Todo tiene un principio y un final y el sueño de Lois Boisson en Roland Garros terminó por culpa de una Coco Gauff que jugó un partido muy completo. La francesa se volvió a apoyar en la grada de la Philippe Chatrier para extender su histórica participación en París, pero la estadounidense no se dejó intimidar ni por la grada ni por la historia de superación de la tenista francesa. La número dos del mundo salió con un objetivo muy claro: entrar en su segunda final en Roland Garros. Y lo consiguió tras dominar de principio a fin a la esperanza francesa por 6-1, 6-2, tras una hora y 10 minutos. Acabó la participación de Boisson, que quedará siempre en el recuerdo y se mantiene el objetivo de Gauff de levantar su segundo Grand Slam. Y, casualidad o no, lo intentará contra la misma tenista con la que levantó su primer grande, la número uno del mundo, Aryna Sabalenka.
Salía Coco Gauff a la Philippe Chatrier con auriculares puestos. Es algo recurrente en ella, pero también fue un claro aviso: 'podéis animar todo lo que querías a vuestra jugadora, que yo estoy en mi mundo y no me vais a perturbar'. Y este pensamiento se trasladó rápidamente a la pista. Por mucho que delante tuviera a la gran relevación del torneo, a la nueva esperanza francesa, la americana no se dejaba intimidar y rompía en el primer juego del partido.
No se iba a dejar sorprender ni por Boisson ni por el público francés
Ni se inmutaba la de Atlanta, consciente de que los partidos de Boisson son auténticas montañas rusas y que la francesa, resiliente, se agarra a la pista y con el calor de la grada va comiendo poco a poco la moral de sus rivales. Así lo hizo con Jessica Pegula (número tres del mundo) y con Mirra Andreeva (número seis), pero Gauff tenía aprendida la lección y rompía por segunda vez para ponerse 4-0.
Aun así, la francesa volvió a demostrar que si estaba en las semifinales de todo un Roland Garros no era mera casualidad. Entraba en calor y su derecha, esa que tiene más efecto que la medía del top 50 del circuito femenino y masculino, empezaba a carburar.
Pero a la estadounidense, muy concentrada en lo suyo, solo le hacía cosquillas y ni el apoyo constante de las gradas francesas fueron un obstáculo para hacerse con el primer set por 6-1 en 37 minutos.
No tiraba la toalla la Boisson, sabedora que quizás nunca tendrá una oportunidad igual en su carrera. Disponía de una bola de break para ponerse por delante en la segunda manga y empezar de nuevo su enredo. Pero Gauff se sabía el truco, defendía el saque y para evitar cualquier tipo de rebelión, rompía el servicio de la gala.
La francesa estaba ya en los estertores, pero si se iba, se iba a ir matando, así que recuperó el break para dar su último regalo a una afición entregada. Aceptó rápidamente su propio desliz Gauff, mantuvo la concentración y en vez de llegar las dudas, apareció la determinación de una campeona.
Rompía otra ver el servicio de Boisson que veía como su increíble historia en Roland Garros empezaba a llegar a su fin. No bajaba el ritmo Gauff y al fin, después de una hora y 10 minutos, sacaba su primer grito, el de la victoria (6-1, 6-2). La número dos del mundo terminó con el sueño de todo el tenis francés y apunta a su próxima y última víctima: Aryna Sabalenka.

