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Djokovic y el método Wim Hof

Jose Morón - 20 sept 2026 | 12:28

El serbio trabaja su cuerpo y su mente exponiéndose al frío extremo, algo que le proporciona beneficios en pista.

Djokovic y el método Wim Hof.

Novak Djokovic no se encuentra entre los mejores del mundo ni llega a finales de Grand Slam con casi 40 años por casualidad. El serbio prepara su cuerpo y su mente como nadie y un reciente vídeo suyo metido en una bañera de agua helada ha vuelto a traer a la actualidad un método que practica desde hace años: el método Wim Hof.

Esta es una práctica que combina ejercicios específicos de respiración, exposición progresiva al frío y entrenamiento mental. No se trata de una moda reciente en su carrera, ya que en 2020 explicaba públicamente que utilizaba estas técnicas y que encontraba beneficios tanto físicos como mentales.

Cuando se intenta entender cómo Djokovic ha conseguido alargar su carrera en la élite y mantener una preparación tan minuciosa con el paso de los años, aparecen multitud de factores. Alimentación, sueño, meditación, flexibilidad, movilidad, recuperación, tecnología y trabajo mental forman parte de una búsqueda constante. El método desarrollado por Wim Hof, el neerlandés conocido como The Iceman, encaja precisamente dentro de esa filosofía.

¿Qué es exactamente el método Wim Hof?

El método Wim Hof se apoya fundamentalmente en tres elementos: respiración controlada, exposición al frío y concentración o entrenamiento mental. Su técnica respiratoria incluye series de respiraciones profundas seguidas de periodos de retención del aire, mientras que el trabajo con frío suele introducirse progresivamente mediante duchas frías o inmersiones.

La idea que hay detrás del sistema no consiste únicamente en soportar temperaturas extremas. Se intenta colocar voluntariamente al organismo ante una situación incómoda y aprender a gestionar su respuesta. Y ahí es donde resulta sencillo encontrar la conexión con el tenis.

En un partido importante, un jugador no puede controlar el viento, el público, el rival, un mal bote o el marcador, pero lo que sí puede intentar controlar es cómo responde ante esos estímulos. Para Djokovic, esa capacidad de recuperar el equilibrio interno ha sido una parte recurrente de su discurso durante toda su carrera.

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Djokovic lleva años practicando el método Wim Hof

La relación entre Djokovic y estas técnicas está documentada desde hace tiempo. En febrero de 2020, el serbio publicó unas imágenes entrando en un río de una montaña en Italia. Permaneció un minuto y 45 segundos en el agua helada y explicó posteriormente qué buscaba con aquel ejercicio.

“Uso los métodos de Wim y los encuentro beneficiosos para mi vida en general”, aseguró entonces Djokovic, añadiendo una idea que resume bastante bien su aproximación: “La mentalidad lo es todo”.

Djokovic vinculaba aquella experiencia con la posibilidad de entrenar cuerpo y mente para afrontar condiciones difíciles y gestionar mejor situaciones de estrés luego, no solo en los partidos, sino también en su vida diaria.

Meses más tarde profundizó en ello durante una conversación pública con el propio Wim Hof. El serbio trasladó el asunto directamente a lo que siente durante un encuentro de tenis. Una misma situación puede parecer completamente diferente dependiendo de su diálogo interno, su concentración y la capacidad que tenga para controlar sus pensamientos.

“Todo se reduce al poder de la mente”, explicó Djokovic. Para él, esa fortaleza no aparece por casualidad, debe trabajarse de manera consciente.

Eso permite entender mejor por qué el método le resultó atractivo. Djokovic no habla únicamente de ponerse dentro de una bañera con hielo. Habla de acostumbrarse a una situación de estrés, reconocer las reacciones del organismo y tratar de recuperar el control.

