Carla Suárez ilusiona

En su mejor momento, podría salir de Miami en el #19 y eso que la gira de arcilla aún ni comenzó

Al otro lado de las líneas que está leyendo, estimado lector, se encuentra uno que mantiene los nervios vivos cuando disfruta de un partido de tenis. Y que tras presenciar un gran encuentro, de emociones encontradas, siente que algo le llama a ponerse a escribir. Por algo soy analista y redactor de esta gran pantalla del tenis mundial, español y latino que es Punto de Break. Así que voy a ir rellenando el blanco del folio que aparece en la pantalla ante mis ojos, porque tengo la suerte de poder hacerlo.

Se veía que disfrutaba. Gorra cubriendo su testa y gafas cobijando sus miradas, pero se veía que disfrutaba. Llevaba allí un buen tiempo. Había entrado junto al resto de sus compañeros jueces de línea del Sony Open de Tenis a reemplazar en el GrandStand. La tarde había caído y en la retransmisión ya nos habían dejado ver que lo que al comenzar el partido era un sol a 45 grados se había escondido antes de que el encuentro concluyera. Ocupó su asiento inconsciente de que podría disfrutar en primera línea de un tenis exquisito.

No me pude percatar de si Carla se daba cuenta que el juez de línea derramaba una pícara sonrisa cada vez que recogía su revés. Atrapaba el golpe con gusto, como acariciándolo. La lucha de ese partido, a pecho descubierto, era de reveses. El brillante liftado de Roberta Vinci contra el revés cruzado espléndido de Carla Suárez Navarro. La cosa cambiaba de tono cuando Carla soltaba el paralelo. Una empresa difícil atreverse a soltar ese golpe, pero en caso de ejecutarlo bien visualmente era una auténtica maravilla. Y el juez de línea observando cómo de ajustado quedaba el paralelo de Carla, visto que iba bien tirado, se concentraba, miraba la pelota y la recogía a su altura con las dos manos. Después la encerraba y finalmente se la cedía al recogepelotas. La estampa era curiosa porque se repitió una media docena de ocasiones.

Era un detalle más, como el griterío en Miami apoyando a Carla cuando el partido se le escapaba en el tercer set o el aplauso final a ambas jugadoras tras concluir el encuentro, son detalles que dejan algo más en un partido. No se trata de dos profesionales que ejecutan lo que aprenden, golpean y golpean, suman y pierden puntos y se terminan dando la mano con una saludando. No era eso, hoy se vio tenis en ese partido como se ve en tantos otros. 2 horas y 28 minutos de agonía que podía haber ganado cualquiera de las dos. A mí cuando el tenis femenino se muestra con ese nivel de entrega, me conquista.

Carla, por su parte, está a un paso. Ha subido significativamente, es más que evidente. Quienes hemos visto muchos partidos de Carla ya, creo que coincidiremos en esta opinión: le falta un paso. Ni mucho menos tan enorme como el que le faltaba al volver de las lesiones durante 2012, ni tampoco tan grande como el que le faltaba durante la pretemporada. Carla está ahí, en el ranking su nueva cara se va haciendo notar. Dependiendo los resultados de algunas tenistas con las que comparte vecindario en el ranking saldrá de aquí con un mejor o peor ranking pero en este momento saldría como #19 de la WTA. El mejor ranking de su vida. Y aún espera Charleston, donde en tierra verde arrancará dulcemente la temporada de arcilla. En el WTA Premier americano habrá un alto nivel (Serena Williams, Sara Errani, Sloane Stephens o Venus Williams), y la canaria será cabeza de serie. Un nuevo reto por delante. Después descansará antes de afrontar: la eliminatoria de Copa Federación ante Japón en Barcelona, los WTA International de Marrakech y Estoril (donde defiende final) y los WTA Premier de Madrid y Roma antes de llegar a la catedral, a Roland Garros.

No hay razones para ser negativos en absoluto. Se le están escapando partidos muy importantes cuando los tiene en su mano, véase Radwanska en el US Open, Bartoli en Beijing, Kuznetsova en el Open de Australia, Errani en París, ahora Vinci en Miami. Mas está ahí. Llega a esos partidos y planta cara. Queda un paso más y es empezar a pensar como una campeona. Siempre crecer psicológicamente es importante pero en el caso de Carla se me ha antoja más aún. Le queda un pequeño paso. Y ese paso tiene que darle. Por salir de su casa tan pequeña a la aventura de ser tenista profesional en Barcelona, por la cantidad de días pasados sin poder ni tocar una raqueta de tenis por las lesiones, por las cuatro finales WTA perdidas (alguna especialmente dolorosa) y porque su tenis lo vale.

¿Qué hay que esperar de Carla? Pues ya no cabe hablar en motivos de ranking, ¿hay gran diferencia si en tu carrera profesional has rondado el #15 o el #18 o el #13? El top10 hoy queda lejos, pero sí hay que aspirar a seguir sacando adelante estos partidos y a llegar más lejos en los grandes torneos. Con este nuevo ranking sus opciones de contar con cuadros mucho más beneficiosos durante las primeras rondas en los grandes eventos, especialmente en los Grand Slams donde se juegan tantos puntos, así como ser una de las cabezas de serie principales en los torneos de menor prestigio, son bazas muy importantes con las que va a contar. Queda seguir trabajando y mejorando. A nivel táctico el servicio y la movilidad, así como la resistencia física, algo que ha quedado patente ante las agotadoras italianas Errani y Vinci, sin olvidarnos del ‘calentar motores’. Carla acostumbra a empezar en frío los partidos y aunque ese defecto se ha ido puliendo mucho, todavía hay partidos en los que se vuelve a las andadas.

No debo extender más esta reflexión nocturna tras su partido de Miami. Carla está en el camino adecuado, sigue una senda muy marcada y muy trabajada que le está permitiendo jugar de tú a tú con la máxima élite mundial del tenis femenino. El cuadro en Miami se había quedado ilusionantemente abierto pero el tenis es así, allí estaba Conchita Martínez, capitana del equipo español de Copa Federación, Vivi Ruano, extenista y amiga, así como José Suárez-Navarro el hermano de la protagonista que ha sido gran acompañante durante estos días en Florida; de esta experiencia sólo queda, como siempre en el mundo del tenis, aprender y seguir creciendo. Como poco, podemos decir que España cuenta con una número 1 entre las 20 mejores del mundo, y que Carla Suárez, en su mejor momento, ilusiona. Y eso que lo que está por llegar es su mejor superficie.

por @Pep_Guti en @PuntoDBreak

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