Wim Fissette ya es historia para Iga Swiatek. El entrenador belga, un año y medio después y con un título de Wimbledon bajo el brazo, terminó su relación profesional con la polaca después de que ésta cayera eliminada en la primera ronda del Miami Open. La de Varsovia sigue estando un peldaño por debajo de Aryna Sabalenka, y ahora de Elena Rybakina, y busca nuevos estímulos con Francis Roig, bajo la atenta mirada de Rafa Nadal.
Mientras que Fissette ha desaparecido del foco durante unos días, pero ha roto su silencio en una entrevista con The Athletic. En ella, el belga habla sobre una separación que acepta, pero le cuesta entender y en la que también comenta la barrera del idioma y la mayor cercanía que tenía Swiatek con otros miembros de su equipo.
Durante la relación de ambos, la polaca levantó tres títulos (Wimbledon 2025, Cincinnati 2025, Seúl 2025). Sin embargo, siguió mostrando una gran irregularidad incluso en la gira de tierra batida, su territorio fetiche, y la sensación de estar muy por detrás de su principal rival en los últimos años, Aryna Sabalenka.

Wim Fissette se abre por primera vez tras su separación con Iga Swiatek.
"Hay equipos que pueden mantener la calma en situaciones difíciles, otros sienten que algo tiene que cambiar. Como en cualquier deporte, el entrenador siempre es el primero en irse. Al más alto nivel deportivo, esto forma parte del trabajo y hay que aceptarlo".
Se va con la sensación de haber hecho el trabajo…
"Fue prácticamente imbatible durante algunos años. Las expectativas van a ser altísimas y cada derrota dolerá más. Era consciente de las dificultades de este proyecto. Era imposible hacerlo mejor. Pero aun así, estoy muy contento de haber aceptado el reto y satisfecho con lo que logramos. Iga es una jugadora y atleta extraordinaria".
… pero lamenta la necesidad de un cambio cuando las cosas no funcionan
"Si observas a los mejores jugadores del mundo en los últimos 20 años, la pregunta es: '¿Cómo puedo aprender a mejorar y a desarrollarme?. Sobre todo después de las derrotas, era difícil ver el desarrollo en lugar de pensar: ‘Vale, sigamos intentando hacer lo que estaba funcionando’".
Siempre fue consciente del apego de Swiatek al resto de su equipo
"Ella ha estado trabajando con las mismas personas durante muchos años y ha tenido un éxito rotundo durante años. Es normal que, en momentos difíciles, recurra a estas personas o que busque algo más de ellas", asegura un Wim Fissette que se muestra contento por lo conseguido en el año y medio que trabajó con Iga Swiatek, pero con la sensación de que tenía más cuerda con la polaca.

