Casi como se preveía. Los rusos no iban a elegir una sede normal para la eliminatoria de Copa Davis que se disputará del 17 al 19 de julio, complicándole aún más las cosas a España. El sitio elegido ha sido Vladivostok. Uno de los sitios más lejanos que podrían haber elegido, casi en la frontera con Corea y cerca de las costas japonesas. La trampa está lista, sólo hace falta que piquemos.
Porque esta eliminatoria huele rara desde noviembre. Después de perder contra todo pronóstico contra Brasil (y de la forma en la que se cayó, sin ningún jugador top) y del lío que se formó con el nombramiento de Gala León y su rechazo por parte de jugadores y técnicos, así como el cruce de declaraciones que se produjo en las siguientes semanas, cada vez la cosa pintaba peor. Se ponía en duda el compromiso de los nuestros a la vez que los jugadores rechazaban cualquier cosa que viniera de Gala León, de la que se decía que no se llevaba bien con los tenistas y que no viajaba a los torneos ni hablaba con ellos.

Para complicar esto aún más, Rusia consigue la victoria ante Dinamarca el pasado mes de marzo y los temores de jugar en el sitio más alejado del mundo comenzaron a surgir. Finalmente, Rusia ha propuesto Vladivostok como sede para la eliminatoria. Pero, ¿dónde está Vladivostok? Está en el lado más oriental de Rusia, próximo a la frontera con China y Corea del Norte. Ahí es nada. A esta ciudad se llega después de siete horas de avión desde Moscú. Si ya vienes desde España o Reino Unido (la eliminatoria se juega después de Wimbledon), súmale otras cinco o seis horas más, más escalas. Una locura.
La eliminatoria se disputará en el Fetisov Arena, un complejo deportivo usado para partidos de hockey. Ni duden por un segundo que la pista de tenis que construyan los rusos será lo más rápida posible y que bote aún menos. Todo para incomodar al juego que más les va a los españoles. Para complicar aún más las cosas, el jugador que más se adaptaría a una pista como esta, Feliciano López, se casa justo ese fin de semana con su novia Alba Carrillo, por lo que no cuenten con él.

El nombramiento de Julián Alonso como subcapitán es un intento por limar asperezas con los jugadores y que charlar con ellos sobre la Davis no suponga un foco de conflicto. Hay que recordar que si los tenistas quieren ir a Río de Janeiro a los Juegos Olímpicos de 2016 requieren un mínimo de tres compromisos con la Davis, por lo que alguno que otro no podrá rechazar una posible convocatoria.
La fecha, el sitio y el ambiente que se respira entre jugadores y dirigentes hace que esta eliminatoria parezca una trampa total. Veremos cómo acaba todo esto.

