Skip to main content

Alcaraz transmite optimismo tras el dobles mixto: "Me siento increíble a pesar de haber perdido"

Serena Williams, su compañera en una ocasión histórica, compartió un vídeo en redes sociales de los momentos postderrota... y mostró a un Carlos feliz y con una sonrisa de oreja a oreja. ¿Hay confianza?

Alcaraz y su gran vuelta al circuito con Serena Williams.

Es difícil medir las sensaciones de un jugador a través del dobles mixto. Modalidad diferente al individual, dinámicas antagónicas y la posibilidad de avanzar y sumar juegos sin estar del todo fino. No todo pasa por tu raqueta, algo que quizás Carlos Alcaraz agradeció por momentos en el día de hoy: una inmensa Serena Williams marcó el ritmo para sumar una victoria en el dobles mixto del US Open 2026, si bien la gasolina se terminó en el ecuador del segundo partido, el de cuartos de final.

¿Significa esto que debemos ser pesimistas? Ni mucho menos. El Alcaraz que salió a la Arthur Ashe, primer escenario competitivo en casi cinco meses, era perfectamente reconocible en varios aspectos. El que más destaca, seguramente el más importante, el del lenguaje corporal: sonrisas, ánimos constantes a su pareja, interacción con el público, hambre en momentos importantes. Ni rastro de una molestia, un mal gesto mirando a su muñeca, un momento de preocupación en su mirada. Es prácticamente seguro que no buscó su límite y que no jugó a su 100%, pero fue una introducción perfecta: algo más de dos horas de tenis para quitar el óxido de la maquinaria, disfrutando a su vez de compartir lado de la red con toda una leyenda del tenis mundial.

Esto dijo Alcaraz tras un día de dobles mixtos junto a Serena Williams

Esa alegría contagiosa estaba presente, incluso, en el vestuario. Después de la derrota, Carlitos mantuvo el semblante: cariñoso, sonriente, feliz por haber disfrutado uno de esos días que contará a sus nietos dentro de mucho tiempo. Comenzar su andadura en Flushing Meadows con una sonrisa, más allá de su sensación con la bola, es importantísimo... y así lo demostró en unas palabras que captó la propia Serena, que difundió un vídeo en sus redes sociales que deja a los aficionados muy tranquilos.

En él, la de Saginaw preguntaba a su compañero de baile, aún inmerso en sus ejercicios de recuperación en la bicicleta, por cómo se sintió en el día de hoy. "Me siento genial, de verdad. A pesar de haber perdido, haber jugado con ella hace que me sienta increíble", señalaba un Carlos muy tranquilo, con una complicidad maravillosa. "¡Ganamos! Ganamos un partido y perdimos otro", apuntaba entre risas la estadounidense. "Hemos empatado, sí", certificaba el murciano con una sonrisa, en un clip que nos deja una sensación que va más allá del alivio: tranquilidad, alegría... y poder ponerle el lazo al que apenas el primer paso de camino a ser competitivo en Nueva York.

¿Qué debe resolver Alcaraz antes del inicio de torneo?

No todo fue un camino de rosas, claro. A nivel tenístico, las sensaciones se alejan de la idea del Alcaraz dominador que tenemos en mente: nervioso, irregular y con dos claras áreas de mejora. La principal es el servicio: no se atrevió en ningún momento a subir de los 185 km/h, guarismos que le dejarían muy expuesto en el cuadro final, si bien la gran duda está en saber si esto es una decisión consciente, un dictado de no forzar en el dobles mixto... o la imposibilidad física de lograrlo, lo que haría menguar sus opciones de cara al cuadro final.

Por otro lado, también vimos a un Alcaraz chocándose constantemente con la bola en el resto, incapaz de encontrar el timing correcto y con miedo, quizás, de continuar sus golpes al recibir impactos fuertes de saques como los de Cobolli o Glasspool. Eso sí, también hubo aspectos positivos: muy buena mano cerca de la red, una derecha que tuvo momento de alta velocidad y, sobre todo, ningún inconveniente a nivel físico. Un pequeño comienzo que deja incógnitas a nivel tenístico, pero que cumple de sobra con el objetivo marcado: volver a disfrutar del deporte, volver a sonreír a pista, volver a ser, en definitiva, Carlos Alcaraz. Sigamos.