Es uno de los tenistas que habla con mayor claridad sobre lo que siente y en una profunda entrevista para un medio ruso, antes de competir en Indian Wells 2026 lo ha vuelto a hacer. Stefanos Tsitsipas ofrece unas declaraciones repletas de sensibilidad en las que analiza a sus rivales, habla de su calvario con las lesiones, de la vida en el circuito ATP y de sus ambiciones renovadas.
El griego no atraviesa un momento cualquiera de su carrera. Tras el año más duro que recuerda, Stefanos Tsitsipas ha regresado al circuito con algo más que victorias: una mirada más profunda sobre su profesión, su cuerpo y su mente. En una entrevista con Anna Chakvetadze, extenista, para el medio ruso First&Red, Tsitsipas se aleja del discurso estándar del deportista de élite y pone palabras a un proceso de reconstrucción marcado por el dolor físico, la fragilidad emocional y la resiliencia.
Esto es lo más destacado de lo dicho por Tsitsipas en su reciente entrevista con Chakvetadze
Un Tsitsipas más íntimo: identidad, raíces y necesidad de equilibrio
Lejos de la pista, Tsitsipas reivindica una identidad que va más allá del ranking y los resultados. En el entorno familiar no siempre es “Stéfanos”. “Mi madre a veces me llama Stepkin. Es una forma más cariñosa, más simple”, explica. Un detalle aparentemente menor, pero revelador de su necesidad de conservar una versión de sí mismo ajena a la presión constante del circuito.
Esa búsqueda de equilibrio también se refleja en su forma de desconectar. Durante la pretemporada eligió Namibia, un destino poco habitual entre tenistas. “Las Maldivas son muy predecibles para cualquier jugador. Y lo último que quiero es hacer algo banal”, confesó. Para Tsitsipas, viajar es parte de su crecimiento personal: “África es un destino que me ha enseñado mucho”, aunque admite que no siempre es compatible con una carrera profesional exigente: “Quiero estar en todas partes, pero también tengo una carrera de tenis”, dijo.
La lesión de espalda y el impacto en la salud mental
El eje central de la conversación gira en torno a su lesión de espalda, una dolencia que condicionó su temporada y su estabilidad emocional. Tsitsipas explica con claridad la relación directa entre cuerpo y mente: “Cuando tu cuerpo no está bien, tu confianza se derrumba”. Durante meses, convivió con una sensación constante de inseguridad: “No poder tener un cuerpo sano termina llevando a una mente poco sana”.

El punto más crítico llegó tras su eliminación en el US Open. El dolor físico era tan intenso que llegó a cuestionarse su continuidad. “Me pregunté: ‘¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Qué hago con mi carrera?’”. Fue la primera vez que ese pensamiento apareció, una señal inequívoca del desgaste mental acumulado tras meses compitiendo sin estar al cien por cien.
Resiliencia y compromiso: seguir incluso cuando el cuerpo no responde
Pese a todo, Tsitsipas no se permitió parar del todo. Entrenó cada día e incluso regresó antes de tiempo para jugar la Copa Davis, impulsado más por el compromiso colectivo que por una decisión lógica. “Pensé más en el equipo que en mí”, reconoció. Su carácter inquieto tampoco ayudó al reposo: “Soy una persona muy hiperactiva, no me gusta quedarme sentado sin hacer nada”.
Ese impulso por seguir, incluso en condiciones adversas, forma parte de una resiliencia que el propio Tsitsipas ha tenido que aprender a gestionar. “Las cosas malas pasan, pero hay que afrontarlas con valentía”, reflexiona, explicando que intenta no reaccionar de forma impulsiva cuando las situaciones se complican.
El doctor Müller-Wohlfahrt, la figura clave en su recuperación
La recuperación definitiva llegó de la mano del doctor Hans-Wilhelm Müller-Wohlfahrt, una figura legendaria en el deporte de élite. Tsitsipas no tuvo dudas a la hora de acudir a él: “Solo he escuchado cosas buenas sobre él”. En un momento que define como crítico, recurrió al médico en quien habían confiado algunos de los mejores atletas del mundo.
El resultado, asegura, ha sido determinante: “Estoy completamente bien y no siento ninguna molestia. Le debo muchísimo”. Más allá del alivio físico, destaca el impacto emocional del proceso: “Me ayudó a volver a ganar partidos y a sentirme otra vez yo mismo”. Una frase que resume la importancia de sentirse sano para competir —y vivir— con normalidad.
Alcaraz, Sinner y la pelea por los Grand Slams
Con la salud recuperada, Tsitsipas vuelve a mirar al futuro con ambición. No comparte la idea de que solo Carlos Alcaraz y Jannik Sinner puedan ganar Grand Slams. “Creo que hay muchos jugadores capaces”, afirma. Entre ellos menciona a Alexander Zverev, “muy cerca varias veces”, y destaca el crecimiento de Andrey Rublev, al que considera “uno de los rivales más duros cuando está en forma”.
Sobre Daniil Medvedev, subraya su fortaleza mental: “Su capacidad para no rendirse es impresionante”. Y cierra con una convicción que explica por qué sigue ahí, pese a todo: “Si no creyera que puedo ganar un Grand Slam, ya habría dejado de jugar”. Una frase que define a un Tsitsipas más consciente, más golpeado, pero también más preparado para volver a intentarlo.

