La emotiva carta de Svitolina a su hija hablando de Monfils: "Va mucho más allá del tenis"
La ucraniana quiso honrar a su marido Gael Monfils antes de su despedida definitiva de los Grand Slam en el US Open 2026, con una carta que pone los pelos de punta.
Elina Svitolina y Gael Monfils forman una de las parejas más icónicas de la historia reciente del tenis. Llevan años manteniendo una gran discreción, pero sin esconder el gran amor que sienten. Antes de que el galo se despida del US Open 2026, la tenista ucraniana honró su legado con una carta en The Player´s Tribune que se ha hecho viral.
No es para menos. El texto no es solo un repaso a su historia conjunta, sino también una declaración de amor al tenis y una explicación de todo lo que se esconde detrás de esa personalidad tan mediática de Gael Monfils que ha encandilado al mundo. Elina Svitolina apunta a varios aspectos que merece la pena repasar antes de leer toda la carta, que está dirigida a su hija Skaï.
Svitolina comienza hablando del tenista que conoció desde la distancia cuando era una joven jugadora en Ucrania. Para ella, Monfils fue siempre un jugador diferente, capaz de convertir el tenis en espectáculo gracias a su creatividad, velocidad, coordinación e inteligencia.
"Con tu padre, es muy sencillo. Puedes enseñarle a alguien un solo punto, incluso un solo golpe, y lo entenderá", escribe. Y explica el motivo: "podía hacer sentir algo a la gente", una capacidad que, en su opinión, pocos deportistas han tenido.
Del tenis a una historia de amor
La carta también reconstruye el comienzo de su relación. Svitolina y Monfils se conocieron en 2017, en Nueva York, aunque apenas intercambiaron unas palabras. Un año después, tras conquistar las WTA Finals en Singapur, ambos coincidieron en París y comenzaron a conocerse.
Lo que inicialmente iba a ser un simple café terminó ocupando prácticamente todo el día. "Teníamos mucho en común, como dos personas viviendo una vida completamente loca en el tenis", recuerda Svitolina. Poco después llegaría aquella peculiar primera cita en la que Monfils apareció con una baraja de cartas y realizó un truco de magia para adivinar su carta. "Unas semanas después, básicamente vivíamos juntos", relata. Tres años más tarde se casaron.
Desde entonces, Svitolina asegura haber descubierto una versión muy diferente del personaje que el público observa en la pista. "La gente que solo ve a tu padre en la pista puede verlo simplemente como alguien que entretiene", explica. Sin embargo, fuera de ella lo define como "una persona bastante compleja", reflexiva y mucho más silenciosa de lo que podría sugerir su imagen pública.
Un compañero fundamental en los momentos más difíciles
Uno de los pasajes más personales de la carta llega cuando Svitolina recuerda la invasión rusa de Ucrania, ocurrida durante las primeras etapas de su embarazo. Su familia se encontraba en el país y la situación fue especialmente angustiosa.
"Hay apoyo y luego está el apoyo", afirma. En su caso, Monfils no se limitó a acompañarla emocionalmente: "No solo me apoyó, sino que fue realmente mi compañero en esto". Y añade una frase especialmente significativa: "Me hizo sentir que no estaba sola. Me hizo sentir que formábamos un equipo".
Svitolina también recuerda las dificultades que Monfils afrontó durante su infancia como hombre negro en Francia y en un deporte como el tenis. Cuenta que ya de niño llegó a encontrarse con clubes que le impedían acceder por el color de su piel. Para ella, esas experiencias ayudan a explicar la personalidad y la perspectiva humana del francés.
Una carrera que merece ser celebrada
La ucraniana dedica buena parte de la carta a reivindicar también al deportista. Recuerda sus 21 años consecutivos ganando al menos un partido en Grand Slam, sus 13 títulos ATP, su número 6 como mejor ranking, sus cuatro participaciones olímpicas, sus 14 convocatorias de Copa Davis y sus 19 temporadas alcanzando como mínimo una final ATP.
Pero para Svitolina, reducir la carrera de Monfils a los títulos conquistados sería profundamente injusto. Durante años, recuerda, muchas voces intentaron convencerle de que debía cambiar su estilo para alcanzar el éxito que se esperaba de él.
"Le decían que tenía que jugar de una manera u otra, cambiar su juego o parecer más serio", explica. Y ahí aparece el mensaje central de toda la carta: "La vida no consiste simplemente en sumar nuestros resultados".
Para Svitolina, lo verdaderamente importante ha sido la manera en que Monfils recorrió su camino: las experiencias que vivió, las relaciones que construyó, las emociones que provocó y su capacidad para mantenerse fiel a su identidad.
"Siempre se mantuvo fiel a su propio camino, a su propio estilo, a su propia identidad", escribe. Y termina con una reivindicación que resume perfectamente lo que Monfils ha significado para ella y para el tenis: "No hubo otro como Gael Monfils".
