Juan Carlos Ferrero: “No tengo nada cerrado, solo volveré si sale algo que me ilusione”
El valenciano presenta este miércoles su primer libro autobiográfico: ‘Mentalidad ganadora’. Oportunidad perfecta para entrevistarle, repasar su carrera y hablar del jugador que entrenará en 2027.
El nombre de Juan Carlos Ferrero vuelve a estar de moda esta semana. El ex número uno mundial presenta este miércoles su primer libro: ‘Mentalidad ganadora’. Un repaso a toda su trayectoria que parte desde sus orígenes y acaba en su etapa como entrenador.
La obra se lee muy fácil y muy rápido, os lo dice alguien que devoró su ejemplar en menos de 24 horas. Es lo bueno de ser Juan Carlos Ferrero (Ontinyent, 1980), que tiene muchas que contar. Tantas historias que alguna necesita una reflexión aparte, por eso Punto de Break ha tenido la obligación de sentarse con el valenciano para profundizar en este trabajo, repasar algunos capítulos de su relato e indagar en qué banquillo le veremos en la temporada 2027. Una entrevista muy oportuna.
¿Cómo surge la idea de escribir un libro?
La idea la tenía desde hacía tiempo, pero nunca me había animado del todo porque casi siempre estaba liado. A los pocos meses de dejarlo con Carlos, se me acercó la editorial Planeta y me propusieron escribir el libro. Me dieron bastantes ideas y al final me dejé convencer, aunque yo también quería.
¿Ha sido un proceso largo?
Unos siete u ocho meses, cada semana buscábamos un hueco para hablar de todo lo que ha ido pasando durante mi carrera. Al final uno va recordando cosas y explicando todo lo que ha vivido… yo creo que el libro ha quedado bastante bien.
¿Qué cuentan sus páginas?
Las dificultades de una carrera tenística desde el principio hasta el final. Espero que la gente lo entienda, lo comparta y le guste. Supongo que no gustará a todos, pero ojalá sí a la gran mayoría.
‘Mentalidad ganadora’ ha sido el título definitivo.
¿Por qué ese título?
Tenía varias ideas, pero mirando con la editorial llegamos al punto de cuál podía ser la más acertada. Nunca es fácil elegir el título, pero de los 4-5 que había posibles, ‘Mentalidad ganadora’ fue el que más nos gustó.
Quizá el que más te representa.
Siempre ha sido una de las cosas que más he destacado de mí mismo, esa fortaleza para siempre salir adelante con una mentalidad adecuada. Más o menos ganadora, pero siempre la adecuada. Cuando uno compite como puedo pero, si no tienes mentalidad ganadora, es difícil que vaya mejorando. Creo que ese título se acerca bastante a lo que soy.
Al ser una autobiografía, tú decides hasta dónde quieres contar. ¿Te has guardado mucho?
Supongo que siempre te guardas pequeños detalles, uno tampoco quiere que se sepa todo, pero creo que me he abierto bastante en lo que se refiere a las situaciones que he vivido y lo que sentía en cada momento. El que lo lea, no creo que piense que me he guardado cosas. Yo me lo he leído ya un par de veces y la sensación es que no me he dejado mucho en el tintero.
Dime un capítulo en el que te haya costado especialmente profundizar.
El capítulo de los seis años sin ganar un título […] Ese es de los más complicados, recuerdo que el redactor me pedía el porqué, pero siempre ha sido muy difícil para mí encontrar la respuesta. Todavía, a día de hoy, no te podría dar una razón. Sí es verdad que jugué ocho finales en todo ese período, pero todo arranca desde 2004 cuando me pasa lo de la varicela, estando Nº2 del mundo. Desde ese momento, nunca volví a meterme arriba del todo, como mucho escalé hasta el puesto #14 o #15.
¿Por qué?
Es difícil, supongo que fue una cuestión de confianza, de no llegar los resultados, de jugar ante los mejores en rondas más tempranas y no optar a esos puntos que se ponen en juego en las últimas rondas.
