Djokovic: "¿Cuántos tenistas en la historia son capaces de hacer las cosas que yo he logrado?"
El serbio se abre para hablar de cómo su infancia marcada por la guerra ha contribuido a configurar ese espíritu de lucha que manifiesta sobre la pista.
Novak Djokovic concedió una entrevista justo antes del comienzo del Open de Australia y antes de caer en semifinales ante Jannik Sinner. El serbio se abrió en canal para hablar de cómo su pasado ha forjado al jugador que es hoy en día en la pista y cómo ha trasladado su espíritu de lucha en tiempos de guerra a las pistas de tenis.
El número 1 del mundo habló sobre su pasado y sobre su familia en una entrevista para Today, donde también expresó cómo esas experiencias traumáticas derivadas de la Guerra de los Balcanes influyeron en la forja del jugador que es hoy en día. En esta charla, realizada justo antes del comienzo del Open de Australia, Novak Djokovic habló sobre su amor hacia este torneo. Sin embargo, la imposibilidad de participar en 2022 tras el lío de su expulsión del país por la vacuna del Covid le ha marcado para siempre: “Significa mucho para mí. Cada vez que salgo a la Rod Laver Arena puedo revivir los recuerdos de los anteriores años y por todo lo que he pasado. Lo disfruto. He disfrutado todos los años, excepto uno (risas). Fue una estancia corta. Es una de las experiencias que nunca olvidaré, que han dejado una huella fuerte en mi vida”.
En cuanto a experiencias que han marcado su vida, nada se parece a la época de su infancia en la que tuvo que soportar los estragos de la guerra. Eso le hizo más fuerte de lo que en aquel momento pensó: “Hemos pasado por dos guerras, embargo durante cuatro años del 92 al 96. Ningún atleta serbio podía viajar al extranjero para competir internacionalmente. Fueron tiempos muy desafiantes. Te endurece y fácilmente podría haber sido de otra manera. Pero creo que fue una especie de destino también para jugar al tenis y lograr estas grandes cosas”.
¿Hay algo de conexión entre su pasado y su presencia en las pistas? Para el serbio, ese espíritu de lucha incansable habría emergido desde muy pequeño y lo acompañaría en otros ámbitos de su vida como en el tenis: “Podría ser. No sé hasta qué punto, pero definitivamente hay algo de conexión y vínculo con mi educación. Tenía 12 años cuando tuvimos bombardeos durante dos meses y medio sin parar día y noche. A veces me viene a la cabeza cuando escucho fuegos artificiales. Cuando escucho ese sonido me recuerda a esas bombas explotando y a las granadas. No es muy agradable, todavía tienes un poco de trauma. Creo que está relacionado con eso, el valor, la resiliencia, el espíritu de nunca darse por vencido y creo que sale a la superficie normalmente en los momentos internos de ahora o nunca”.
Y es que Nole tiene mucho por lo que pelear, pues es el objetivo número 1 al que vencer. Todos buscan derribarlo, pero muy pocos los consiguen y eso tiene mucho que ver con esta personalidad de hierro que las experiencias han ayudado a forjar: “Tenemos un dicho en nuestro país que dice: ‘puedes matar nuestro cuerpo, pero nunca podrás matar nuestra alma y nuestro espíritu’. Realmente creo en eso. Al final del día, ¿cuántos tenistas en la historia son capaces de hacer las cosas que he hecho y he logrado?’ No digo esto para elogiarme, lo digo para recordarme a mi mismo: ‘ey, pellízcate, mira donde estás, mira lo que has hecho’. Al mismo tiempo siento que es un capítulo de mi vida. Siento que hay más capítulos por venir”.
La distancia con sus hijos, lo que peor lleva
“Lucho con eso cada vez más a medida que pasa el tiempo. Australia es un viaje largo, probablemente el más largo que tenemos en todo el año. Mi hijo tiene nueve años y mi hija seis. Cada día y cada semana cambian. A mi hija se le cayó el primer diente y yo no estuve ahí para eso, pero al mismo tiempo se trata de equilibrio. Los padres deberían jugar con sus hijos todo el tiempo. Esa es mi parte favorita del día cuando tengo su atención y ellos tienen la mía, estamos completamente presente, y jugamos e inventamos cosas, es lo mejor”.