Esta es toda la carta de Svitolina a Monfils en The Player´s Tribune
Querida Skaï:
Dentro de unos días va a ocurrir algo muy especial, aquí mismo, en París. Solo tienes tres años, así que todavía eres demasiado pequeña para saber lo que significa :) Pero te escribo esta carta con la esperanza de que algún día leas lo que pensaba tu madre y entonces entiendas. Entenderás por qué tu padre significa tanto para tanta gente en todo el mundo. Entenderás por qué su carrera ha sido tan extraordinaria... y por qué su último Roland Garros es un momento tan bonito.
Entenderás que, a veces, el tenis es mucho más que tenis.
Pero empezaré hablándote del tenis en sí, porque cuando se trata de tu padre y de este tema hay muchísimo que contar. Lo primero que debes saber, creo, es que Gaël Monfils ha sido uno de los jugadores con mayor capacidad para crear golpes espectaculares que haya visto este deporte. Ha habido otros más constantes o que cometían menos errores... pero es curioso. Cuando explicas por qué esos jugadores son grandes, quizá necesitas dar una larga explicación, enseñar muchas estadísticas, un partido entero o un torneo completo. Pero con tu padre no es así. Con tu padre es muy sencillo. Puedes enseñar a alguien un solo punto suyo, incluso un solo golpe, y lo entenderá. Porque tu padre, con un solo golpe, en un solo momento, podía conseguir algo que creo que muy pocos deportistas han logrado: hacer sentir algo a la gente.
Era casi como estar en un concierto y escuchar una canción perfecta, o estar en el cine y escuchar una frase perfecta, y sentir: "Dios mío. ¡WOW!". Te deja sin respiración. No diría que el deporte suele ser así. Es competición, ya sabes. Pero cuando ves jugar a Gaël, hay momentos en los que conectas con algo más profundo que el deporte. Momentos en los que piensas: "Vale, el tenis no consiste simplemente en que un jugador intente desgastar al otro hasta destruirlo". En sus mejores momentos, también hay magia.
Y tu padre era el mejor mago.
Su creatividad, su velocidad, su inteligencia, su coordinación... y, seamos sinceros, su preciosa sonrisa :) Con Gaël tienes la sensación de que está ofreciendo un espectáculo de magia solo para ti. Y no lo sé únicamente por su tenis, sino también por nuestra primera cita. ¡Jajaja! Déjame contarte la historia.
Cuando era una joven jugadora en Ucrania, sabía quién era Gaël Monfils simplemente porque lo veía por televisión. Además, en la tienda de nuestro centro de tenis había muchas raquetas a la venta y una de ellas era un modelo Prince con su fotografía en la funda de cartón. Si entonces alguien me hubiera dicho que acabaría casándome con "el chico de la raqueta de cartón de Prince"... creo que primero habría dicho: "¡Esa raqueta es demasiado pesada!". Y segundo: "No me lo creo".
Durante años, para mí fue principalmente eso. Después me hice profesional y contraté a un entrenador que era francés, como Gaël. Así fue como nos conocimos: en 2017, en Nueva York, en una pista de entrenamiento de Central Park, gracias a un amigo que teníamos en común. Pero yo era muy tímida, así que simplemente nos dijimos hola.
Un año después, yo tenía 24 años y gané las WTA Finals en Singapur. Después de ganar, fui a París para celebrarlo y publiqué algo en Instagram. Algún día te explicaré qué es Instagram. Tu padre vio mi publicación y me escribió para decirme que él también estaba en París y preguntarme si queríamos quedar mientras cada uno salía con sus amigos.
Quedamos, pero durante toda la noche apenas me habló. Para ser justos, él estaba sobrio. Yo estaba... celebrándolo. ¡Jajaja! Pero al final de la noche, cuando me marchaba del bar, me acompañó hasta el taxi y me preguntó si quería tomar un café con él al día siguiente.
Le dije: "¡Claro!".
Es difícil saber si aquel café fue oficialmente una cita. Los hombres pueden ser bastante ambiguos con estas cosas. Pero creo que parte de lo bonito fue precisamente que fuera algo "no oficial". Teníamos muchas cosas en común, como dos personas que llevaban una vida absolutamente alocada dentro del tenis, y me sentí bien pudiendo hablar con él de forma sincera sobre aquella vida.
Recuerdo que incluso hablé de que quería tener hijos... ¡No es precisamente un tema típico para una primera cita! Le dije: "Probablemente jugaré hasta los 28 o 29 años, después pararé un tiempo y tendré un bebé, y luego volveré a jugar". Creo que puedes aprender mucho sobre una persona por la forma en que escucha, y tu padre fue un oyente muy amable en aquel momento. Sentí que podía contarle cualquier cosa.
