Skip to main content

Más vidas que un gato

Djokovic sorteó el abismo para imponerse a Vacherot en un duelo muy igualado en su debut en el Masters 1000 de París y se cita con Hijikata para mantener vivas sus aspiraciones para las ATP Finals.

Más vidas que un gato. Foto: ATP TOUR

Novak Djokovic volvió a demostrar que tiene más vidas que un gato. El serbio superó el más que difícil compromiso en su debut en el Masters 1000 de París ante un Valentin Vacherot que llegaba enrachado. Sufrió el campeón de 24 Grand Slams y estuvo cerca de tocar la lona, pero una vez más resurgió de sus cenizas para remontar por 6-7(5), 7-5, 6-1, citarse con Rinky Hijikata en octavos de final y agarrarse a sus opciones para las ATP Finals.

No era el mejor debut para Djokovic después de su derrota en segunda ronda del ATP 500 de Basilea ante Jan-Lennard Struff. No siempre es fácil comenzar un nuevo torneo después de una derrota tan temprana la semana anterior, pero el problema era quien tenía al otro lado de la red. Vacherot llegaba a París apenas dos días después de levantar el título en Suiza, con la confianza por los aires y con un tenis que se adapta a la perfección a las condiciones de la pista dura indoor europea.

Así consiguió Djokovic su victoria en el igualado encuentro ante Vacherot en París

Podría ser el último partido de Djokovic en 2026, ya que una derrota le dejaba sin opción ninguna de entrar en las ATP Finals. Por lo que el serbio salió muy atento, pero sobre todo muy seguro con su servicio a sabiendas de las dificultades de romper el saque a un inspirado Vacherot.

Y la tónica del primer set fue esa: servicios, servicios y más servicios. Ninguno de los dos disponía de ninguna opción al resto y el set se iba irremediablemente al tie break. Sin embargo, Vacherot daba el primer aviso serio y, con 6-5 y el tie break asegurado, se lanzó a intentar romper el saque del serbio. Estuvo muy cerca, porque dispuso de tres bolas de set, pero el de Belgrado lo vio venir, frenó la tentativa y mandó el set al desenlace.

De hecho, haber salvado esas bolas de break le dio impulso al inicio de la muerte súbita y llegó a ponerse 5-3. Sin embargo, fue en esos momentos donde Djokovic nunca falla en los que sí que falló, y una volea sencilla para tener dos bolas de set se estrelló en la red. Y ahí, con su servicio, Vacherot no perdonó y se llevó el primer set por 7-6(5)).

Aquel final tan extraño le hizo mella a Djokovic, que cedía el servicio en el primer juego del segundo set y su final de temporada estaba un poco más cerca si no conseguía reaccionar.  Por si fuera poco, el físico parecía no acompañarle y pedía la entrada del físio por unas molestias en el hombro derecho.

Sin embargo, aquella entrada del fisio le revitalizó y recuperó rápidamente el break para evitar que el monegasco se fuera demasiado en el marcador. Además, también destapó los problemas de físico de Vacherot, que pedía tiempo médico para solucionar unas ampollas en sus pies. Todo se frenó con estos dos parones, pero la igualdad era máxima.

El hecho de que ambos estuvieran algo mermados físicamente hizo que la velocidad de sus bolas bajaran y que dieran así lugar a los primeros intercambios largos en el partido. Y fue en ese momento donde empezaron a sucederse las bolas de break. Primero, Djokovic dispuso de una bola con 4-3 que era medio set, pero un buen saque del monegasco lo impidió. Pero después sería Vacherot quien tuvo una oportunidad de oro de cerrar el partido al disponer de tres bolas de break que no pudo materializar por culpa de un lobo de Belgrado que tiene más vidas que un gato.

El marcador mostraba un 5-5 bastante diferente al del primer set. Aquí la igualdad en todos los juegos obligaba a ambos a hilar muy fino y Djokovic, que quería evitar a toda costa otro tie break, fue con todo al resto para hacerse con un segundo set (7-5), que estuvo muy cerca de perder.

Perder ese segundo set tan igualado fue la gota que colmó el vaso de Vacherot, tanto anímica como físicamente. Después de la tralla de la semana anterior en Basilea y las oportunidades desperdiciadas en el segundo set, su tenis se apagó al inicio del tercer set y ya no se volvió a encender.

Consigue así Novak Djokovic una victoria balsámica (6-7(5), 7-5, 6-1) en un duelo que tuvo muchas papeletas para perder. El serbio sigue vivo en París, pero sobre todo en sus aspiraciones para las ATP Finals. No mostró su mejor versión, pero dejó claro una cosa: se va a dejar la piel para conseguirlo.