Sin dramas ni tampoco alardes: Fonseca progresa adecuadamente

El brasileño, que es el primer tenista del 2006 en entrar en el Top 50, afronta el tramo final de la temporada después de vivir la doble cara del tenis en su primer año asentado en la élite.

Andrés Tomás Rico | 16 Jul 2025 | 18.00
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Sin dramas ni tampoco alardes: Fonseca progresa adecuadamente. Foto: Gettyimages
Sin dramas ni tampoco alardes: Fonseca progresa adecuadamente. Foto: Gettyimages

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De sentarle en la mesa de Carlos Alcaraz y Jannik Sinner a considerarle un 'sobrevalorado'. Este ha sido el proceso que ha vivido Joao Fonseca en este 2025. Conforme más visibilidad y presencia adquiere en el circuito, más seguidores y críticos suma. Así funciona este deporte y la mayoría en general. Pero el joven de 18 años, 19 en agosto, no ha mostrado mucho interés a ninguna de las dos cosas. Ni al elogio cuando se dio a conocer a inicios de curso, ni a las críticas cuando no ha cumplido a las expectativas impuestas en la gira de tierra batida y hierba. El brasileño va paso a paso y cumpliendo objetivos a corto plazo.

Uno de los últimos que ha conseguido, después de llegar a los dieciseisavos de final de Wimbledon, ha sido convertirse en el primer tenista nacido en 2006 en meterse dentro de los 50 mejores tenistas del mundo. Un hito que demuestra que, a pesar de todo el ruido que tiene a su alrededor, el chaval está cumpliendo con su acometido.

Un hito conseguido por los muchos de los mejores tenistas del momento

Sobre todo si se tiene en cuenta que los primeros jugadores de generaciones anteriores que llegaron al top 50 son nombres muy reconocidos. Arthur Fils (2004), Carlos Alcaraz (2003), Lorenzo Musetti (2002), Jannik Sinner (2001), Félix Auger- Aliassime (2000), Denis Shapovalov (1999), Stefanos Tsitsipas (1998), Alexander  Zverev (1997), Nick Kyrgios (1995), Dominic Thiem (1993), Grigor Dimitrov (1991), Milos Raonic (1990). Y si se va a la década de 1980 aparece Kei Nishikori (1989), Juan Martín del Potro (1988), Andy Murray (1987) o Rafael Nadal (1986). En definitiva, una lista plagada de campeones.

Aunque no se deben echar todavía las campanas al vuelo porque también aparecen otros tenistas como Juncheng Shang (2005), Lucas Pouille (1994) o Bernard Tomic (1993). Pero independientemente de los las carreras que hayan tenido todos estos jugadores, el dato confirma que Fonseca, a día de hoy, está donde debería de estar. Ni más ni menos. 

El hecho de su estelar aparición en el Open de Australia arrasando en tres sets a Andrey Rublev dispararon todas las esperanzas, más si cabe cuando consiguió su primer título ATP de Buenos Aires en febrero. Pero a partir de ahí, las expectativas le asfixiaron. En el primer lugar donde aparecieron los síntomas fueron en el ATP de Río, su ciudad natal, donde se despidió en primera ronda, fruto de una presión excesiva por convertirle en el ‘nuevo Kuerten’.

Desde marzo, más aprendizaje que alegrías

A partir de ahí llegó una gira estadounidense de pista dura que salvó al hacerse con el Challenger de Phoenix, después de caer en la segunda ronda de Indian Wells y en la tercera de Miami. Sin embargo, tanto en el desierto californiano como en Florida cayó ante dos rivales de entidad, Jack Draper y Alex de Miñaur, respectivamente. Mientras que con el británico no tuvo ningún tipo de opción, que a la postre se proclamaría campeón, al australiano lo tuvo contra las cuerdas (7-5, 5-7, 3-6) en un duelo en el que de haberse hecho con la victoria quizás su confianza hubiera dado el salto necesario para sorprender en la gira de tierra batida.

Por qué cuando llegó el turno del polvo de ladrillo, Fonseca no apareció. Tres victorias y cuatro derrotas fue su balance en una gira en la que terminó claudicando de nuevo ante Jack Draper en Roland Garros. Allí se volvió a ver que el brasileño todavía estaba por hacer y que todavía no tiene lo necesario para luchar por cosas más grandes, ni mucho menos compararse con Alcaraz y Sinner, que se encuentran a años luz a día de hoy.

Se repitió la historia en su primer paseo por Wimbledon, donde se quedó a un solo partido de entrar en sus primeros octavos de Grand Slam, pero, de nuevo, la experiencia en este caso de Nicolás Jarry le privó de ese éxito.

Ahora encara el resto de la temporada y la próxima gira de cemento norteamericana con dos objetivos claros: seguir sumando puntos y rondas, que le sigan ascendiendo en la clasificación, y darse a conocer en algunos de los grandes escenarios del tenis, esto es, el US Open.

'Romperla' en un Grand Slam, su asignatura pendiente y necesaria

Posiblemente, el salto definitivo de Fonseca se materialice cuando alcance la segunda semana de un Grand Slam. Es lo que hicieron los líderes del circuito, Alcaraz y Sinner. El español puso de pie a toda la Arthur Ashe cuando eliminó a Stefanos Tsitsipas y llegó a los cuartos de final de aquella edición del US Open 2021. Lo mismo el italiano cuando hizo cumbre en los cuartos de final de Roland Garros 2020, aunque allí poco pudo hacer ante un tal Rafa Nadal.

Por lo que el objetivo más importante del de Río de Janeiro pasa por meterse entre los dieciséis mejores de un Grand Slam. En Londres se quedó a un paso y en París a dos, pero ahora tiene una oportunidad de oro, ya sea en Nueva York o al inicio de 2026 en Melbourne, ya que en la pista dura ha sido donde ha mostrado su mejor nivel.

Pero, a veces, también hay que insistir en que solo tiene 18 años y ya es número 46 del mundo. Y para seguir subiendo posiciones necesita algo esencial en este deporte: regularidad. Algo que con el paso de los años irá adquiriendo. También deberá de seguir evitando el ruido externo, ese que un día le coloca en un Big3 con Sinner y Alcaraz y al otro lo ponen de promesa fallida. De hecho, habló sobre ello en una entrevista en PuntoDeBreak con nuestro querido Fernando Murciego: "Es que hay demasiadas noticias, algunas dicen que estoy jugando bien, otras dicen que mal, a veces te encuentras artículos que no son buenos de leer. Todo eso te aparta un poco del foco".

Dejen que Fonseca haga su camino y que su juego y mentalidad dictaminen que lugar merece en la historia del tenis. De momento, está cumpliendo con las expectativas realistas, ya está en el Top 50, y en Estados Unidos tiene una oportunidad, y a la vez el desafío, de subir un escalón para empezar a tenerlo en cuenta en las rondas finales. Joao progresa, sí, pero en su justa medida.