Lo que iba a ser un café rápido terminó convirtiéndose en un día entero. Solo nosotros dos, caminando por París y conociéndonos. Vale, quizá sí fue una cita.
Y entonces, antes de despedirnos, conocí finalmente a Gaël, el mago.
Hablando únicamente como tu madre... no diría que sea siempre una buena señal que un chico lleve una baraja de cartas a una cita. Así que tenlo en cuenta para el futuro.
Pero tu padre era encantador. Me dedicó una gran sonrisa, sacó su baraja y me dijo: "Muy bien, Elina. Ahora te enseñaré un truco de magia. ¿Qué me das si adivino tu carta?".
Yo le respondí: "Ehhh... no sé... un abrazo".
Entonces me avergoncé de mi respuesta y la cambié por: "Un beso en la mejilla".
Por supuesto, en cuanto dije aquello, Gaël hizo un truco increíble y acertó la carta. Así que le di un pequeño beso en la mejilla... y la cita terminó.
Creo que unas semanas después ya estábamos prácticamente viviendo juntos.
Tres años después, nos casamos.
Y ahora han pasado casi cinco años más. Es una locura pensar en ello. Hemos vivido muchísimas cosas juntos como pareja. Y desde que naciste, como trío. Me siento muy afortunada de poder vivir esta aventura con tu padre.
No siempre ha sido fácil. De hecho, a veces ha sido bastante difícil. Pero creo que eso es lo que significa el matrimonio y una relación de pareja. Es una gran lección que he aprendido y también una gran lección para ti: ser la pareja de alguien puede ser divertido, pero también requiere mucho trabajo. Por eso hay que asegurarse de elegir a una persona que se sienta cómoda con ambas cosas.
Y para mí, esa persona es Gaël.
Creo que mucha gente que solo ve a tu padre en la pista lo percibe simplemente como un jugador que entretiene. Un showman carismático, con una personalidad colorida, ya sabes. Pero fuera de la pista diría que es muy diferente.
Es una persona bastante compleja. Tiene una mente muy fuerte y reflexiva, y siempre tengo la sensación de que está pensando profundamente en muchas cosas. En realidad, suele ser más callado que ruidoso.
Y es como si toda la creatividad que puso en su tenis durante su carrera la estuviera poniendo ahora en nuestra vida familiar. Ya sea jugando contigo durante el día, leyéndote antes de dormir o haciendo cursos que podrá utilizar en su próxima carrera profesional, creo que siempre está haciendo pequeñas cosas para cuidar y reconfortar a nuestro trío.
A veces, el apoyo que he necesitado no ha sido precisamente pequeño.
Solo unos meses después de nuestra boda, cuando estaba en las primeras etapas de mi embarazo contigo, comenzó la invasión a gran escala de Ucrania. No solo es mi país de origen, sino que además mi familia se encontraba allí en aquel momento.
Es difícil incluso explicar lo aterrador que fue intentar asimilar lo que estaba ocurriendo y localizar a tus abuelos para conseguir ponerlos a salvo.
Pero te diré una cosa: es en momentos así cuando realmente descubres si alguien está a tu lado. Porque existe el apoyo del tipo "Oh, cariño, estoy aquí para ti"... y luego está el apoyo de verdad.
Con tu padre es así. No se implica a medias. No se limita a estar a mi lado, sino que se convierte realmente en mi compañero en todo esto. Como si fuera su propio país el que estuviera sufriendo una tragedia y como si fueran sus propios padres quienes estuvieran en peligro.
Los tenistas, seamos sinceros, somos buenos estando solos. Pero si hay algo bonito que puedo recordar de aquella época tan terrible es cómo Gaël consiguió hacerme sentir exactamente lo contrario a estar sola. Me hizo sentir que formaba parte de un equipo.
Por desgracia, creo que una de las razones por las que tu padre tiene un carácter tan fuerte y una perspectiva tan humana es que ha vivido muchas cosas a lo largo de su vida, especialmente como hombre negro en Francia y dentro de un deporte como el tenis.
Fue una de las primeras conversaciones que tuvimos cuando empezamos a salir. Me contó que, cuando era un niño y participaba en torneos con menos de diez años, había clubes a los que no le permitían entrar por el color de su piel.
Me rompió el corazón y me enfadó muchísimo. Pero también hizo que admirara todavía más el camino que había recorrido.
Sinceramente, Skaï, espero que cuando leas esto te parezca imposible creer que algo así pudiera haber ocurrido alguna vez. Pero creo que sigue existiendo en el mundo, aunque adopte formas diferentes. Yo misma lo he visto en algunas de las reacciones hacia tu padre y hacia mí como pareja interracial.
Siempre me sorprende la forma en que él afronta estas cosas. Lo hace con una enorme elegancia.
