Tras la renuncia de Carlos Moyá, la Real Federación Española de Tenis puede optar por dos vías en la capitanía de la Copa Davis: un extenista de renombre, como en los últimos años, o un entrenador de tenis con experiencia profesional.
Son días de llamadas, reuniones y toma de decisiones en la R.F.E.T. Especialmente, en el caso de Gala León, directora deportiva del ente federativo. El nombramiento del sucesor de Carlos Moyá parece inminente.
Al margen de nombres, la federación y Gala León deben elegir entre dos perfiles: un extenista de renombre o, simplemente, un entrenador de tenis con experiencia profesional. Durante los últimos años, la preferencia de la R.F.E.T. ha sido clara: Emilio Sánchez Vicario, Albert Costa, Álex Corretja y Carlos Moyá. La Federación española ha convertido la capitanía de la Copa Davis en un homenaje a extenistas de primer nivel mundial. A favor de los extenistas ha jugado su experiencia en grandes competiciones, su capacidad de entender los sentimientos de un jugador durante un partido y su teórico poder de convocatoria. Sin embargo, la realidad ha demostrado que los tenistas actuales deciden sin tener en cuenta la fama o el nombre del capitán. Las renuncias en la reciente eliminatoria en Brasil, bajo la dirección de Moyá, han sido la gota que ha colmado el vaso.

Un caso similar se ha dado en la capitanía de la Copa Federación. Arantxa Sánchez Vicario dimitió en una tensa situación a nivel interno y tras unas polémicas declaraciones sobre Anabel Medina. Con Conchita Martínez se ha normalizado el equipo, pero Carla Suárez decidió no disputar la eliminatoria por la permanencia ante Polonia y España descendió de categoría.
En esta situación, al margen de la labor y las decisiones que hayan tomado los últimos capitanes extenistas, cabe plantearse si es coherente el empecinamiento de la R.F.E.T. con los grandes nombres del tenis español en los últimos años. Todos ellos fueron excelentes tenistas, pero no son nombrados para jugar, sino para elegir y dirigir a quienes ahora juegan.
El perfil del entrenador-capitán cobra fuerza por el alto nivel de los entrenadores españoles, un espejo en el que se miran técnicos de otras partes del mundo. Entrenadores del perfil de Josep Perlas, Juan Bautista Avendaño y Javier Duarte también han colaborado en los grandes éxitos del tenis español. Sus conocimientos técnicos y tácticos, así como su capacidad de apreciar y corregir los errores que comete un jugador, pueden ser de gran ayuda. Y probablemente, con contratos económicamente inferiores a los de extenistas de primer nivel mundial. No desperdiciemos esta parte del conocimiento. No olvidemos esta vía.

