Skip to main content

¡Medvedev es descalificado por pegarle un pelotazo a un espectador!

 El ruso agredió con una bola a un aficionado sin querer, pero fue descalificado de su encuentro con Djokovic, que sigue invicto en Pekín y se mete en la final.

.

Ver para creer. Después de un auténtico partidazo entre Novak Djokovic y Daniil Medvedev que recordaba a época pasadas en las que eran los dos mejores del mundo, después de otra obra de escapismo que el serbio iba a realizar, al ruso se le cruzaron los cables y la frustración de perder un punto importante le hizo lanzar una pelotazo involuntario a la grada y que terminó en el ojo de un aficionado.

A Mohamed Lahyani no le quedó otra que aplicar el reglamento y descalificar a un Medvedev que aceptó el castigo y que envía al serbio a su séptima final en el ATP de Pekín (7-5, 5-3), mantiene su invicto , alarga la racha de victorias a 33 consecutivas en el torneo chino y se cita con Alex de Miñaur por el título. Pero el final del partido deja un sabor amargo tras un grandísimo duelo entre ambos.

Medvedev golpeó con una bola a un aficionado y fue descalificado de su encuentro con Djokovic

Pero antes de este inesperado final, se esperaba un partido muy igualado y competido, y así fue. A diferencia del duelo contra Zverev, Djokovic salió enchufado desde el principio, entero y muy competitivo. Parecía que esos problemas de salud que confesó tener días antes habían desaparecido. Mientras que Medvedev no se arrugó por tener delante al campeón de 24 Grand Slams.

El ruso fue el primero en avisar, con tres bolas de break en el primer set, y en abrir la veda con una rotura en el quinto juego, no sin antes haber salvado Djokovic cuatro bolas de quiebre más. Pero ni se inmutó el de Belgrado, sabedor de que si seguía jugando a un gran nivel iba a tener su oportunidad. Y así fue. En el siguente juego, tras una lucha eterna, el balcánico recupera la rotura y también el dominio.

Ambos se mostraban seguros y efectivos con los servicios, pero no le hacían ascos a enfrascarse en largos intercambios cruzados desde el fondo de pista. La intensidad era altísim, pero en este terreno, Djokovic ejerce presión como nadie y, si bien los dos defendían sus saques, la balanza del primer set iba, poco a poco, cayendo de su lado.

No obstante, Medvedev no se quedaba atrás y gozaba de una bola de break con 4-4 que era medio set. Sin embargo, supo defenderse con uñas y dientes el serbio, resistió y, como hizo en su duelo con Zverev, aprovechó la frustración del ruso para sellar el set al resto (7-5) en otra lección de cómo jugar al tenis con 39 años.

Pero la intensidad, lejos de bajar fue a más, y en el tercer juego del segundo set ambos subieron el nivel de tal manera que recordaba a sus grandes batallas de hace unos años, cuando los dos se encontraban en el mejor momento de sus carreras. Medvedev dispuso de seis bolas de break y Djokovic las defendió todas dejándose el alma.

No sería el único juego en el que el moscovita tendría opciones porque en su siguiente oportunidad al resto disponía de dos tentativas más que no aprovechaba por culpa del muro que había instalado en el fondo de pista el serbio. Se estaban repitiendo los patrones del primer set y Djokovic lo sabía. Después de defenderse con todo, salía al ataque para pegar un zarpazo que parecía definitivo: 4-2 y servicio.

El de Belgrado estaba a solo dos juegos de su séptima final en Tokio, pero entonces, Medvedev pedía la entrada del fisio por un problema en su hombro derecho. Esta decisión terminó por enfriar a un Djokovic que cedía su servicios después de una docena de bolas de break salvadas. El ruso volvía a engancharse y no tenía intención de soltar rueda.

Sin embargo, después de tanto esfuerzo para conseguir ese codiciado break, encadenó tres errores no forzados consecutivos que no había realizado en todo el set para volver a ceder su servicio. Y esta vez, después de tanto sufrimiento, de la intensidad del encuentro y de no permitir breaks para Medvedev, Novak Djokovic volvió a realizar otra obra de escapismo para lanzar un claro mensaje: todavía tiene mucho tenis. Iba a cerrar el encuentro con su saque, hasta que ocurrió algo inverosímil.

El serbio ponía el 15-15 en el juego decisivo y Medvedev, fruto de la frustración por no aprovechar todas las ocasiones, mandaba una pelota a la grada y desafortunadamente golpeó en el ojo de un aficionado situado en la primera fila. El ruso no paraba de pedir perdón, pero hasta él mismo era consciente de que ese iba a ser su final en el encuentro.

Ni rechistó la decisión de Mohamed Lahayani, le dio la mano a Djokovic y se fue a los vestuarios. Así fue como terminó uno de los mejores partidos del año. Pero este desenlace no le puede quitar ni un ápice de mérito al serbio que se mete en su séptima final de Pekín, donde espera Alex de Miñaur, y hace que el mundo del tenis se pregunte ¿Dónde estuvo este Novak Djokovic todo este tiempo?