Gulbis, la pesadilla francesa

Ernest Gulbis consiguió el título en Marsella al vencer en la final a Jo-Wilfried Tsonga sin grandes inconvenientes. 

Ernests Gulbis se alzó con el título en el ATP 250 de Marsella al vencer en la final a Jo-Wilfried Tsonga por 7-6(5) y 6-4. Gulbis estuvo firme al servicio y no cedió ningún juego de saque. Tsonga se vio desbordado ante la potencia de un letón acertado en todas las facetas de su juego. Es el primer título del año para Gulbis que viene en una clara línea ascendente.

Si hay alguien que puede presumir de haber ganado todas las finales que disputó, ese es Ernests Gulbis. El letón, contando la de hoy, tiene un pleno de cinco finales disputadas en individual y cinco ganadas. Pero no solo en singles, sino también en dobles. Las dos que jugó, las ganó.

Y hoy en Marsella volvió a cumplirse la serie para hacer pleno y cantar bingo. El Gulbis del 2014 es otro. Al menos ha hecho un cambio importante desde que está bajo las órdenes de Gunther Bresnik, con el que comparte andadura desde principios de 2013. El letón sigue demostrando el mayor punto de estabilidad y madurez de toda su carrera deportiva.

El primer set fue a pura potencia. La premisa era clara. Había que estar fuerte en el saque e intentar cazar alguna posibilidad al resto. Los dos jugadores son pura fuerza y explosión. Construyen los puntos desde el primer saque. Desde la violencia. Como todos sus tiros.

Y tanto Gulbis como Tsonga entraron pegándole durísimo a la pelota y fabricando los puntos desde el primer saque. Una de sus principales virtudes. Esos bombazos a más de 200 kilómetros por hora que dejaban bien encaminado el punto cuando lo conectaban.

Los dos jugadores estuvieron firmes al saque. Apenas cediendo puntos al rival con sus servicios. En el 3-4, 30-40 y saque de Tsonga, Gulbis dispuso de la primera oportunidad de rotura. El francés la salvó con un gran primer saque para igualar a deuce. Luego, dos saques primeros saques seguidos ganadores empatarían el set a cuatro.

Nuevamente con 4-5, 15-40 y saque del francés, Gulbis dispuso de dos puntos de set. Para no perder la línea del partido, Tsonga los salvó a base de misiles de servicio. El set llevaba un claro olor a desempate. Y así fue como, con dos respectivos juegos más mantenidos, la primera manga se definiría en el tie break.

Los desempates se definen por detalles. Y el letón estuvo más acertado. Arriesgó unos centímetros más de la cuenta, forzó a Tsonga y los puntos cayeron de su lado para hacerse con el primer set por 7-5 en el desempate.

El partido era intermitente. Típico encuentro entre dos pegadores sobre pista dura y techada. Escasos intercambios, poco ritmo y puntos cortos. El promedio de cada tanto durante todo el primer set fue de apenas cuatro tiros.

Y con Gulbis crecido, enchufado y concentrado, Tsonga recibió un mazazo duro al comienzo del segundo parcial. Una rotura de saque que le costaría el partido. Gulbis iba a por el título. No quería ceder terreno ni ventaja y fue a buscar el break tempranero que lo encontró rápido.

El partido estaba en territorio letón. Set arriba y break arriba. Simplemente tenía que seguir por la misma línea y el trofeo estaría bajo su poder.

Sin fisuras mentales y con su patrón de juego se fue haciendo poco a poco con los juegos para finalmente llevarse el segundo set por 6-4 y el título para su casa.

Gulbis así se convierte en la pesadilla francesa. De los cuatro hombres a los que se enfrentó en Marsella, tres fueron franceses que dejó por el camino. Mahut en cuartos de final, Gasquet en semifinales y Tsonga a las puertas del título.

Gulbis va madurando, va aprendiendo y se ve cada vez más fuerte. Ernesto y, después, el resto.


Comentarios recientes