Dimitrov presenta su nueva mentalidad: “Antes era muy crítico conmigo, ahora intento ser más amable”
Al búlgaro no se le cayeron los anillos por disputar la fase previa del US Open, la cual ha superado para acceder al cuadro principal. Con 35 años, su mentalidad todavía afronta los retos con la ilusión del primer día.
Grigor Dimtrov disputará estos próximos días su decimoquinto US Open, un número más dentro de una lista interminable, aunque esta edición ha sido distinta a las demás. El búlgaro, ubicado ahora mismo fuera de los cien mejores, ha tenido que acceder al cuadro principal a través de la previa.
Es el camino que ha tenido que recorrer para volver a estar entre los mejores, situación un tanto anómala para un tipo que durante años ha estado instalado en la élite del tenis mundial. Pero nada es para siempre, mucho menos cuando se juntan lesiones y derrotas. Grigor, el número 137 del ranking esta semana, solventó su papel en la Qualy gracias a una perspectiva muy positiva cargada de madurez.
El búlgaro, que sacó adelante sus dos primeros compromisos, tuvo suerte en su tercer examen cuando el rival se le retiró antes de entrar a pista. Esa ayuda inesperada le privó de jugar un tercer encuentro, algo que estaba deseando tras las buenas sensaciones fabricadas durante las jornadas previas. “Estaba deseando jugar un partido extra, había jugado bien los dos primeros, así que solo quería asegurarme de recuperarme bien”, explicó el de Haskovo en Tennis Channel.
Pero el verdadero interés de sus palabras apareció cuando habló de su motivación actual. A sus 35 años, Dimitrov ya no parece medir su carrera exclusivamente en resultados. “Todavía quiero hacer demasiadas cosas en este deporte”, aseguró, aunque inmediatamente puso el foco en algo más profundo: “Ahora mismo, para mí, lo más importante es crecer”. El búlgaro considera que el tenis le ha ayudado en muchas áreas de su vida y asegura estar compitiendo, sobre todo, contra sí mismo. Ese cambio de mentalidad también se refleja en la manera de afrontar las derrotas.
Dimitrov confiesa su cambio de mentalidad a partir de los 35 años
Dimitrov reconoce que durante buena parte de su carrera fue extremadamente crítico consigo mismo, hasta el punto de entrar en lugares mentales que hacían muy difícil disfrutar del juego. Ahora intenta cambiar esa relación consigo mismo. “Estoy intentando ser un poco más amable conmigo mismo y seguir disfrutando del viaje”, confesó. La clasificación tiene todavía más valor teniendo en cuenta que Dimitrov ya tuvo que disputar la previa en Roland Garros y que las lesiones han condicionado buena parte de su último tramo de carrera. Sin embargo, su manera de interpretar la situación resulta reveladora.
“Sé que puedo hacerlo”, afirmó antes de explicar que estos días también le han servido para volver a los fundamentos principales: preparar mentalmente los partidos, cuidar la recuperación y comprobar cada día cómo responde su cuerpo. Y ahí aparece quizá la frase que mejor resume su presente. Dimitrov asegura que ya no piensa “tengo que jugar la previa”, sino: “Tengo la oportunidad de jugar otro partido. Tengo la oportunidad de volver a competir”. Después de un año complicado físicamente, esa diferencia de perspectiva parece haberse convertido en una de sus mayores fortalezas.
Nueva York, además, le devuelve recuerdos extraordinarios. En 2019 alcanzó las semifinales después de derrotar a Roger Federer en cinco sets. Dimitrov recuerda que llegó al torneo sin grandes expectativas y sin encontrarse siquiera en buenas condiciones físicas. “Simplemente fui resolviendo algunas cosas”, explicó. Para él, aquella experiencia demuestra que en el tenis nunca se sabe lo que puede ocurrir si se mantienen la fe, el deseo y la capacidad de seguir intentándolo. Ahora vuelve al cuadro principal desde un lugar diferente. Su objetivo no parece ser demostrar que sigue siendo aquel Dimitrov que maravilló al mundo, sino descubrir hasta dónde puede llegar el jugador que es hoy.