Alcaraz también sabe ganar al ralentí

El español fue capaz de vencer a Muller a una intensidad baja y sin que los errores mermaran su confianza. Ya está en tercera ronda de Wimbledon 2023.

Diego Jiménez Rubio | 7 Jul 2023 | 17.12
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Carlos Alcaraz gana a Alexandre Muller en Wimbledon 2023. Foto: gettyimages
Carlos Alcaraz gana a Alexandre Muller en Wimbledon 2023. Foto: gettyimages

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El fin justifica los medios. Carlos Alcaraz debe pensar así, consciente de que su nivel de juego en el duelo ante Alexandre Muller ha estado lejísimos de lo habitual y de lo exigible en un torneo como éste. Sin embargo, supo encontrar la manera de vencer en sets corridos y meterse en tercera ronda de Wimbledon 2023.

Se puede ver el vaso medio lleno o medio vacío después de actuaciones como la ofrecida por Carlos Alcaraz esta tarde en Wimbledon 2023, con un resultado de 6-4 7-6 (2) 6-3. La mentalidad positiva incita a quedarse con la victoria, a pensar en que sigue vivo en el torneo y mañana tendrá otra oportunidad para seguir mejorando y quemando etapas en el camino a la gloria. Fuera del aspecto resultadista, poco más se puede extraer del encuentro ante Alexandre Muller para estar contento. Nadie podía prever que ante un rival sin un estilo especialmente peligroso para él, que le deja jugar y que no tiene un saque poderoso, el joven murciano se iba a atascar tanto. Los errores no forzados se agolpaban en su casillero y dificultaban el discurrir normal de un encuentro entre dos jugadores con tanta diferencia de nivel.

Desde el primer set pudo comprobarse que la maquinaria no estaba del todo engrasada y que costaba meter la quinta, la cuarta e incluso la tercera marcha. Bólidos tan potentes como el que encarna Carlitos no están hechos para rodar a baja velocidad y, con esta metáfora, puede entenderse perfectamente las sensaciones que transmitía el jugador español. Muller hizo su partido, pero le faltó colmillo para aprovechar las muchas oportunidades aparentes para poner en aprietos a un jugador adormilado. Parecía espabilar en el tramo final del set inicial, cuando hizo un conveniente break que le permitió adelantarse en el marcador, pero no llegó la calma ni el acierto a su cabeza y raqueta.

Alcaraz terminó el partido con 32 golpes ganadores y 40 errores no forzados

Todo siguió igual, o incluso peor, en la segunda manga. Saques buenos, voleas impresionantes y alguna derecha imponente, compensaban el rictus cansino y la espiral de errores en que estaba sumergido Alcaraz. El partido transcurría como si de una letanía interminable se tratara, en el sopor de una media tarde en Londres en el que todo el mundo conoce cuál será el desenlace, por mucho que de quien depende se empeñe en darle emoción. Muller no se salía de su esquema, Carlos seguía jugando a ráfagas y se llegó a un tiebreak en el que, por fin, el murciano fue capaz de subir la intensidad y despejar todo atisbo de duda. La manera en que resolvió la situación transmite grandeza por su parte, pero también cierta apatía para dejarse llevar y esperar que el resultado llegue casi por sí solo.

Era previsible que el español terminara de soltarse en el tercer parcial, pero después de desperdiciar bolas de rotura en los compases iniciales, volvió a sumergirse en esa especie de mutismo deliberado en la que jugar a medio gas para elevar la intensidad cuando él considerara, ha parecido conducir sus designios en este encuentro. El guion se cumplió a la perfección y en el octavo juego fue capaz de levantar un 40-15 y hacer el ansiado break. Solo los más grandes son capaces de ganar de esta manera en torneos de máxima exigencia, como es Wimbledon 2023. Esto es una prueba más del estatus de tenista que es y puede llegar a ser Carlos Alcaraz. Toca pensar ya en la tercera ronda, donde espera a Jarry o Kubler.