
El torneo de Brisbane supone la primera gran reunión de la temporada en el circuito WTA. Único evento de categoría Premier en la semana de apertura, reúne a buena parte de la élite femenina, buscando ese rodaje competitivo previo a Melbourne sin forzar el cuerpo los días inmediatamente anteriores al primer Grand Slam del año. Un evento en crecimiento, cuenta entre sus filas con 6 top10, incluyendo a las tres mujeres en activo que se han repartido las tres primeras plazas del escalafón femenino en los últimos meses: Serena Williams, Victoria Azarenka y María Sharapova. Todas las cabezas de serie son top20, lo cual da medida del calibre de torneo al que nos enfrentamos.
Narrativas a destacar:
- María Sharapova regresa a competición. La rusa sólamente ha disputado un partido desde el mes de agosto, debido a la bursitis en su hombro derecho que le forzó a renunciar al tramo final de temporada, incluido el US Open. Vuelve con un nuevo entrenador en su banquillo, Sven Groeneveld. Con la duda del tacto competitivo y con una reválida no superada: el choque directo ante las principales féminas del circuito, especialmente Serena Williams. El evento no dará concesiones a la campeona del Australian Open 2008.
- Serena Williams desembarca para proteger su título. La estadounidense tiene en Brisbane su única plataforma de lanzamiento hacia Melbourne, un escenario de agridulce recuerdo en 2013. Durante la última temporada mostró una renacida fiabilidad para rendir entre semanas. Brisbane es el tipo de torneo donde Serena se mostró implacable. Es el primer escenario para dar un golpe de autoridad y reescribir la historia en Melbourne Park. A sólo un Slam de igualar a Navratilova y Evert, llegar a Australia con inercia no sería negativo.
- Victoria Azarenka tiene la oportunidad de reencontrar sensaciones después de un final de temporada bastante amargo. Drenada a nivel mental la bielorrusa sufrió con posterioridad a la final cedida en US Open, llegando justa a la gira asiática y cayendo de manera prematura en el WTA Championships. Reina en Australia durante los últimos dos años, tendrá en el entorno un aliado de grandes recuerdos. ¿Podrá reaccionar para comenzar a recuperar el fuego interno?
- Jelena Jankovic fue uno de los grandes destapes del tramo final de temporada. Con la tranquilidad de tener a su hermano en labores de entrenador, la serbia mostró destellos de su antiguo cenit deportivo. Encontrando ese maravilloso revés paralelo y cierta alegría en el desplazamiento. Llegó a entrar en WTA Championships dando un baño de élite a su figura. Será interesante observar si mantiene la predisposición.
- Caroline Wozniacki llega a 2014 rodeada de cambios. Thomas Hogstedt, antiguo patrón de Sharapova, como entrenador. Con el contrato de Babolat, jugó con un prototipo buena parte de 2013, recién firmado para su raqueta. ¿Puede encontrar ese punto de agresividad tantas veces añorado?
- Carla Suárez abre la temporada entre las 20 primeras raquetas del mundo. Tiene la responsabilidad de mantener un estatus ganado a pulso de principio a fin de temporada. A diferencia del tramo 2008-2009, su actual clasificación no corresponde a resultados sueltos, sino a rendimiento sostenido. Más madura, con vocación más ofensiva, debe corresponder con asunción de galones. Llega tras una pretemporada complicada, impedida para entrenar el servicio - uno de sus grandes flancos de mejora.
- Andrea Petkovic vuelve a un territorio de infaustos recuerdos. Australia ha sido testigo de hasta tres lesiones de cierta gravedad para la alemana. En pleno retorno deportivo, la antigua 9 del mundo también tiene en tierras oceánicas buen bagaje en fase dulce. Finalista en 2010 en este torneo, su última visita a Melbourne se saldó con sus primeros cuartos de final en un Grand Slam. Lleva tres años sin poder competir en el Australian Open. Es de esperar que llegue con hambre.

