"Match points" salvados, pasaporte al éxito

Son muchos los jugadores que acaban ganando el torneo después de haber tenido que levantar algún punto de partido en contra

Julio Muñoz | 9 Oct 2012 | 10.17
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Los "match points" suelen ser puntos difíciles de jugar tanto para el jugador que los tiene en contra, como para el que los tiene a favor. Situaciones comprometidas de máxima tensión en las que es difícil resolver. Unos por el miedo a ganar, otros por el temor a despedirse del torneo donde compiten, el caso es que el brazo suele engarrotarse a muchos tenistas en este tipo de momentos de partido.

Sin embargo, en ocasiones, levantar un punto de partido en contra suele ser un pasaporte al éxito. En este sentido, son muchos los jugadores que han conseguido ganar un torneo o llegar cuanto menos a la final después de estar al filo de la navaja en algún momento del evento. Pero, ¿ por qué ocurre esto con tanta frecuencia?

Son varios los motivos que dan respuesta a la cuestión. En primer lugar, la situación anímica. Normalmente, el jugador que viene de estar abajo en el marcador se encuentra fortalecido moralmente después de salvar una bola de encuentro. De pasar de estar prácticamente eliminado a estar en disputa por el torneo, hay un mundo.

Ello provoca que el tenista crezca en su juego, gane tranquilidad. En el tenis, como en prácticamente cualquier otro juego, una de las cosas más importantes es la confianza. Si se tiene, es mucho más fácil rendir a un nivel más alto. Salvar una bola o varias bolas de partido, que duda cabe, que la da.

En segundo lugar, la liberación de la tensión. Una vez salvado el momento de máxima dificultad, el brazo se libera, ya no hay tanto que perder y se puede desarrollar un juego más agresivo sin tanto temor a fallar los golpes. Los nervios, en ese respecto, pasan a un segundo plano.

La suerte evidentemente también juega en el tenis. Muchas veces, el perder o no un partido se decide en pequeños detalles, en golpes aislados, en los que lógicamente la suerte es un factor decisivo.

Existen diversas formas de jugar estos puntos de máximo riesgo. Unos prefieren ser más conservadores y no arriesgar tanto en el fondo de pista a la espera del error del rival. Otros en cambio, optan por una táctica mucho más agresiva. Ser ellos, los que deciden el destino del punto y del partido, en ese sentido, deciden jugársela.

Hace dos semanas, el argentino Juan Mónaco consiguió ganar el torneo de Kuala Lumpur salvando una bola de partido en semifinales contra Kei Nishikori. La semana pasada, era Milos Raonic el que conseguía llegar a la final de Tokyo después de haber levantado varios "match points" contra Janko Tipsarevic y Andy Murray. Son sólo dos ejemplos de unas situaciones que se repiten con más asiduidad de lo esperado.

Grand Slams ganados desde el 2000 salvando "match points":

1. Gustavo Kuerten, Roland Garros, 2001.

2. Andy Roddick, US Open 2003.

3. Gastón Gaudio, Roland Garros 2004.

4. Marat Safin, Open de Australia 2005.

5. Novak Djokovic, US Open 2001.

Especialistas en match points en contra

En los últimos años, han habido auténticos especialistas en levantar bolas de partidos y acabar levantando la copa. Posiblemente, el jugador con más temple para este tipo de compromisos haya sido Thomas Muster. El zurdo austriaco ganó siete torneos a lo largo de su dilatada carrera tras haber estado en este tipo de situaciones.

Muster ganó siete títulos salvando bolas de partido. Foto:bleacherreport.com

De hecho, en su gran temporada de 1995, en la que consiguió ganar 12 títulos, la mitad fueron conseguidos tras levantar bolas de partido en contra. Evidentemente, Muster no conocía los nervios en este tipo de momentos.

Tampoco Andy Roddick tenía problemas en solventar las situaciones comprometidas adversas. Su gran saque le sacaba de más de algún apuro, como demostró en las semifinales del US Open del 2003 contra David Nalbandian, paso previo a la final que ganaría a Juan Carlos Ferrero.

No sólo el Grand Slam norteamericano se adjudicó salvando "match points" en contra. Queen´s, Cincinnati, Indianápolis y Los Angeles también fueron conquistados por el tenista de Nebraska bajo esos parámetros.

En ese sentido, los grandes sacadores siempre parecen afrontar mejor este tipo de situaciones. Con un sólo golpe puede finiquitar el punto sin necesidad de padecer los temores a un peloteo desde el fondo de pista. Es el caso de Pete Sampras que ganó un US Open en 1996 tras levantar una pelota de partido ante Alex Corretja en unos cuartos de final agónicos (el catalán luego se lo devolvería en la Copa Masters del 98), o el croata Goran Ivanisevic, que ganó Viena en 1991 o París en 1993 después de levantar bolas de partido en contra.

Sampras y Safin vivieron situaciones tensas muchas veces

Marat Safin también pertenece a este grupo de jugadores capaces de sacar lo mejor de sí mismo en situaciones delicadas y luego llevarse el torneo. Así lo hizo en las semifinales del Open de Australia 2005 contra Roger Federer, o en el año 2000, cuando le levantó a Sampras tres bolas de encuentro en los cuartos de Toronto.

En la actualidad, Rafa Nadal y Novak Djokovic son especialistas en ganar torneos tras estar literalmente en la calle. El balear ganó Indian Wells en 2009 tras haber remontado cinco pelotas de partido a David Nalbandian. No importaron que fuera al resto o al saque, Nadal siempre pudo levantar la situación y luego ganó en la final a Murray.

Un año después, en 2010 había sido capaz de levantar la copa de campeón en Tokyo después de salvar dos bolas ante el serbio Viktor Troicki. En 2006, también dos fueron las oportunidades rescatadas ante Roger Federer en la inolvidable final de Roma.

Y es que el suizo además de ser un especialista en aprovechar match points, también lo es en desaprovecharlos.Y si que se lo digan a Novak Djokovic, que le remontó dos bolas de partido dos años seguidos en las semifinales del US Open. En 2010 para llegar a la final, y en 2011 para ganar el cuarto grande de la temporada. El serbio fue campeón en Basilea en 2009 salvando también tres bolas de partido adversas.

Pero sin duda, el récord se lo llevan dos españoles. Alberto Martín y Felix Mantilla. El primero fue capaz de anotarse el título de Bucarest en 1999 al salvarle diez puntos de encuentro al local Adrian Voinea. Mantilla por su parte, ganó Palermo levantando nueve frente a su compatriota Albert Portas.

Mantilla ganó Palermo tras salvar nueve bolas de encuentro

Más osado fue el indio Vijay Amritraj que en 1973 no salvó en Bretton Woods tantos puntos en contra, sino que lo hizo en tres partidos diferentes para acabar llevándose el trofeo.

Nicolás Lapentti salvó en 1999 también dos "match balls" en contra, aunque claro, el ecuatoriano era un experto en estas lides. Llegó a salvar 16 partidos estando a sólo un punto del precipicio. Ahí es nada.

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