¿En esos seis años mantuviste la mentalidad ganadora?
Sí, sí, incluso cercano a la retirada. La mentalidad ganadora siempre se tiene, si le preguntas ahora a Novak Djokovic, que no está consiguiendo sus mejores resultados, te dirá que el tiburón competitivo sigue ahí dentro. Cuando entras en la pista a competir te transformas, de alguna manera nacemos con ese don que luego perfeccionas durante los torneos, lo acabamos convirtiendo en algo natural cada semana.
Después de rememorar toda tu carrera, ¿has descubierto algo nuevo de ti?
Las carreras, una vez acabadas, se ven con otra perspectiva. En el libro se plasman todos los problemas que uno vive en el deporte, como el tema de las lesiones y múltiples dificultades. Está bien que la gente lo sepa, pero me gustaría que pesara más lo bonito, lo que supone firmar una trayectoria deportiva a estos niveles. Pese a las dificultades, los chavales de hoy en día tienen que verse con ánimo para intentarlo, que no se paren por esas dificultades. ¿Si me ha servido para conocerme más a mí mismo? Pues un poco sí, hasta que no repasas todo lo vivido parece que queda un poco escondido en la memoria, pero desglosar cada tema ha sido bonito para exponerlo.
En el libro hay una palabra que suena con fuerza: disciplina.
Es mi columna vertebral, tiene que haber orden y disciplina en todo lo que uno hace. Uno se queda más tranquilo sabiendo que ha dado absolutamente todo, luego los resultados dirán. Esto viene desde mi época de jugador, no es algo que llega cuando maduras. En mi caso iba mucho en el carácter, desde joven siempre fue uno de los valores que me caracterizaron, algo que luego como entrenador lo he intentado adaptar a mis jugadores.
Así te has creado la fama de entrenador duro, estricto, muy metódico.
(Risas) Bueno, yo no diría tanto, pero me gusta que se trabaje bien, a conciencia con lo que se tiene que mejorar, aunque luego también hay muchos momentos divertidos y de relax. Cuando uno se mete en la pista es para trabajar, eso no significa que sea súper exigente o súper estricto. Mi línea de trabajo es estudiar cada detalle en el que se deba trabajar y luego aplicarlo con seriedad y actitud. Lo importante es hacer un trabajo de calidad y bien analizado, ninguna carrera de éxito se puede construir sin trabajo duro y disciplina.
“Cuando termina la motivación, empieza la disciplina”, otro de tus dogmas.
Es real en todos los ámbitos de la vida. Dentro del circuito, no creo que todas las personas vayan igual de motivadas con el paso de los torneos o los años, igual que tú no vas a la oficina a escribir todos los días igual de motivado. Aplicado al deporte, cuando llevas 6-7 años jugando los mismos torneos y viendo a las mismas personas, la motivación puede pasar a un segundo plano. Hay que diferenciar la motivación con estar fresco de cabeza para competir. Tú eliges ser deportista de élite sabiendo que tienes que competir cada semana, así que lo más importante es llegar lo más fresco posible.
¿Cómo se consigue eso?
Cuando baje la motivación, aferrándote a la disciplina. Si no se trabaja de la misma forma, será difícil que sigan llegando los buenos resultados.
¿Cómo hubiera sido Juan Carlos Ferrero entrenado por Juan Carlos Ferrero?
[…] Pues algo parecido a los que tuve. Toni (Martínez Cascales) ha sido una persona dura, estricta y disciplinada en cada entrenamiento, eso me ha servido para ir desarrollándome. En muchas de mis facetas como entrenador he seguido la estela de Antonio porque conozco su manera de trabajar y sé que nos ha ido bien. Obviamente, por mi carácter he intentado adaptar muchas cosas a la gente que he entrenado, tanto Sascha como Carlos. Digamos que he personalizado mi estilo de entrenamiento.
¿Te hubiera gustado disfrutar un poco más de tus victorias? Imagino que mucha disciplina a veces no te lo permite.
