Finales ATP: ¿superficie rotatoria?
La superficie de las Finales ATP siempre ha sido, desde su creación, la misma: pista dura. ¿Se debería reconsiderar rotarla con arcilla o hierba?
Por una serie de circunstancias, el circuito ATP esta hoy en día estructurado bajo una predominancia de pistas duras/rápidas evidente. La aparición del cemento a finales de los 60 hacía posible una mayor durabilidad, unas labores de mantenimiento prácticamente inexistentes y por ende, un menor coste para su puesta a punto. Durante la tarde de ayer y también esta mañana, los usuarios y lectores de Punto de Break mantenían un interesante debate sobre una circunstancia con la que en no pocas ocasiones Rafa Nadal se ha manifestado en desacuerdo.
La tradición y cultura anglosajona, sobre todo estadounidense de un tiempo a esta parte -antes Gran Bretaña y posteriormente Australia hicieron de la hierba la superficie principal-, y los mencionados aspectos de coste y durabilidad, ha impregnado de pistas duras gran parte de las escuelas de todo el mundo. Ello ha repercutido en el paulatino dominio que tal superficie tiene en el calendario tenístico. De los casi 70 torneos ATP, alrededor del 80% pertenecen a la familia "hard", en todas sus variantes.
A este respecto, y acercándonos a las Finales ATP que llevan disputándose siempre en tal superficie desde su creación, actualmente en el O2 de Londres desde 2009, Rafa Nadal, a su llegada a París, fue preguntado por la gira indoor europea en la que el español disputará solamente París y la Masters Cup tras darse de baja de Basilea, al considerar que jugar tres semanas seguidas sobre dura indoor podía ocasionar mayor desgaste del recomendable para sus rodillas. El manacorí contestó, como en otras ocasiones, que es de la opinión que la superficie que acoge a los ocho mejores tenistas del año debería estar supeditada a una política de rotación entre superficies duras y suelos naturales.
Es un tema complejo pero debatible, interesante y coherente en algunos términos. Rafa Nadal nunca ha podido ganar la Masters Cup. El balear considera que él siempre ha tenido menos opciones sobre la pista, indoor y rápida, que peor le viene a sus condiciones, en términos que van desde una más complicada defensa de la línea de fondo sobre tiros planos o una notable disminución del efecto de su envolvente drive, debido a la ausencia de rozamiento que produce la ausencia de aire, la cual favorece el tiro directo y seco.
El tema de rotar con la hierba es un tanto peliagudo. De esos casi 70 torneos, tan solo 6 eventos se desarrollan en césped natural. Y ninguno de categoría 500. Quizás necesitaría un paso previo para considerar al pasto como superficie a albergar un torneo de Maestros. Darle categoría 500 a los eventos preparatorios a Wimbledon o crear un Masters 1000 se antoja justo para una superficie de tanta tradición y prestigio como la originaria.
La arcilla sí que parece más apropiada para un debate. Teniendo en cuenta que por las fechas -noviembre- en las que se disputan las Finales, disputarlo al aire libre dependería de cambiar la latitud y viajar al hemisferio sur o zonas cálidas de Estados Unidos para desarrollar el torneo en tierra batida. Aplicando la variable marketing o a gira de pistas rápidas en la que los jugadores andan adaptados en esas fechas, habría que hilar lo suyo para poderlo hacerlo al aire libre -Houston en 2003-2004 lo albergó en outdoor-. La otra opción es hacerlo en arcilla bajo techo, algo perfectamente factible.
La clave es el formato de rotación. Teniendo en cuenta el porcentaje de pistas duras que pueblan el calendario y que el perfil del jugador actual, en una amplísima mayoría, prefiere la superficie rápida, quizás lo más equitativo sería adoptar una rotación de 2-1 o 3-1, en el que dos años fuese en indoor hard y al tercero sobre arcilla. Opiniones hay para todos los gustos. Es cierto que nadie ha recogido el guante de Nadal porque, como decimos, todos los jugadores que acceden o pueden acceder en el futuro a la Copa de Maestros -a excepción de David Ferrer-, está mucho más cómodo en canchas rápidas. El ejemplo más cercano es el de las Finales Challenger Tour, que tras disputarse sobre pista rápida en 2011 y 2012, tendrá como portagonista a la tierra batida en el evento de este año; en Sao Paulo y en outdoor.
Es un debate razonable en cualquier caso. La Copa de Maestros es un torneo que premia la regularidad de las ocho primeras raquetas del año donde, si bien un gran porcentaje de puntos se obtiene sobre cemento/decoturf, la presencia de dos Grand Slams y tres Masters 1000 en pistas naturales, hacen planteable la opción rotatoria. No es algo que esté cerca de cambiarse por la tradición del torneo a lo largo de las décadas, desde su nacimiento, pero como ayer, esperamos más respuestas y propuestas sobre ello. ¿Qué opinas?¿Rotar cada año?¿Respetar las giras y la superficie predominante para la gran mayoría de tenistas?¿Dar valor a la tierra batida y conceder oportunidades cada dos o tres años?