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Christopher Eubanks, la Cenicienta de Wimbledon que no mira atrás

El estadounidense es la gran sorpresa de Wimbledon: futuro top-40, su historia de vida esconde mucho esfuerzo y varios puntos de inflexión muy interesantes.

Christopher Eubanks. Fuente: Getty

Christopher Eubanks es la gran Cenicienta de un Wimbledon 2023 con el foco puesto en los nombres más ilustres del circuito. El estadounidense se ha colado en la fiesta de la segunda semana manteniendo un perfil muy bajo y, a la vez, una espontaneidad que atrae a propios y extraños. Su historia de vida no se queda atrás.

Hasta hace no demasiados meses, es posible que gran parte del mundo del tenis desconociese el nombre de Christopher Eubanks. A sus 27 años, el de Atlanta había jugado varios torneos ATP de forma ocasional, pero no había sido capaz de desarrollar un tenis completo, requisito casi imprescindible para llegar lejos en el deporte actual. Su juego, a base de grandes saques y puntos cortos pero de una tremenda irregularidad desde el fondo, ha hecho click en el momento más inesperado, en una temporada excepcional que le ha permitido conquistar su primer título ATP, llegar a sus primeros cuartos de final de Masters 1000 en Miami, meterse entre los 50 mejores del mundo (comenzó la temporada fuera del top-115) y, ahora, alcanzar por primera vez la segunda semana de Grand Slam en Wimbledon 2023.

No hay nadie mejor que Chris, un tipo que llegó a plantearse la retirada para dar rienda suelta a su faceta de comentarista en Tennis Channel, para contar en rueda de prensa su propia historia y qué siente en la antesala del que será el partido más importante de su carrera: su cita de octavos de final ante Stefanos Tsitsipas.

"Crecí jugando al tenis en Atlanta, Georgia, USA. Tenía un hermano mayor que jugó al tenis y mi padre estaba volcado con él cuando llegué yo. En el momento en el que podía correr y sujetar una raqueta, mi padre puso una en mi mano. A partir de ahí seguí el camino normal de jugar torneos locales y júnior. Tuve mucha suerte de crecer en la ciudad en la que crecí en aquel momento, porque había muchos jugadores no muy lejos de mi casa que vivieron todo el proceso antes que yo y que me ayudaron mucho: Jarmere Jenkins, el hitting partner de Serena durante mucho tiempo y que fue #180 del mundo, su hermano mayor, Jermaine, que ahora es un entrenador nacional, Donald Young, que ha sido como un hermano mayor para mí desde que tenía 15... a Jarmere fue el primer tipo al que admiré, cuando tenía 7 u 8 años, y luego tuve un primo mayor que jugó al tenis en Michigan State que me entrenó desde los 10 hasta los 14 años. Aproveché ese impulso y jugué en la Universidad de Georgia Tech, donde estuve tres años antes de volverme profesional a finales de 2017. Desde entonces he tratado de progresar y seguir mi camino".

Hace cuatro meses, rompió la meta del top100 en Miami. Ahora ya está entre los 40 mejores del mundo. ¿Se lo cree?

"No lo he pensado demasiado. El otro día se lo dije a alguien: tu carrera cambia verdaderamente cuando pasas del 110 al 85 del mundo. También cambia desde el 85 al 50, sí, pero cuando te has tirado cuatro o cinco años languideciendo entre el 150 y el 220 del mundo, ese salto al top85 significa muchísimo para ti, porque es para aquello juegas y trabajas durante tantos y tantos años. Ahora todo es dulce, todo continúa. Esto es la guinda del pastel. Lo he hecho bastante bien desde Miami a pesar de no fijarme en el ranking: sabía que entrar al top100 me daría un pequeño colchón. Es curioso, la única manera en la que sé cuál es mi ranking es cuando echo un vistazo a Twitter y me etiquetan con mi ranking en directo, es bastante chulo. Cuando intentaba ser top100, me fijaba en el ranking constantemente. Ahora solo lo estoy disfrutando y pasándomelo bien, no me preocupan tanto los números".

¿Y qué próximos objetivos tiene en mente Chris Eubanks?

"Ganar mi próximo partido. No los he pensado demasiado, la verdad. Quizás ser top20, no lo sé. Ya los números no son tan importantes para mí: se trata de seguir jugando todo lo bien que pueda y de mostrar al público este nivel. Si sigo trabajando tan duro, mi carrera acabará donde tiene que acabar. No pienso que si no he llegado al 20 he fallado en lo que me propuse o soy un fracaso. Lo tomaría de otra manera, pensaría que lo di todo. Ese no es mi objetivo ahora, solo quiero vivir el momento".

Su padre es un pastor de la Iglesia Bautista, una de las ramas del protestantismo en USA: ¿qué influencia tuvo en su vida?

"Me ha inculcado ciertos valores. Lo más divertido acerca de ser el hijo de un pastor es que cuando juegas torneos los sábados y los domingos, te pierdes muchos domingos si consigues ganar los sábados. Ahí es cuando las mujeres tomaron el toro por los cuernos y me llevaron a los torneos, me permitieron seguir con el viaje de mi vida. Creo que la fé puede tener diferentes significados para la gente. Para mí, una de las cosas en las que consiste la fé es aplicarla a cada aspecto de mi vida, incluido a mi tenis. Se trata de confiar en que si sigo haciendo lo que se supone que debo hacer, las cosas funcionarán. No sé si van a funcionar, lo cierto es que nadie lo sabe, pero tienes esa fé en que si haces las cosas bien las cosas funcionarán. Eso me da mucha paz interior".

Su próximo rival, Stefanos Tsitsipas, con el que comparte revés a una mano: ¿es positivo para el tenis que esta 'estirpe' progrese, ahora que está en minoría?

"No creo que sea un indicativo de algo bueno o malo para el tenis. Personalmente, si pudiera empezar de cero, posiblemente jugaría con revés a dos manos, ya que me he pasado muchísimos años defendiéndome de bolas por encima del hombro y sé de lo difícil que es. El revés a dos manos es mucho más práctico. Yo cambié al revés a una mano cuando tenía 13 años, ahora es difícil dar marcha atrás. Desde el punto de vista del aficionado, sé que aman la estética del revés a una mano. Cuando miro a reveses como los de Roger, Stan o Gasquet, hay una cierta elegancia y estilo en el momento en el que consiguen un gran golpe ganador que no te da el revés a dos manos. Yo no intento que el mío sea bonito, solo quiero que sea práctico. Hay ciertos días en los que estás conectado con ese golpe y luce genial, y si es efectivo, mejor aún".