El chico malo del tenis ya está en la segunda ronda de Roland Garros. Nick Kyrgios derrotó en sets corridos (6-3, 7-6, 6-3) al veterano Philipp Kohlschreiber, en lo que era un debut envenado para el de Canberra. Kyrgios, que tuvo tiempo para su habitual ritual de protestas, gestos y golpes fuera de lugar, jugó un partido sólido e inteligente. Su descomunal talento, resumido en su privilegiado servicio y su potencia desde el fondo, fue argumento suficiente para hacer sucumbir al peligroso jugador alemán. Kevin Anderson o Malek Jaziri será el siguiente rival en desafiar al australiano.