El frío sigue presente en su rutina en 2026

Durante Wimbledon 2026, Djokovic fue preguntado específicamente por los métodos de recuperación que utiliza actualmente. A sus 39 años, reconoció que dedica a la recuperación más tiempo que en ningún otro momento de su carrera y enumeró algunas de las herramientas que ha probado o continúa utilizando: cámaras hiperbáricas, crioterapia, luz roja, terapia electromagnética e inmersiones en agua fría.

No significa que toda su preparación actual siga estrictamente el protocolo completo de Wim Hof, pero sí confirma que el frío continúa formando parte de las herramientas que emplea para cuidar su cuerpo. Djokovic ha probado durante años todo aquello que considera que puede proporcionarle una ventaja en recuperación, prevención o preparación mental.

 

 

¿Qué beneficios puede tener realmente?

Una revisión sistemática publicada en PLOS One en 2024 encontró indicios de que el método Wim Hof puede generar cambios en la respuesta al estrés y en determinados marcadores inflamatorios. Algunos estudios observaron aumentos de adrenalina y modificaciones en la respuesta inflamatoria después del entrenamiento. Sin embargo, los propios investigadores advierten de que la evidencia disponible sigue siendo limitada. Las muestras estudiadas eran pequeñas, con entre 15 y 48 participantes, predominantemente hombres, y muchos estudios presentaban riesgo elevado de sesgo.

Tampoco existen pruebas sólidas de que realizar la respiración Wim Hof haga directamente a un deportista más rápido, más resistente o mejor tenista. Los estudios sobre rendimiento físico ofrecen resultados mixtos y la propia revisión considera prematuro afirmar que mejore el rendimiento deportivo.

El frío sí cuenta con una literatura científica más amplia. Una revisión y metaanálisis publicado en 2025, con datos de 3.177 participantes, detectó una reducción del estrés en determinadas mediciones posteriores a la inmersión y algunas señales positivas en calidad del sueño y calidad de vida. En cambio, no encontró una mejora clara e inmediata de la función inmunitaria y constató que la inmersión fría produce inicialmente una respuesta inflamatoria aguda.

En deportistas, además, otra revisión publicada en 2025 encontró que la inmersión en agua fría después del ejercicio favorecía la reactivación parasimpática, un indicador relacionado con el paso del organismo desde un estado de alta activación hacia otro de recuperación.

Es decir, hay mecanismos y efectos interesantes, pero convertirlos en la explicación del rendimiento extraordinario de Djokovic sería ir mucho más allá de lo que dicen los datos.

¿Para qué podría servirle a un tenista?

Es probablemente en la combinación de cuerpo y mente donde se entiende mejor el interés de Djokovic. El frío genera una reacción inmediata, ya que cambia la respiración, aumenta la activación fisiológica y obliga a convivir con una sensación incómoda. Intentar permanecer calmado en esas condiciones puede convertirse en un ejercicio de regulación del estrés.

Trasladado al tenis, un 5-5 en un quinto set, una grada en contra o dos bolas de break consecutivas también provocan respuestas fisiológicas como puede ser tensión muscular, aceleración del pulso, respiración alterada y pensamientos negativos. El propio Djokovic lleva años explicando que su objetivo no consiste en eliminar esas emociones, sino en detectarlas y regresar cuanto antes a un estado que le permita competir. Su interés por la meditación, la respiración o la exposición al frío responde a esa misma búsqueda.

Por eso el método Wim Hof puede entenderse más como una pieza dentro de un sistema mucho más amplio y es que Djokovic siempre ha buscado cómo maximizar su potencial y longevidad en base a probar diferentes técnicas que otros rechazarían. Que a sus casi 40 años se encuentre en un estado de forma tal como para hacer lo que le vimos hacer en Melbourne este año, por ejemplo, es la muestra clara de que estamos ante un tipo que cuida su cuerpo al máximo y que su edad corporal no se corresponde con su edad biológica.

Y es que, para Djokovic, la preparación no termina cuando deja la raqueta. También consiste en entrenar la manera en la que su cuerpo y su cabeza reaccionan cuando las cosas empiezan a ponerse incómodas. Para tener éxito en la pista no solo se necesita trabajar dentro de ella, sino también fuera.