Y cuando pienso en las experiencias que tú tendrás como niña mestiza y, más adelante, como mujer mestiza, sé lo agradecida que estoy de que Gaël sea tu padre. No hay nadie en quien confíe más para ayudarte a desenvolverte en el mundo.
Y ahora, por supuesto, tengo que volver al tenis.
A veces, con tu padre, ocurre que es una persona tan querida y tiene tantas cualidades que merece la pena celebrar que se puede olvidar hablar lo suficiente del TENIS.
Y decir que su tenis, por sí solo, merece ser celebrado sería quedarse muy corto.
Qué jugador.
Como he dicho, las estadísticas no pueden reflejar toda su grandeza única, pero déjame darte algunas: 21 años consecutivos ganando al menos un partido individual en un Grand Slam. El francés con más victorias en partidos individuales de Grand Slam. 14 convocatorias con Francia en la Copa Davis, con un balance de 12-3 y dos finales disputadas.
Representó a Francia en cuatro Juegos Olímpicos, incluidos los de París 2024, algo que sé que significó muchísimo para Gaël.
Durante 19 años consecutivos alcanzó al menos una final ATP, algo que solo han conseguido cinco jugadores en la historia. Ganó 13 títulos ATP. Fue elegido Mejor Debutante del Año de la ATP con 19 años. Alcanzó el número 6 del mundo, el mejor ranking de su carrera, a los 30 años. Y ganó un título ATP con 38 años, convirtiéndose en el jugador de mayor edad en ganar uno en la historia del circuito en aquel momento, aunque odia que le llamen viejo. ¡Jajaja!
Y tiene una historia extraordinaria en Roland Garros. Ganó el título júnior en 2004. Después alcanzó las semifinales en aquella memorable edición de 2008. Y ahora, tantos años después, afronta su último cuadro principal igualado con el récord de partidos ganados en Roland Garros por un tenista francés.
Es extraordinario.
Pero, de todo lo que espero que algún día entiendas sobre la carrera de tu padre, quiero terminar con lo que considero más importante.
Y tiene que ver con algo que ocurrió durante gran parte de su trayectoria profesional: mucha gente intentó cambiarlo para adaptarlo a su idea de lo que "debería" ser.
Decían que Gaël tenía que jugar de una determinada manera, o de otra, que tenía que modificar su juego de una forma concreta o que debía mostrarse más serio. Y que, si hacía todo eso, quizá podría ganar un Grand Slam.
En el tenis se habla muchísimo de ganar Grand Slams. Todo gira alrededor de conseguir esos resultados. Y esto era especialmente cierto en la generación de tu padre, con jugadores como Federer, Nadal y Djokovic, que parecían máquinas. Grand Slam tras Grand Slam, eran campeones.
Y, por supuesto, mucha gente en Francia siempre quiso que uno de los tenistas franceses de aquella generación fuera campeón. Cuando eso no sucedía, creo que aparecía la sensación de que había que ser críticos, porque tenía que existir alguna razón.
Así que empezaban a hablar de los resultados de tu padre de una determinada manera.
Pero la verdad es que había muchísimo sobre tu padre que esas personas desconocían.
No conocían su increíble dedicación, ese 1.000% que entregaba día y noche, ni los sacrificios que hizo para llegar hasta donde llegó. No sabían hasta qué punto se tomaba en serio la responsabilidad de representar a su país ni cuánto deseaba hacerlo bien por Francia.
Y creo que lo más importante que no sabían... es casi como un secreto que tu padre descubrió.
Muy poca gente conoce este secreto.
Pero tu padre me lo enseñó a mí, así que ahora te lo contaré a ti.
El secreto es este: la vida no consiste simplemente en sumar nuestros resultados. La vida es mucho más que eso.
Se trata de quiénes somos y en quiénes nos convertimos mientras intentamos alcanzar esos resultados.
Se trata de las experiencias que podemos vivir, de las relaciones que podemos construir, de las emociones que podemos despertar y compartir.
Se trata de mantenernos fieles a nosotros mismos.
¿Tiene sentido lo que estoy diciendo?
Porque, cuando pienso en tu padre y en su carrera, más que ninguna otra cosa pienso en eso.
En cómo siempre, siempre, siempre se mantuvo fiel.
Fiel a su propio camino. A su propio estilo. A su propia identidad. A sus propias creencias. A su alegría por el juego. A su respeto por el juego. A su amor por el juego. E incluso, simplemente, al propio juego.
Y espero que cuando la gente hable del impacto que tuvo en este deporte, en todas partes y especialmente aquí, en Roland Garros, eso sea lo que diga.
Espero que digan:
"Gaël Monfils, no hubo otro como él".
Gaël Monfils significó muchísimo para el tenis, pero también significó algo mucho más profundo que el tenis.
Gaël Monfils se mantuvo fiel a sí mismo.