Carlos Alcaraz lo ha vuelto a hacer. El español está ya en la gran final de Wimbledon 2024 después de uno de esos partidos que muestran a la perfección todas sus virtudes como jugador y avalan su rol de leyenda en ciernes. Se impuso por 6-7 (1) 6-3 6-4 6-4 a un Daniil Medvedev que vendió cara su piel.
Merece la pena disfrutar de estas tardes y congratularnos de que un nuevo genio haya surgido en el panorama tenístico mundial y esté dispuesto a ofrecernos horas de disfrute. Carlos Alcaraz era plenamente consciente de que necesitaría de su mejor versión para ganar a Daniil Medvedev, por mucho que el partido del pasado año en estas instalaciones fuera cómodo para el murciano. Puntos espectaculares, altibajos y pequeños detalles marcaron el devenir de un encuentro que catapulta al español a la final de Wimbledon 2024.
- Alcaraz empezó con muchos problemas al servicio y se vio sobrepasado en el tiebreak del primer parcial
Desde los compases iniciales del primer set quedó claro que el partido no sería fácil. Arrancó el murciano generando problemas desde el resto, pero sufriendo lo indecible para mandar al servicio por un bajísimo porcentaje de primeros servicios. No había manera de que Carlitos arrancara y se topaba con restos muy precisos de un Medvedev que endurecía el partido desde el fondo de pista, y no tenía reparos en incrementar su nivel de agresividad cuando así lo demandaban los intercambios. A pesar de todo ello, Alcaraz consiguió igualar el marcador viéndose 3-5 abajo, lo condujo al tiebreak y, ahí, prevaleció la consistencia del ruso con claridad.
El guion cambió rápidamente en la segunda manga. Nada como verse sacudido en el marcador para que el español destape el tarro de las esencias y se muestre con plena determinación por hacer valer su condición de favorito. Un puntito extra de intensidad, de clarividencia táctica y, por supuesto, de mejor porcentaje en primer servicio, supusieron el impulso definitivo para que Alcaraz abriera brecha en el marcador y se mostrara muy cómodo en todo momento.
- Carlos Alcaraz terminó bordando el tenis, con 55 golpes ganadores y 37 errores no forzados
Las fuerzas estaban equilibradas y era el momento de aguantar el nivel. Si algo se le puede achacar aún al español, es su tendencia a tener altibajos y despistarse en determinados momentos. No lo iba a hacer en un tercer parcial en el que no entregó, ni siquiera, una sola oportunidad de rotura a su rival. En un ejercicio de eficiencia máxima, Carlitos fue capaz de incomodar al resto y golpear en el momento justo, cortando las alas al ruso, que se vio algo impotente ante el despliegue de argumentos por parte de su rival.
Estaba lanzado a la gloria el joven tenista murciano y parecía dar un mazazo definitivo al abrir el cuarto set con un nuevo break. Fue en ese momento cuando llegó una relajación humana y comprensible, más aún en alguien de su edad y ante un contrincante de la enjundia de Daniil Medvedev. Se reenganchó al partido el ruso, pero no fue más que un espejismo. La ola era ya imparable. Carlos Alcaraz cerró con brillantez el partido y está en la final de Wimbledon 2024. Simplemente histórico y memorable.

