Tommy Robredo vuelve a la ATP después de un “calvario” como él mismo ha manifestado que le ha tenido casi un año apartado de las pistas y que le ha arrastrado desde el puesto 31 del ranking mundial que tenía a principios de 2011 hasta el 240 que actualmente marca su casillero.
Para volver a competir con los más grandes, Tommy Robredo, de 30 años, con 10 títulos ATP en su poder, ex Top 10, ganador de Guga Kuerten en Roland Garros en el apogeo del brasileño o del Masters Series de Hamburgo en 2006 (el homónimo a un Masters 1000 de hoy en día), ha decidido, con toda la humildad del mundo, (una de las características que le ha definido como jugador del circuito), ponerse manos a la obra para recuperar el tiempo perdido y ha empezado a remontar en el circuito como lo hacen las jóvenes promesas: jugando y ganando Challengers.
Del Challenger a la ATP
En realidad es el paso lógico y el proceso que sigue cualquier jugador que quiere ingresar en la ATP. Para jugar este tipo de torneos, o tienes una Wild Card, o tienes el ranking suficiente para poder participar o, sencillamente, te lo tienes que ganar. Si no lo tienes, pero lo has tenido… lo tienes que reconquistar. Así de fácil.

Robredo ha vuelto a la competición hace menos de dos meses y lo ha hecho con una racha plena de éxitos. Ha participado en los Challengers de Milán y Caltanissetta y ha conseguido los dos títulos. Los puntos conseguidos le han ayudado a remontar posiciones, pero sobre todo, las sensaciones han sido buenas. Parece que está completamente recuperado de sus dolencias y él sabe que es un tenista que puede codearse, sin problemas entre los 50 primeros del mundo y, probablemente, pudiera llegar cerca de los 30. Sin embargo, progresar en el ranking es una misión harto complicada. Los pasos se tienen que dar poco a poco, pero su lesión ha cicatrizado, moralmente se está rehaciendo y esto invita a pensar que su vuelta, no sólo es inminente, sino que apunta a será exitosa.
La lesión
Robredo comenzó 2011 de forma exitosa. Octavos de final de Australia en el primer Grand Slam de la temporada. Allí lo tuvo que detener Federer, porque en su culata ya figuraban las muescas de Fish o Stakhovsky entre otros. Después ganó Santiago de Chile en su mejor superficie, la tierra batida, e hizo semifinales en Buenos Aires. El primer problema serio con su musculatura la tuvo en Indian Wells. Después de un gran torneo, donde había conseguido meterse en cuartos de final e incluso derrotar a Sam Querrey, contra quien, durante el transcurso del partido ya había sufrido un pinchazo, pero acabó renqueante… no pudo jugar la antepenúltima ronda contra Del Potro.
Volvió en Monte Carlo, donde tumbó a Dodig y Verdasco, ni más ni menos, pero volvió a resentirse de la lesión en su abductor derecho. Abandonó el partido de octavos contra Troicki.
Mermado físicamente no volvió a competir al mismo nivel que había mostrado al inicio de temporada y su temporada acabó siendo un lastre. Con muchos problemas, acabó por retirarse en el partido contra Fognini en Viena donde dio por finalizado un año horrible.
La lesión le dejó lastrado y la mejoría no llegaba. Perdió todos los puntos conseguidos en el arranque de la temporada sin poder competir, y se quedó con pocas opciones de aguantar entre los 100 primeros. En febrero abandonó los dos dígitos en su cuenta de ranking para llegar al tercero y seguir descendiendo.
Las lesiones musculares son las peores para un tenista. La cicatrización puede complicarse y cada recaída supone un punto de partida. Un problema físico, pero también un problema anímico de quien ve que los centímetros recuperados se vuelven a convertir en kilómetros por rehacer.
Por fin, completamente recuperado y en forma, Tommy ha cogido el toro por los cuernos. El problema de la recuperación es que un hombre acostumbrado a competir en Grand Slams, en torneos Masters 1000 y de ganar a los mejores del mundo, tienen que medirse, de nuevo, en pistas pequeñas y torneos menores, a jugadores que le han visto por la tele cuando eran juveniles. Después de la paciencia y la fortaleza mental, hay que recuperarse físicamente y más adelante, hay que tener humildad. Con esta combinación de fuerzas, Tommy ha ganado sus últimos 10 partidos para alzarse con dos títulos Challenger. Por el camino ha derrotado a jugadores que muy probablemente den que hablar en un futuro muy cercano. El futuro más lejano les pertenece, pero a Tommy, que ya toca la treintena, le toca el presente. La ATP le espera. Ya llega.

