Novak Djokovic, casi sin quererlo, ya pisa los cuartos de final del Open de Australia 2026. El serbio recibió un pequeño envión de oxígeno esta mañana, cuando supo que Jakub Mensik, su rival en octavos de final, avanzaba su baja del torneo por una lesión abdominal, dejando al de Belgrado de manera automática en la antepenúltima ronda del primer Grand Slam del año.
Es una circunstancia que, quizás, eleva las posibilidades de que Nole sea el aguafiestas oficial del imparable binomio Carlos Alcaraz-Jannik Sinner. Se tienen que juntar muchos factores para que el serbio, con 38 años en la buchaca, pueda acumular dos actuaciones plenamente competitivas ante los dos animales que dominan el circuito: uno de ellos, sin dudarlo, es acumular un mínimo desgaste físico en la primera semana de torneo, economizando esfuerzos para no sufrir en rondas finales, tal como sucediera en Wimbledon o en el US Open.
Sin embargo, Djokovic se ha propuesto en este 2026 enterrar esa máxima. Luchando contra la biología y el paso del tiempo, contratando a un especialista en biomecánica y la prevención de lesiones como Mark Kovacs, entregándose en cuerpo y alma a una causa que mantiene muy viva aún su llama competitiva. ¿El resultado? Más veloz y vivaz que nunca en sus primeros tres partidos, más explosivo que en buena parte del 2025... y unas palabras, las que aportó en su rueda de prensa en serbio, que respaldan las sensaciones del ojo humano: Djokovic se siente mejor que nunca.
Nole habla de cómo se siente físicamente y confiesa que su momento es el mejor en mucho tiempo, mandando un claro mensaje al circuito
Si alguno pensaba que había dudas en la cabeza del serbio, sus palabras no son más que el altavoz del trabajo duro de pretemporada y las ambiciones que aún siente con respecto a este deporte. "Me siento muy bien, especialmente a nivel físico. Probablemente estoy en el mejor momento que he tenido en mucho tiempo. Me lo esperaba, sobre todo si tengo en cuenta el tiempo del que dispuse para descansar y prepararme de cara a este Grand Slam. Las piezas han encajado de forma natural". Son palabras que demuestran una fé ciega en el trabajo realizado y que ilusionan a sus aficionados de cara a grandes objetivos.

Eso sí, también quiso puntualizar el de Belgrado que todo puede cambiar en un momento dado a estas alturas de la película, y que los trabajos de prevención y recuperación le obligan a ir "día a día"... literalmente. "No es que vaya partido a partido, es que voy jornada a jornada. Me levanto, veo cómo estoy, decido si entreno o no, me organizo en función de mi horario. No será ni la primera ni la última vez que sea así", señala un Djokovic plenamente consciente del ritmo que debe seguir en un torneo en un 2026 en el que cumplirá 39 años.
Superada la primera semana, Novak confesó que el enfoque en sus primeros partidos es, quizás, algo distinto al del resto del torneo. "Intento afrontar las primeras rondas con una filosofía más táctica, como si fueses encajando piezas, preparando cada partido. Nunca sabes de forma exacta cómo se va a desarrollar cada partido, intento no pensar demasiado más allá", apuntó el serbio tras superar a Botic en tercera ronda.
Por último, Novak también se refirió a la eliminatoria de Copa Davis que enfrentará a Serbia contra Chile, una primera ronda disputada en suelo sudamericano a la que no acudirá. ¿Descarta su presencia en futuras eliminatorias en caso de victoria?: "No se puede forzar a nadie a jugar con su país, hay muchos factores, entre los que se encuentran las superficies, los puntos a defender o los calendarios. Entiendo a los tenistas, aunque también creo que debe existiar ese orgullo de representar a tu país cuando tienes la oportunidad.
La selección nacional siempre debe significar algo especial, es algo que intento transmitir desde mi experiencia, aunque no siempre esté presente. De cara a la eliminatoria contra Chile, no somos favoritos, pero nunca se sabe en este tipo de competiciones. El dobles puede ser clave y quizás ahí estemos algo justos. Si podemos avanzar, sería fantástico. Intentaré estar disponible para lo que venga después, pero ya se verá". Lo que vendría después, por cierto, sería una eliminatoria ni más ni menos que frente a España. Casi nada.

