Algo más que una victoria. Eso es lo que ha conseguido Carlos Alcaraz en estos octavos de final de Wimbledon 2023, imponiéndose a Matteo Berrettini en un un duelo que puede ser gran lanzadera de cara a sus opciones de salir campeón en Londres. Ganó por un marcador de 3-6 6-3 6-3 6-3 y está en cuartos de final.
Camino plagado de minas el que tenía que afrontar Carlos Alcaraz en este ilusionante Wimbledon 2023, siendo el encuentro de octavos de final ese termómetro que da una idea clara de cuáles son las aspiraciones de un jugador en un gran torneo como éste. Pocos esperaban que Matteo Berrettini retornara a su mejor nivel con tanta velocidad y contundencia, pero huelga señalar que el italiano es uno de los mejores del mundo sobre hierba cuando está bien física y mentalmente. El desafío fue mayúsculo, tanto como el espectáculo ofrecido por ambos en un choque repleto de matices que decantaron la balanza del lado del murciano.
Las cartas estaban sobre la mesa desde el arranque del primer set. Ambos jugadores se conocen perfectamente y está claro lo que buscaría el italiano para dar la campanada. Con armas tan potentes como su saque y su drive, así como esa capacidad infinita para recuperar bolas de revés cortado, e incluso desbordar con ese golpe, exige una concentración máxima en sus rivales y, especialmente, aprovechar cada oportunidad que conceda. Alcaraz comenzó restando bien y se granjeó una bola de break cuando aún estaban fríos. No la pudo aprovechar y pagó como peaje estar varios juegos sin oler ningún resquicio por el que filtrarse. El español se mostraba cómodo al servicio, pero después de otras dos oportunidades de rotura perdidas, sufrió uno de esos juegos aciagos en los que los errores se acumulan. Sirvió en bandeja el triunfo parcial a un Berrettini que no dudó y que demostró así su peligrosidad.
Alcaraz tuvo problemas para convertir sus bolas de break, pero fue elevando el nivel poco a poco
Parecía saltar ciertas alarmas en el inicio de la segunda manga, viendo cómo Matteo estaba travieso al resto en el primer turno de saque del murciano. Supo resolverlo Carlitos y salió muy reforzado de esa situación. Matteo abrió mínimamente la puerta a Alcaraz con unos errores en el cuarto juego, y el español irrumpió en la sala con el convencimiento que únicamente tienen los grandes campeones. Voló sobre la hierba el actual número 1 del mundo, dominando con claridad en sus turnos de servicio y poniendo de manifiesto que había encontrado la manera de sacar de su zona de confort al italiano.
Como prioridad absoluta estaba que no pudiera golpear bien plantado con su drive, por lo que Carlitos alternó ataques fieros con su drive con sutiles dejadas y subidas a la red que despedían un aroma de grandes clásicos de este deporte, con ese toque y elegancia característicos de los mejores. En esas aguas se movió un tercer parcial en el que la superioridad del español fue manifiesta. Berrettini intentaba hacer magia para contrarrestar el impresionante nivel del jugador que tenía enfrente, pero su porcentaje de primeros servicios bajó y se le hizo una montaña inexpugnable el juego de Alcaraz. Tanto es así, que consiguió un doble break para empezar sacando en el siguiente set.
El español terminó con 35 golpes ganadores y 23 errores no forzados
La falta de luz obligó a cerrar el techo retráctil en los compases iniciales de la cuarta manga, algo que cambia siempre las condiciones de juego de forma severa. En principio, eso favorecía claramente a un Matteo necesitado de condiciones estables para que sus incisivos tiros volaran con precisión y velocidad. Lo que parecía que podía ser un aliado para Matteo Berrettini, tornó en su sentencia definitiva ya que Carlos Alcaraz incrementó la precisión de sus tiros y leyó, aún mejor si cabe, los saques de su contrincante. La brecha esperable se produjo en el octavo juego, con una demostración de virtudes técnicas y tácticas por parte del murciano, capaz de cerrar el partido con la solvencia que solo unos pocos privilegiados. Paso franco a cuartos de final de Wimbledon 2023, donde espera ya Holger Rune.

