Milos Raonic ha aprovechado el arranque de 2012 para dejar claro que no se va a conformar con una temporada como la pasada, donde apareció con fuerza, emergió entre los mejores del mundo, pero se fue diluyendo hasta quedar, "sólo" en el puesto 30. Con esta clasificación sorprendió a propios y extraños, pero no a su entrenador, Galo Blanco que ya esperaba grandes cosas del canadiense en esta temporada. Raonic se ha pronunciado como una gran alternativa de poder con su victoria sobre dos top 10, los dos primeros cabezas de serie del torneo, primero, en semifinales ante Nicolás Almagro y más tarde ante Janko Tipsarevic en la final, donde se ha impuesto por 6-7, 7-6 y 7-6 en un partido de más de tres horas donde nadie ha cedido su servicio.
Raonic llega en plena forma a Australia después de dar una demostración de su poderío en la India. Su poderoso servicio es un auténtico martirio para sus rivales. Servicios por encima de 220 constantemente con su primer saque y casi a 200 con el segundo. Porcentajes altísimos; 73% de primeros y ganador del 88% de estos. Con estos guarismos, va a ser muy difícil que nadie le haga un break, y esto empujará a sus rivales a márgenes de error mínimos en tiebreaks.
Raonic se está mostrando muy sólido con su derecha; dominadora y plana con muchísimo peligro y muy contundente con su revés, también muy plano y profundo. El problema para sus rivales es que da la sensación de que esta vez Raonic no está de paso por la temporada 2012. No da la sensación de que esta vez vaya a ser un arranque explosivo para después ir decelerando a lo largo de la temporada en el circuito americano.
Galo Blanco ya ha avisado que tomará unas vacaciones durante febrero para preparar lo mejor posible los Masters 1000 de Indian Wells y Miami. Allí podremos volver a ver a Raonic al 100% y compitiendo contra los mejores del mundo desde el primer día. Los Masters 1000 sólo dan opción a los mejores del mundo, y esta vez Milos no va a tener que jugar la fase previa, (normalmente durísima). Acudirá al cuadro final a poner en solfa el orden mundial.

