Monfils: "Hubo un momento en el que no sabía ni dónde estaba"

Emocionantes palabras del galo tras inclinar a Báez en su debut en París. "Entra en el top2 de partidos de mi carrera, sin dudas".

Carlos Navarro | 31 May 2023 | 02.28
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Gael Monfils, emocionantes palabras. Foto: gettyimages
Gael Monfils, emocionantes palabras. Foto: gettyimages

Gaël Monfils no solo emocionó esta noche a toda la parroquia francesa, también a cualquier aficionado al tenis que se ha acostumbrado a ver su nombre en el circuito en los últimos años. Tras ser padre y estar ausente del circuito por importantes lesiones en los últimos meses, el galo se dio un nuevo baño de masas en su debut en Roland Garros 2023, en el que inclinó a Seba Báez en un partido absolutamente épico que se alargó hasta la medianoche. Un festín que puso en pie a la grada gala, volcada con un tenista que no pierde la fé en su juego, la confianza en sus golpes y la sensación de que sigue formando parte de la élite. Su rueda de prensa posterior, claro, fue un reflejo de las emociones que experimento Gael en uno de los mejores partidos de su carrera deportiva.

En qué lugar colocaría esta victoria dentro de toda su carrera

"Definitivamente está en el top2 de mis partidos. Tuve uno prácticamente igual hace algunos años, contra Pablo Cuevas en la Lenglen. El ambiente fue excepcional, al igual que hoy. Está claro que el de hoy sabe diferente: soy más viejo y había menos oportunidades, por así decirlo, de que pudiese ganar hoy. Sí, diría que top2 o top1. Lo de hoy fue un ambiente increíble, imagino que también para los espectadores. Sé que había algunos amigos míos que por primera vez han venido a Roland Garros, así que diría que ha sido una gran experiencia para ellos".

¿Puede recuperar a nivel físico para el resto del torneo?

"Sí, espero recuperarme sin problemas. Estoy cansado, pero también estaría cansado después de un entrenamiento duro. Ha pasado mucho tiempo, hacía mucho que no jugaba con un ambiente así. Estaba acalambrado al final, mucho de eso tiene que ver con los nervios, y está claro que estoy cansado, pero es que estaba jugando con la adrenalina al máximo. Espero poder tener una buena noche hoy y poder tener un día de recuperación importante mañana. No me importa, pase lo que pase estaré listo para el jueves (risas)".

Sus primeras emociones después de una noche como la de hoy

"Sinceramente, te olvidas de que sea un partido de primera ronda. Simplemente dices: wow, vaya tardenoche más increíble, y hubo un punto en el que ya ni sabía dónde estaba. Pensé: he tenido éxito, he ganado este partido. A pesar de que sabía en lo más dentro de mí que sería muy complicado, entrené contra él esta semana. Pensé que era un gran jugador: cuando vi el cuadro, no estaba contento. Pensé que éste no era el partido que quería, no para una primera ronda. Una vez que el partido empezó, empiezas a aceptar esta circunstancia y conseguí encontrar soluciones. Estoy muy, muy feliz, como puedes ver. Es uno de mis mejores partidos y uno de los mejores momentos deportivos que jamás he podido experimentar".

¿En algún momento pensó que disfrutaría tanto del partido de hoy?

"No, no, sinceramente no. Como has dicho, lo disfruté al máximo, pero no me lo esperaba. No me esperaba ni tan siquiera remontar, pero tomé las decisiones tácticas correctas. Lo que hice lo hice desde muy adentro, desde mi corazón. Por eso perdí el cuarto set. Estaba muerto. Alguno podría decir que por qué no hice nada más: no podía hacer nada. Es una locura. Conseguí hacerlo, a nivel mental, en Roland Garros. Me dije a mí mismo: 'No te preocupes, voy a recuperar y voy a ganarle y matarle en el quinto'. Pensar esto es de estar muy loco. Sí, te digo la verdad, esto es lo que me dije a mí mismo. Soy muy honesto conmigo mismo. Si hubiese perdido 6-4 en el cuarto set, hubiese caído 6-1 en el quinto".

¿Qué se le pasó por la cabeza cuando estaba 0-4 en el quinto set?

"Pensé tres cosas. En primer lugar, que no quería perder con un rosco (0-6). Solo Murray me ha hecho esto, creo que Robredo también. Al menos quería ganar un juego. Entonces, y de manera inconsciente, pensé que si conseguía empujar al máximo, al otro lado estaba la otra pista... ¿quién sabe? ¿Quién sabe? Con esos pensamientos me hizo feliz ganar un juego. Pensé que ya no habría rosco. Y ahí, dos grandes golpes de derecha, y me imaginé que todavía faltaba un mundo, que podría hacer algo. Me dolía todo, de verdad. Por eso nos llaman atletas de alto nivel, porque a veces eres capaz de soportar el dolor, pero lo sentí de verdad. Mis golpes eran cada vez más fuertes, pero me dolía todo".