muy joven en esos casos. Me gustaría decir que de todo eso he aprendido pero de alguna manera, la pasada noche no lo hice. Pero ahora sí he aprendido la lección", aseguró.
Para concluir, Tomic manda un mensaje a los niños: "Chicos, no pongáis la música muy alta o iréis a un centro correccional".

