Carlos Alcaraz tiró de épica para resistir en una batalla repleta de dramatismo contra Alexander Zverev en el Open de Australia 2026. Hasta 5 horas y 27 minutos necesitó el jugador español para superar al alemán con un marcador de 6-4, 7-6(5), 6-7(3), 6-7(4) y 7-5 para hacer historia en Melbourne.
Bajo el intenso sol de Melbourne, los primeros intercambios entre Carlitos y Sascha adelantaron el duro nivel que tenían por delante tanto el uno como el otro. Carburando poco a poco con la derecha, Alcaraz sacó desde el inicio muchos puntos gratis desde su saque, todo mientras intentaba restar profundo al revés de su rival.
Optando por la precisión antes que por la potencia, muestra de esa madurez tremenda en pista, el español tuvo la primera bola de break del encuentro, pero poco pudo hacer ante los servicios incontestables de Zverev. A la segunda fue la vencida para Alcaraz, que no dudó en rugir fuerte ante un Alexander cada vez más incómodo desde el fondo de pista.
Alcaraz arranca con velocidad de crucero contra Zverev en Australia
Aguantar desde el otro lado siendo constante, pero tampoco sin brillar demasiado, fue suficiente para que el número uno del mundo se adjudicara el primer set del enfrentamiento, todo mientras Zverev reflexionaba sobre las opciones de su plan de juego, algo cabizbajo.
Cubriendo toda la pista como si de un videojuego se tratara, el murciano se dejó el alma por sumar cada punto posible. Enfrente, el alemán intentó resistir para seguir sumando y mantenerse de lleno en la pelea. A pesar de sentirse en un gran momento a nivel tenístico, Alexander empujó desde el resto para adelantarse en el luminoso.
La alegría no le duró demasiado a Zverev. Con confianza y seguridad en su tenis, Alcaraz atacó como nadie para obtener resultados inmediatos y citarse unos momentos más tarde en el desempate. Tardó en usar la dejada, pero sin duda la empleó cuando más la necesitó para sorprender a su oponente. 'Esto es batalla mental', le dijo Samu López a su pupilo por la tensión de un tiebreak de subidas y bajadas. Carlos consiguió remontar ese 2-5 en contra en ese segundo parcial para seguir sin perder ni un solo set en Melbourne, profundizando en la herida de un Alexander que no tiró la toalla.
Las condiciones se apoderan de Zverev y Alcaraz
Centrado en lo suyo, el español no bajó el ritmo, aunque Zverev dejó ver una especia de malestar que le impedía mantenerse a una alta velocidad. Con más de dos horas en pista, tanto el alemán como el español empezaron a acusar esas sensaciones insoportables de altas temperaturas. Mientras Alexander mostró su fatiga al caminar, Alcaraz confesó que vomitó y que no sabía qué le pasaba.
Los calambres llegaron para un Carlos que apenas se pudo mover desde el fondo de la pista, haciendo dejadas para apresurar los puntos y sin poder saltar en el saque. A pesar de que Sascha se quejó a la jueza de silla por darle un poco más de margen al español, Alcaraz resistió para llegar ileso al cambio de lado para intentar relajar esa tensión en el muslo de la pierna derecha con ayuda del fisio.
Ante la indignación total de un enfadado Zverev, al número uno del mundo no le quedó otra que jugársela a encontrar el ganador inmediato. Entregando su alma desde el fondo de la pista, Carlitos dio todo lo que le quedaba en el tanque pese a la angustia, pero Zverev no perdonó.
Alcaraz resurge de sus cenizas
"Me duele desde el pie hasta el último pelo de la cabeza", confesó el murciano a su equipo mientras le animaron a mantenerse con calma. Las sensaciones mejoraron notablemente, pero el germano subió su nivel de tenis, más cómodo a medida que aumentó el ritmo de los intercambios y que el sol se marchó. Con seguridad en su juego, Zverev aceleró hacia el quinto set tras conquistar un nuevo tiebreak.
De esquina a esquina, limpiando las líneas, Alexander perdonó muy pocas bolas desplegando su mejor versión en la Rod Laver Arena, firmando ganadores en carrera para dejar a la grada sin palabras. Con una rotura a favor, el alemán le puso las cosas muy complicadas a un Alcaraz que soltó el brazo para dejar claro que se daba por vencido, aunque sin tener premio.
Creando unión con la grada, el español trató de aprovechar todos los recursos para maximizar su energía en pista e intentarlo una última vez. Apretando con su revés cruzado y también con su derecha, el murciano aumentó la exigencia rozando la perfección para derribar el muro alemán y devolver la igualdad al marcador. Con ese altísimo nivel de calidad, Alcaraz siguió presionando desde el resto y logró evitar el tiebreak para confirmar su clasificación a la gran final del Open de Australia 2026.


