Ágil, feroz, rápido, contundente. Son las características que aúnan esos escualos dominantes en el océano y que tanto pavor generan a otros habitantes de las aguas. Carlos Alcaraz reúne todos esos aspectos en su juego, devorando a cada contrincante que se cruza en su camino con una naturalidad impresionante. Había cierta inquietud ante lo que podría hacer Lorenzo Musetti, después de que el italiano fuera capaz de vencerle el pasado año en Hamburgo, pero éste Carlitos está con una determinación sobrehumana por hacer valer su favoritismo en este Roland Garros 2023. Las sensaciones han sido inmejorables, unificando la diversión de un niño con la competitividad de un campeón, y se mete en cuartos de final con la confianza por las nubes. El resultado final fue de 6-3 6-2 6-2 y su siguiente rival saldrá del duelo entre Tsitsipas y Ofner.
El inicio fue tan inquietante como fugaz en el primer set. Carlitos encadenó seis errores no forzados en los primeros ocho puntos y una expresión de estupor se dibujaba en el rostro de propios y extraños. ¿Cómo era posible? Si no conociéramos la candidez del murciano, cualquiera diría que era una nueva forma de tortura tenística, gastando todos los fallos a las primeras de cambio para luego arrancar el caramelito a su contrincante y escondérselo en lugares insondables. Y es que el despertar del murciano fue arrollador. Tanto es así, que le valió ganar cinco juegos de forma consecutiva y dinamitar todo atisbo de esperanza en el italiano. Le desbordaba en velocidad, respondía con facilidad a los ataques de Lolo y éste se resignaba a tener que hacer malabares para ganar puntos.
Alcaraz terminó con 42 golpes ganadores y 23 errores no forzados, perdiendo el saque en solo dos ocasiones
Y los hizo, pero no le sirvieron más que para divertir al público y a su contrincante. Desde el arranque de la segunda manga, el italiano pareció resignado a asumir que no tenía armas para ganar de tú a tú a Carlos y que necesitaba sacarle de su zona de confort, acortar puntos y buscar el lado artístico del juego con el fin de enfangar el juego fluido del murciano. Quizá olvidó que el repertorio de juego del murciano es casi tan letal a media pista, con sutiles toques de muñeca, apoyos imposibles, globos, contradejadas y voleas. Uno de los aspectos que hacen a Alcaraz un jugador letal es que no tiene resquicios técnicos en su juego, no hay grandes puntos débiles en su tenis, pero es que el juego del gato y el ratón es una de las grandes fortalezas del murciano.
Se divirtió de forma infinita el español en el tercer parcial, con golpes más propios del mago Mansour Bahrami que de unos octavos de final, y con un rival frustrado al verse convertido en una marioneta en sus manos. La red tejida por el italiano para intentar atrapar a su contrincante, terminó por asfixiarle a él, perdido en un mar de dejadas cada vez que tenía oportunidad, y viéndose abocado a remar de fondo de pista sin orilla a la vista cuando Carlos Alcaraz adquiría la iniciativa. El desenlace no podía ser otro que una contundente victoria para él, y confianza por las nubes para afrontar el tramo final de un Roland Garros 2023 en el que ya se ve mucho más cercano ese partido con el que todos los aficionados soñamos desde hace mucho tiempo, demasiado. Se aproxima el momento de la verdad.

