Con el horizonte de cemento apenas a tres semanas vista, Rafael Nadal prosigue con la puesta a punto sobre pista dura en Manacor. Tras una primera mitad de temporada positiva al regresar de un parón de siete meses, el mallorquín encara el tramo más espinoso del año.
El diario Última Hora habló con el competidor manacorí quien, pese a considerar "infinitamente mejor de los esperado" la primera mitad de la temporada, es consciente de los desafíos que implica una fase verano-otoño plagada de cemento, sin lugar al bálsamo de la arcilla.

"Voy a intentar llegar bien porque la exigencia será máxima" apuntó el mallorquín que se somete a la filosofía del sin prisa pero sin pausa. Afirma que debe trabajar "poco a poco para llegar en unas condiciones correctas a Montreal" según recogió el diario balear "Queda tiempo para prepararnos" apuntó antes de matizar. "Volver a engancharse en un Masters 1000 no es positivo, hay que ser realistas. Estarán los 50 mejores del mundo y empezaré en segunda ronda, por lo que te puede tocar un jugador de mucho nivel e irte a casa a las primeras de cambio".
La cita canadiense pasa por ser el evento fetiche del mallorquín en la gira norteamericana, un enclave plagado de buenos recuerdos. "Conozco bien el torneo y la ciudad y gané allí en 2005. Montreal es uno de los torneos más rápidos del circuito en cemento y me gusta".
Acerca de su prematura eliminación en Wimbledon, donde cedió en primera ronda ante el belga Darcis sin llegar a sumar un solo set, la valoración no es tremendista. "No jugué antes en hierba y caer pronto era una posibilidad (...) Últimamente, la hierba me ha costado un poco más a nivel tenístico por no poder agacharme tanto ni tener la seguridad ni la confianza de otras ediciones. He llegado a Wimbledon tras temporadas muy duras de tierra y este año no jugué nada antes, así que sabía que era una posibilidad".
La llegada del cemento implica una nueva variación de superficie para un jugador que ha acusado la falta de rodaje en hierba tras un año construido fundamentalmente sobre arcilla. Cómo responderá a los desafíos del cemento un hombre que lleva más de un año sin competir de seguido en la superficie es una de las grandes incógnitas del segundo tramo del curso.

"En los últimos años los cambios de superficie han sido más complicados de lo que lo habían sido hasta entonces. Me ha costado más adaptarme, pero el tenis es así. Si estoy un poco peor físicamente que los demás es mi problema" indicó Nadal..
«Intento hacer las cosas lo mejor posible y se está consiguiendo. Vamos haciendo el calendario de la manera que pensamos que es más favorable para jugar el máximo de años posible y hacerlo, además, al máximo nivel" subrayó".
Ubicado en el cuarto peldaño del escalafón masculino, el mallorquín hace balance positivo habida cuenta quw la baja deportiva más larga de su carrera estuvo presente a comienzo del curso. Siete títulos en 2013 hablan de una temporada casi intacta en arcilla. "Es muy buena noticia estar 4º y no defender puntos hasta Chile (...) Estoy cuatro del mundo sin tener que defender un solo punto hasta Chile del año que viene y es una noticia positiva para mí". "Estar en esta posición quiere decir que las semanas que he jugado lo hecho casi impecable".
Respecto al estado de sus articulaciones, mensaje de responsabilidad y cautela. "No pienso si estoy bien, mal o normal, pienso en trabajar". "De la rodilla estoy como estoy (...) No estoy mal, porque las cosas han ido bien hasta ahora y la rodilla me ha permitido competir a un nivel alto, especialmente en tierra (...) En el primer torneo sobre pista rápida fui de menos a más y pude aguantar bien (...) Pienso en seguir haciendo mi trabajo y en hacer mis rutinas diarias para que esto vaya bien y para seguir siendo competitivo muchos años, que, al fin y al cabo, es el máximo objetivo", apuntó.

Un arranque de curso construido fundamentalmente sobre arcilla, llegando incluso a regresar a la gira latinoamericana por primera vez desde 2005 han traído unos resultados muy valiosos para el mallorquín. "La primera parte del año es infinitamente mejor de lo esperado (...) siete títulos, dos finales y una primera ronda en la primera mitad de la temporada son un bagaje infinitamente mejor de lo que habríamos pensado (...) de los diez torneos que he jugado, ocho, han sido sobre tierra y es algo que me ha ayudado a que los resultados sean mejores".
Pese a lo logrado, nada de euforias. El mallorquín es plenamente consciente de que el aliado encontrado en la superficie no volverá hasta el próximo curso. "La tierra no existe para mí en la segunda mitad del año y no espero que los resultados sean iguales, ni mucho menos. Espero ser competitivo y seguir optando a cosas que nos hacen ilusión", manifestó. "Estamos en una segunda mitad del año en la que tengo que ver cómo respondo en pista rápida, porque la gira se presenta muy abierta y solo he jugado un torneo en esta superficie".

