Cuando pensamos en Iga Swiatek recordamos a la polaca dominadora del circuito sin que absolutamente nada la desconcentrara de su misión en pista, pero está demostrando ser humana y también tener bajones significativos de ánimo. No ha podido defender el título ni en el WTA Roma 2025 ni en el Mutua Madrid Open, y es algo preocupante para la cuatro veces campeona de Roland Garros, sobre todo por las formas en las que está cayendo derrotada.
Iga Swiatek no alza un título desde Roland Garros 2024 y no parece que este 2025 la vaya a revalidarlo, pues atraviesa un momento de confianza muy bajo en su superficie favorita en la que no logra demostrar superioridad ante rivales de categoría alta. Danielle Collins la superó de forma contundente (6-1 7-5) y en Madrid ya tuvo indicios de mostrarse preocupada por su juego, pues contra Madison Keys encajó un 6-0 y perdió su corona de forma histórica ante Cori Gauff en la semifinal (6-1 6-1). A pesar de hablar en las últimas jornadas de que estaba intentando no fijarse tanto en ser perfeccionista en pista, a Swiatek le volvió a ocurrir lo mismo en el WTA Roma 2025. La polaca pasó por zona mixta tras su eliminación, con la que cae al cuarto puesto del ránnking WTA.
- Incomparecencia ante Collins
Aseguró que su nivel no se correspondía con el de una tenista de su calibre, y es que en muchos momentos se la vio molesta consigo misma y sin encontrarse: "Creo que simplemente no he estado presente para luchar y competir. Me concentré en los errores, y es mi culpa porque no estoy haciendo las cosas bien. Noto que solo me concentro en lo que no hago bien. Está claro que estoy haciendo cosas mal, debo reflexionar y cambiar".
- Cómo afronta Roland Garros
El próximo torneo ya es el Grand Slam parisino, su torneo fetiche, pero llega con la confianza por los suelos: "Obviamente sería estúpido esperar mucho de Roland Garros porque no estoy en condiciones de jugar mi juego en este momento. He hablado con mi equipo y me han dado algunos consejos, voy a intentar aplicarlos porque debo cambiar mi mentalidad".
"Me da igual lo que la gente diga y no importa la sensación que tenga cuando llego a Roland Garros. Cada año es diferente, así que las sensaciones que me dé el lugar no importan".

