¿Quién para a Sinner en Miami?

El italiano dio una absoluta exhibición de tenis para derrotar a Moutet y avanzar a los octavos de final. Su racha de sets consecutivos en Masters 1000 asciende a 26... y su nivel está por las nubes.

Carlos Navarro | 24 Mar 2026 | 01.32
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Jannik dejó una absoluta exhibición para avanzar a octavos. Fuente: Getty
Jannik dejó una absoluta exhibición para avanzar a octavos. Fuente: Getty

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Jannik Sinner ha vuelto a activar el modo imparable. Bien es cierto, quizás, que enfrentaba en la noche de hoy, en tercera ronda del Miami Open 2026, a un tipo cuyo estilo de juego se amolda a la perfección al tipo de tenis que propone el de San Candido; nada de eso es óbice para minusvalorar ni una pizca la versión que hemos visto hoy del italiano, superior en absolutamente todas las facetas a un Corentin Moutet que sacó todos y cada uno de los trucos que tiene en su chistera, pero que ni con eso pudo parar a un auténtico torbellino (6-1, 6-4).

El duelo se dividió en dos partes, dos actos muy diferenciados. En el primero, el guion rutinario, una operación de anestesia más de un tipo que acalla a sus rivales con la paciencia y precisión de un cirujano. Le costó a Corentin entrar al partido, como si requiriese de kilometraje en pista para activar todas las aristas de su tenis, circunstancia que aprovechó un Jannik que se maneja en el frío como nadie. Si Moutet tardó en activar las marchas, Sinner entró en velocidad de crucero desde la primera bola del encuentro, sometiendo a su merced al galo, que se animó en alguna otra ocasión a acercarse a la media pista y se llevó como regalo un par de globos de su rival.

En el segundo set, eso sí, el partido cambió por completo. Jannik comenzó cometiendo algunos errores de más, lo suficiente para que Corentin, que hace no tanto le había vuelto loco en un set disputado en Roland Garros, destapase el tarro de las esencias y comenzase a variar el juego como si no hubiese un mañana. El apogeo del partido, el momento de mayor emoción y también de mejor tenis, tuvo lugar en el quinto juego de este segundo set, en el que cada punto se convirtió en un juego del gato y ratón, un toma y daca en el que Jannik se dio el lujo de entrenar esa finura en la media pista, esa capacidad para encontrarse cómodo cuando se sale del fondo, que tanto anhela para alcanzar y superar a Alcaraz.

Sinner pasó por encima de Moutet. Fuente: Getty

Sinner no dudó y consiguió un break capital para ganar el encuentro: este es el increíble récord que ha roto Jannik gracias a su victoria

Ni con esas, claro, se hizo con la suya Moutet. Ese game, el más largo del partido, finalizó con el guion inevitable: rotura para el de San Candido. Todo aquello que proponía Moutet, desde bolas altísimas a dejadas inverosímiles, pasando por boteprontos de fantasía y ángulos cortos, encontraba una respuesta incontestable al otro lado de la pista, un muro infranqueable que ponía al límite la paciencia de un tipo que no se caracteriza, ni mucho menos, por su solidez.

A pesar de esa rotura, confirmada en su cuarta bola de break del juego, no le perdió el galo la cara al partido: lo siguió intentando copiando el esquema anárquico, kamikaze y fantasioso del inicio del set, pero Jannik le cerró la puerta en las narices en cada turno de servicio para cerrar el duelo con una firmeza fuera de toda duda. Más allá de convertirse en una victoria casi rutinaria más, el triunfo de hoy deja un récord histórico para el italiano, una marca estadística que hace más dulce la victoria: ya es el tenista con más sets seguidos ganados en la historia de los Masters 1000, rompiendo la marca de Novak Djokovic (24 en 2016) y colocándose con 26. Alex Michelsen será la posible siguiente víctima de un comecocos que, ahora mismo, solo conjuga el verbo ganar... y se erige como el favorito absoluto en lo que queda de torneo de Miami. ¿Quién le para?