Davidovich baila con el drama pero estará en cuartos

El malagueño vuelve a demostrar su buena conexión con este torneo, aunque sudó sangre para vencer a Jack Draper. Le veremos entre los ocho mejores de Montecarlo 2025.

Fernando Murciego | 10 Apr 2025 | 14.02
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Alejandro Davidovich avanza a cuartos de final de Montecarlo. Fuente: Getty
Alejandro Davidovich avanza a cuartos de final de Montecarlo. Fuente: Getty

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La jornada en la Court Rainier III no ha podido empezar mejor para el tenis español. Nuestro Alejandro Davidovich, una de las amenazas más claras cuando llega la semana del Masters 1000 de Montecarlo, dio un nuevo salto en su candidatura al vencer en tres mangas a Jack Draper este jueves (6-3, 6-7, 6-4) y asegurar de este modo un billete a los cuartos de final del evento. No está nada mal si tenemos en cuenta que ya venía de dejar por el camino a un tal Ben Shelton y un tal Tomás Martín Etcheverry, desafíos que ha ido manejando con tremendo oficio, aunque esta vez le tocó sufrir de lo lindo. Ahora tendrá cita con Popyrin o Ruud en la próxima casilla donde, pase lo que pase, lo importante es que Foki camina hoy con el instinto competitivo afilado como hacía mucho tiempo.

Mirado el match-up en frío, lo fácil era pensar en una victoria cómoda de aquel jugador que viene ya contrastado como terrícola, aquel que más disfruta con los intercambios, con las alturas, con el lugar, en definitiva, aquel que ya se quedó a un pasito de levantar el título aquí hace tres temporadas. Hablamos de Alejandro Davidovich, un hombre renovado en 2025 y capaz de mostrar esa regularidad que tanto perseguía. El problema era que enfrente estaba el actual Nº6 del mundo, campeón de un Masters 1000 hace menos de un mes, aunque con un cuenta pendiente muy clara con la arcilla. Todo esto era la teoría, ahora faltaba confirmarla.

Con un 2-0 de salida para el español, muchos nos miramos satisfechos al ver cómo el pronostico iba por buen camino, aunque tampoco había que venirse arriba. El amigo Draper es un apasionado del tenis, le van los retos, es más, estoy convencido que acabará haciendo cosas muy interesantes en cada superficie, también en las más lentas. Se nota su ímpetu por hacerlo bien, pero esta vez su condición de zurdo no terminaba de provocar daños a su oponente. En cuanto el intercambio cruzaba de los 9 golpes todos sabíamos cómo terminaba la película, aunque Davidovich se gustaba de vez en cuando matando el punto en tres zarpazos. Después de más breaks de los deseados, el pupilo de Félix Mantilla consiguió por fin atar el 6-3 en 43 minutos para darse un empujón de confianza.

EMPIEZA EL LÍO

Segundo set, break de salida y, por primera vez, el peligro de dejar pasar por tu cabeza el pensamiento de que el trabajo está hecho. Lo pensó Davidovich y lo pensamos también nosotros cuando se quedó a una bola de colocar el 4-1. Pero no llegó, una oportunidad que luego recordaríamos. Ya sin nada que perder, quitándose toda la presión de encima, Draper empezó a ponerme mucho más duro pero sin perder fiereza. Todo lo contrario que Alejandro, más negativo, en continua disputa con su entrenador, aunque sin soltar del todo el dominio del encuentro. Fue doloroso verles a ambos llegar al tiebreak, donde el malagueño gozó de una bola de set que, inmediatamente, enterró su rival con un gran servicio. Un minuto después, sería Jack quien no iba a perdonar, mandando la guerra al tercer asalto.

Y claro, el público feliz de que esta batalla se alargara, aunque alguno había un poco nervioso por tener que esperar un ratito más al inicio del Alcaraz-Altmaier. Tranquilidad, que no hay prisa por terminar la crónica. Después de seis minutos de toilette break, volvió Davidovich a la pista para repetir una vez más la escena. ¿Cómo empezó el primer set? ¿Y el segundo? ¿Y el tiebreak del segundo? Exacto, con break del español, así que esto tampoco cambió en el tercero. El problema venía luego, a la hora de protegerlo. Del 3-1 al 3-3, con el partido totalmente roto, como las cabezas de sus protagonistas. ¿Drama? Por supuesto, pero esta vez en la terraza del vecino. Alejandro, ya sin Mantilla en su banquillo –¿dónde fue?– apretó los dientes para dar el golpe en el 4-5, donde más duele. Muy trabajado, muy sufrido y poco celebrado. Con lágrimas en los ojos, Davidovich avanzó hasta cuartos de final.