La vida puede cambiar muchísimo de un año para otro, ahí esta Caroline Garcia para confirmarlo. Tras un 2022 espectacular, cerrando el telón como maestra WTA, este curso la francesa tendrá que conformar con disputar el WTA Elite Trophy de Zhuhai, donde doce jugadoras de talla mundial buscarán levantar el penúltimo trofeo del curso.
Solemos tender a la negatividad cada vez que valoramos la temporada de un jugador que no ofreció sus mayores prestaciones. Caroline Garcia, por ejemplo, no ha sido capaz de repetir los enormes resultados del calendario anterior, pero ni mucho menos significa que su 2023 sea un desastre. No ha sido su mejor año, muy lejos del anterior, pero la jugadora de Saint-Germain no ha sufrido lesiones, se ha mantenido en el top10 y se ha quedado a un paso de volver a disputar las WTA Finals de Cancún. Quizá ese torneo hubiera terminado por subirle la nota un par de puntos.
¿Qué ha pasado con Garcia este curso? Básicamente, la tenista gala ha pagado el peaje de las grandes campeonas, sufriendo la presión por no bajar el ritmo y la expectativa de quien quiere todavía llegar a picos más altos. Es ahí donde empiezan los problemas, donde después de diez meses vemos que no fue capaz de ganar ningún título, aunque sí de perder un par de finales. Con algunos momentos muy oscuros en cuanto a rendimiento, Caroline se las ha apañado para no salir del grupo de las diez mejores del mundo, siendo de nuevo la mayor cañonera del presente ejercicio, tal y como ya hizo doce mese atrás. Eso sí, ella misma reconoce el dolor que supone no poder defender su corona maestra este mes de noviembre.
“Hace varias semanas que sabía que no me iba a clasificar para las WTA Finals de este año. En comparación con los últimos resultados, podríamos decir que es algo lógico, pero reconozco que era algo que tenía en algún rincón de mi cabeza, sabía que necesitaba obtener algunos resultados extraordinarios en esta parte final si quería tener alguna opción, pero después de caer en la primera ronda del US Open se puso todo muy complicado”, valora la actual #10 del ranking en declaraciones recogidas por Tennis Majors.
Precisamente fue a partir de ese descalabro en Nueva York –donde defendía en semifinales– ante la china Yafan Wang cuando empezaron a presentarse las buenas noticias en su puerta. Cuartos de final en San Diego (pierde con Collins), semifinales en Guadalajara (cede ante Sakkari), cuartos de final en Tokyo (otra vez Sakkari), cuartos de final en Pekín (remontada épica de Swiatek) y octavos de final en Zhengzhou (fuera contra Paolini en el debut, ya sin opciones de llegar a Cancún). Una recta final bastante digna de la europea, aunque le faltó ese extra de confianza para dar el golpe en alguna parada y seguir soñando con llegar a México.
UN TORNEO DE CONSOLACIÓN
Ahora el horizonte la sitúa en el segundo escalón del circuito, el que reúne a todas aquellas raquetas que se quedaron fuera de las WTA Finals, pero que tendrán la oportunidad de sumar un evento más con el WTA Elite Trophy de Zhuhai, también conocido como el ‘Masters B’. Del 24 al 29 de octubre, las tenistas que van del #9 al #20 de la clasificación mundial estarán allí para reiniciar un evento que no se disputa desde 2019, cuando lo ganó Aryna Sabalenka. Una de esas participantes, será Caroline Garcia.
“Cuando leí que oficialmente me había quedado fuera de la carrera por llegar a Cancún, me dolió un poco. Uno de mis mayores retos era intentar defender mi título, así que este volverá a ser uno de mis objetivos la temporada que viene”, analiza la francesa en esa misma entrevista, aunque rápidamente cambia el discurso para quedarse con lo positivo. “Jugar en Zhuhai no es lo que quería, evidentemente, pero me clasifiqué oficialmente para este torneo y allí estaré. Hace unos días, un compañero me dijo: ‘Bueno, al final no ha sido un año tan malo, un año que considerabas que estaba siendo terrible’. Tendrá que escuchar más veces a ese amigo, porque tiene mucha razón.