Por supuesto, es una de las cosas que tendría que haber mejorado, lo digo mucho en el libro. Después de las derrotas solía castigarme en exceso, generaba un drama innecesario demasiado prolongado. En ese aspecto he mejorado mucho, he conseguido trasladarlo a la faceta de entrenador y naturalizarlo. En la carrera deportiva de un jugador normal hay muchas más derrotas que victorias, pero creo que lo importante es aprender de las derrotas, ahí puedes analizar muchas cosas para mejorar. Cuando ganas, esa euforia te impide analizar nada después, se da por hecho que al ganar lo has hecho bien. Con las derrotas se puede aplicar una mentalidad ganadora si te paras a pensar cómo mejorar de cara a la próxima vez.
¿Viste la imagen de Alcaraz sonriendo tras perder contra Shelton en el US Open? Alguno le criticó por falta de ambición, por no salir con el colmillo.
No estoy de acuerdo, ni mucho menos. Carlos tenía esos 30 minutos de enfado después de una derrota donde había que dejar que se enfriase, pero eso es bueno. Las derrotas te tienen que picar, es básico dentro del gen competitivo. A partir de ahí, luego era muy fácil sentarte con él para hablar de las cosas que habían pasado, los grandes campeonas aprenden a sacar todo el jugo de las derrotas.
La asignatura que tanto te costaba a ti...
Yo nunca llegué a normalizar las derrotas, Toni me insistía en que no había que dramatizar tanto, pero no lo conseguí nunca en mi carrera, no era capaz de tranquilizarme. Por eso hubo muchas derrotas que me dolieron mucho.
Primavera de 2003, campeón de Roland Garros. ¿Qué hay el día después de cumplir tu sueño?
Cuando vas detrás de algo tanto tiempo y lo consigues, el cuerpo tiende a relajarse mucho. En mi caso, venía de hacer dos semifinales y una final en Roland Garros, así que cuando lo gané en 2003 fue como… no diría quitarme un peso de encima, pero sí mucha alegría por conquistarlo. Es una alegría tan grande que conlleva un proceso posterior de asimilación.
Carlos Moyà me dijo que sintió un vacío después de ganar Roland Garros, que le faltó hambre.
El hambre siempre vuelve, yo ese mismo año hice final del US Open, significativo de que el gen competitivo seguía despierto después de ganar mi primer Grand Slam. Yo lo intenté, ese año fue muy bueno para mí, recuerdo hablar mucho con Toni sobre esto. Habíamos peleado mucho, lo habíamos conseguido, pero ahora tocaba volver a trabajar con el mismo hambre para darle continuidad a los resultados.
Cuanto más hambre, menos tiempo para disfrutar de las victorias.
Ojalá se pudieran disfrutar más las victorias, es necesario para la cabeza. Después de conseguir algo así, es clave resetear y refrescar la mente para luego volver a empezar. El problema es que la exigencia del calendario no te deja. Recuerdo ganar el Masters 1000 de Madrid en 2003, torneo que tenía que ganar para mantener el Nº1, pero en vez de disfrutarlo me acuerdo que al día siguiente tenía que coger un vuelo a Bangkok donde tenía que llegar a la final para no perder ese Nº1. Aquí se está todo el tiempo en continua tensión, no puedes bajar los brazos porque, a la que te relajas, los demás te pasan.
Igual otro hubiera sacrificado el Nº1.
Cuando estás ahí arriba no lo quieres perder. Yo me fui a Bangkok, llegué a la final y mantuve el Nº1, pero no lo pude retener a final de temporada, que era realmente el objetivo. Muchas veces estas cosas no lo puedes disfrutar, aunque deberíamos darnos esa oportunidad.
Hablemos un poco de actualidad, del famoso dúo Sinner-Alcaraz.
