Después de alcanzar su 64º cuarto de final en torneos de Grand Slam, Novak Djokovic llegó a la sala de prensa sin saber que se le iba a borrar la sonrisa en un segundo. Lo que tardó el primer periodista en recordarle que su victoria ante Jan-Lennard Struff, además de meterle entre los ocho mejores del cuadro, también cancelaba su presencia en el cumpleaños de su hija Tara. Un golpe personal que el serbio tendrá que manejar a nivel familiar.
“Desde un principio sabíamos que esto podía suceder, así que ella no estará muy contenta, al final estaré ausente en su fiesta de cumpleaños. No me recordéis estas cosas, por favor (risas). Intentaré ganar, ya que estoy aquí. Voy a intentar ganar y que este sea su regalo. Le enviaré otros regalos también, claro, alguna sorpresa de cumpleaños. Esperemos que una victoria pueda ser algo con lo que ella esté contenta, aunque hay una gran diferencia entre un papá presente y un papá a distancia. Lo sé, pero es lo que toca este año”, comentó el de Belgrado.

