Bernard Tomic vuelve a levantar un trofeo importante. El australiano conquistó el Challenger de Lincoln tras remontar a Mark Lajal para imponerse por 4-6, 7-6 y 7-6, poniendo fin a una sequía de ocho años sin títulos en el ATP Tour o el circuito Challenger. A sus 33 años, el triunfo supone un importante impulso para un jugador que lleva varias temporadas recorriendo el mundo en busca de una oportunidad para regresar al Top-100.
Pocos talentos han generado tanta frustración como el de Tomic. Llegó a ser número 17 del mundo, alcanzó los cuartos de final de Wimbledon y parecía destinado a pelear por los grandes títulos. Sin embargo, una sucesión de problemas personales, polémicas fuera de la pista y una evidente falta de disciplina terminaron desviando una carrera que prometía mucho más.
Un premio a la perseverancia
Lejos de rendirse, Tomic ha cambiado por completo su actitud en los últimos años. Ha dejado atrás la desconexión con el tenis y ha aceptado una realidad muy distinta a la que imaginaba en su juventud: disputar torneos Challenger e ITF semana tras semana, viajando constantemente y peleando por sumar puntos en cualquier rincón del calendario. Entre 2022 y 2024 conquistó cinco títulos ITF, una muestra de que seguía creyendo en sí mismo pese a estar muy lejos de la élite.
Tomic ends 8️⃣ year title drought at Tour / Challenger Level.
— The First Serve (@TheFirstServeAU) July 20, 2026
33 year old 🇦🇺 Bernard Tomic takes out the ATP Challenger in Lincoln 🇺🇸 from a set down to win two big tie breaks def 🇪🇪 Mark Lajal in the final.
👉 It was back in 2018 that Tomic won a tour title in Chengdu 🇨🇳 & a… pic.twitter.com/mfxYEQGHZG
Este éxito en Lincoln confirma esa perseverancia. Además de acabar con una espera que se remontaba a 2018, cuando ganó en Chengdu y también un Challenger en Mallorca, el australiano asciende 36 posiciones en el ranking en directo hasta situarse alrededor del 170 del mundo, acercándose un poco más a ese anhelado regreso al Top-100.
Resulta inevitable pensar qué habría sido de la carrera de Tomic con una mayor profesionalidad. Su talento continúa siendo evidente, pero el australiano nunca terminó de adaptarse a la velocidad y exigencia física del tenis moderno, una circunstancia que, unida a sus problemas extradeportivos, explica buena parte de su declive. Aun así, merece reconocimiento que, lejos de desaparecer definitivamente del mapa, haya seguido luchando durante años. Este título no cambia su trayectoria, pero sí demuestra que todavía conserva la ilusión y el nivel suficiente para volver a ser protagonista por lo que haga dentro de la pista.

