Casper Ruud volvió a despedirse de Wimbledon antes de lo esperado. El noruego cayó en su debut ante Hubert Hurkacz y, lejos de buscar excusas, ofreció una reflexión muy honesta sobre su complicada relación con la hierba. El tres veces finalista de Grand Slam reconoció que adaptarse a esta superficie le exige renunciar a muchas de las virtudes que han construido su carrera y admitió que, con un calendario tan reducido, no considera rentable invertir más tiempo en mejorar sobre césped.
"Para jugar bien en hierba tengo que hacer prácticamente todo lo contrario de lo que he hecho durante toda mi vida. No puedo golpear con tanto efecto, tengo que jugar mucho más plano. También el movimiento es completamente diferente", explicó Ruud en palabras recogidas por Ubitennis. El escandinavo reconoció que nunca ha conseguido sentirse cómodo sobre esta superficie. "No me siento bien moviéndome en hierba. Los puntos son más cortos y el tenis cambia mucho", señaló.
Ruud explica por qué nunca va a intentar mejorar su tenis sobre hierba
Más allá de las dificultades técnicas, Ruud considera que el calendario condiciona inevitablemente su preparación. "La cuestión es cuánto merece la pena invertir en la temporada de hierba cuando solo dura cuatro o cinco semanas. Si fueran ocho semanas, probablemente pondría mucho más esfuerzo en convertirme en un mejor jugador sobre esta superficie", afirmó.
El número del mundo también explicó que, tras el intenso desgaste físico y mental de la gira de tierra batida, necesita desconectar antes de afrontar la segunda mitad del año. "Después de Roland Garros me gusta respirar un poco, olvidarme del tenis durante una o dos semanas, reflexionar sobre lo que ha pasado y recuperar fuerzas y motivación", comentó.
Por ello, no espera cambiar su planificación en el futuro. "Mientras la tierra siga siendo la parte de la temporada donde consigo mis mejores resultados, no creo que juegue muchos más torneos antes de Wimbledon. Prefiero competir después del torneo y preparar mejor la gira americana", concluyó, dejando claro que, al menos por ahora, la hierba seguirá siendo su asignatura pendiente.

