David Ferrer, que ha acabado tercero en la exhibición de Abu Dhabi, ya ha anunciado que no disputará la primera eliminatoria de Copa Davis contra Canadá por cuestiones de sobrecarga de calendario. El alicantino se enfrenta a un inicio de temporada diferente por las consecuencias que le ha traído la baja de Rafa Nadal.
Como era lógico, David Ferrer se ha borrado de la primera eliminatoria de Copa Davis contra Canadá del 1 al 3 de febrero por cuestiones de calendario. La sobrecarga de torneos (Abu Dhabi, Doha, Auckland y Open de Australia) en este inicido de año le han obligado, al igual que hiciera la temporada pasada, a pasar por alto la primera serie de la Ensaladera.

Una decisión, en cierta medida lógica, que se produce en un momento importante de su carrera. Y es que a sus 30 años, la vida deportiva de Ferru vive su máximo esplendor, y la racionalidad de una buena administración de torneos se antoja crucial, máximo cuando inicia una temporada atípica pues la ausencia de Rafa Nadal en Australia le implicará una serie de consecuencias tanto positivas como negativas.
La baja de Nadal, un arma de doble filo para Ferrer
Y es que la baja de Rafa Nadal ha provocado un terremoto en el panorama tenístico mundial, donde el gran sacudido ha sido, sin duda, David Ferrer, que se aupará al cuarto puesto del ranking a la conclusión del Open de Australia, cuando se le descuenten al balear los 1.200 puntos obtenidos por su final de 2012.
El alicantino, además, se verá favorecido en Doha y en Melbourne. En el torneo qatarí, será el primer cabeza de serie y el gran favorito al título tras descartar Nadal su presencia. El camino se le allana notablemente sin el manacorí, y sólo Richard Gasquet o Philipp Kholschreiber aparecen como amenazas serias para Ferru.
En Australia, la cosa aún pinta mejor. Al acceder como cuarto mejor preclasificado, evitará hasta los cruces de semifinales a Novak Djokovic, Andy Murray o Roger Federer. Palabras mayores, a tenor de que han sido éstos los únicos hombres que han eliminado al de Jávea en 2012 en los "majors". Tomas Berdych, Juan Martín del Potro, Jo-Wilfried Tsonga o Janko Tipsarevic aparecen como más que factibles rivales en cuartos de final, pero a todos ellos les ha ganado cuando se han medido en 2012, por lo que las expectativas parecen inmejorables.
Ahora bien, finalizado el torneo australiano la cosa se complica. Ferrer no irá a Canadá a jugar la primera eliminatoria de Copa Davis como hemos dicho, pero sí tiene intención de acudir a disputar el torneo de Buenos Aires y de Acapulco. En 2012, salió campeón de ambos certámenes, lo que le supuso 750 puntos a su ranking, y tradicionalmente son citas que se le dan muy bien, pues no en vano el torneo mexicano lo ha conquistado hasta en tres ocasiones.
En Acapulco ya está confirmada la presencia de Rafa, y en el comunicado que anunciaba su baja en Australia dejaba la puerta abierta a la participación en algún torneo menor anterior, donde Buenos Aires aparece como el gran favorito (si bien en Viña del Mar sueñan con él y le han hecho una oferta de 1,2 millones de dólares para que acuda).
Si coinciden en el mismo cuadro final, la lógica indica que ambos están condenados a verse a tenor de su enorme potencial en tierra batida. Y ahí las noticias, no son tan buenas para Ferrer. El alicantino ha perdido 13 partidos en arcilla contra Nadal, por sólo una victoria (la primera vez que se midieron en Stuttgart 2004, cuando aún Rafa no era ni siquiera un Top 20), y lo peor casi no han sido las derrotas, sino que en todos los partidos en los que sucumbió, sólo en dos consiguió arrebatarle un set, a pesar de ser en muchas ocasiones encuentros disputados y duros.
Junto a ello, hay otro aspecto a tener en cuenta, el de la presión. Ferrer se convertirá por primera vez en su carrera en el mejor tenista español en el ranking, lo cual en un país que es una potencia tenística siempre supone un elemento y componente más de presión. Sobre él, están depositadas las esperanzas del público español en el Open de Australia, y aunque en Nueva York ya demostró estar perfectamente preparado para convivir con ello, lo cierto es que todo es más cómodo cuando se están detrás de las luces de Rafa, y no en el primer plano de la actualidad.
Es por ello, que nada mejor que dosificar el calendario de la mejor manera posible. Y en ese sentido, un viaje a un país tan lejano de Australia como Canadá nada más concluir el primer "grande" se antoja una auténtica locura, y un grave perjuicio.