Es difícil quedarse con uno […] Lo que ha conseguido Jannik desde principio de año, ganando tantos Masters 1000, es digno de reconocimiento. Ahora mismo el mejor de todos es el que está ahí arriba. Tampoco podemos desprestigiar lo que ha conseguido Sascha, algunos dicen que lo hizo porque no estaban los otros, pero Sascha siempre ha estado ahí, compitiendo contra Jannik y Carlos. Es cierto que nunca pudo con ellos, pero siempre estuvo muy cerca, así que dejemos que disfrute ahora, con esta nueva confianza seguro que peleará más de tú a tú con ellos.
¿Quién es para ti el mejor?
Se lo podríamos dar a cualquiera de los dos, son jugadores impresionantes, difícil elegir […] Por el corazón me quedaría con Carlos, pero por números tendríamos que quedarnos con Jannik.
Si hablamos de entrenadores, ¿a quién destacarías ahora mismo?
Obviamente, los entrenadores de Jannik hay que ponerlos en alza, en estos últimos 3-4 años se le ha notado una mejoría muy grande, sobre todo se le han visto esas ganas de mejorar en ciertas áreas. Antes era un jugador que le pegaba súper fuerte a la bola, pero ahora ha añadido facetas como subir a la red, cambios de ritmo con el cortado o tirar más paralelos. Los entrenadores tienen mucho mérito en este aspecto. Samuel (López) está haciendo un gran trabajo también, aunque el tema de la lesión y estar cuatro meses fuera de competición les complicó mucho los planes para seguir en esa buena línea. También destacaría el equipo de Sascha y el de Shelton.
Te veo con ganas de volver al circuito.
(Risas) Ya estoy bien, estoy con ganas, al final la competición me llama. De momento no tengo nada cerrado, te lo digo con toda la sinceridad del mundo. Solamente volveré si de verdad me sale algo que me ilusione y me llene, si no pues volveré a estar tranquilo en la Academia.
¿De verdad no tienes nada cerrado?
No, de verdad que no. En esa entrevista a pie de campo se sacaron algunas cosas de contexto, si no dije con quién iba a volver era porque no tenía absolutamente nada. Las cosas de momento están así.
¿Te apetece otro proyecto como el de Alcaraz o algo más relajado?
Algo más relajado, sí. La relación con Carlos arrancó desde muy pequeño, necesitó de mucha inversión de tiempo para completar todas las áreas de juego y ordenar su arsenal de juego. Ahora me decantaría por un jugador que estuviera un poco más hecho, jugadores que ya están más formados y que no requieran que estés cada día al 200%. Seguro que se van a presentar oportunidades, así que espero volver con fuerza.
¿Te ves en el circuito WTA?
He tenido muchas ofertas, pero de momento diría que no. Al final lo que conozco es el circuito ATP, donde me suelo mover y donde controlo a los jugadores. Todo puede ser una buena oportunidad, no lo descarto en absoluto, pero mi idea a día de hoy es tirar más por el masculino.
Las encuestas te ven con Sinner en 2027, algo que podría no sentar muy bien a los aficionados de Alcaraz. ¿Habría que crucificarte por decirle 'sí' al Nº1 del mundo?
La gente que sigue a Carlitos quiere lo mejor para él, quizá les pueda molestar verme a mí en el equipo de Jannik. Si esto hubiera pasado un mes después de haber roto la relación, tal vez hubieran pensado que lo hacía en plan venganza o para fastidiarle. Más allá de todo eso, una vez ha terminado la relación y habiendo pasado ya un año, lo que intento ahora es mirar por mi crecimiento como entrenador, en cómo mejorar mi carrera. El nombre debería dar un poco igual, aunque si fuera Jannik sé que la gente podría pensar eso. La gente tiene que respetar mi decisión y, sobre todo, que si yo me fuera en el futuro al equipo de Jannik nunca sería para fastidiar a Carlos.
¿Para qué sería?
Para crecer como entrenador y tener la oportunidad de haber trabajado con dos de los mejores jugadores de esta generación. No por entrenar a Carlos significa que ya no puedas entrenar a su máximo rival. El mundo competitivo es así, a veces estás con unos y luego con otros. Solo le pido a la gente un poco de respeto con la decisión que finalmente tome, yo jamás querría nada malo para Carlos.