Albert Ramos quiere dejar todavía más alto el listón impuesto esta temporada. El catalán, después de romper casi todas las barreras que tenía hasta este año, sigue soñando ahora sobre el cemento asiático y ya se encuentra en la final del torneo de Chengdu. Grigor Dimitrov, su rival de semifinales, ha sido su última víctima (7-6, 1-6, 7-6) incapaz de frenar la buenísima tendencia que el de Mataró arrastra desde primavera. Mañana una nueva oportunidad aparece en el horizonte, la de una nueva corona ante Karen Khachanov como principiante en la escena.

