Breadcrumb
¿Cuáles son las diferencias entre Roland Garros, Madrid, Roma y Montecarlo?
¿Cómo afecta la altura de Madrid al juego? ¿Por qué la diferencia de condiciones respecto a otras pistas de tierra batida? Lo descubrimos.
Puede parecer que no, porque comparten casi misma zona geográfica, estación del año y superficie, pero Montecarlo, Madrid, Roma y Roland Garros son torneos que tienen bastantes diferencias unos de otros. Diferencias que, luego, pueden ser equiparables a otros torneos de esta gira. Es decir, las condiciones no son las mismas aunque se jueguen en la misma superficie. Hay ciertos detalles que las hacen ser diferentes.
¿Cómo es el juego sobre tierra batida?
Es una superficie, por lo general, lenta. Suele favorecer a los que juegan más desde el fondo y le pegan con mucho efecto a la bola y un poco menos a los sacadores y a los que le pegan plano. La tierra provoca que el bote de la bola, además, sea más alto del normal. De ahí que Rafa Nadal haya tenido tanto éxito en esta superficie porque teniendo el drive que tiene con ese efecto que le mete, la bola sale disparada. Salta mucho. Eso ha hecho mucho daño a sus rivales, sobre todo al revés de sus oponentes y por eso se explica que sea el Rey de la tierra. Nadie tiene sus golpes, su defensa-ataque y su mentalidad ganadora, entre otras cosas.
Los tres aspectos principales que afectan al juego sobre tierra
Al igual que en otras superficies, para el juego en tierra batida afecta la altitud, el clima y, muy importante remarcarlo también, lo grande que sea la pista.
En cuanto a altitud: Montecarlo, Roma y Roland Garros, como también Barcelona, están colocados prácticamente a nivel del mar. Por ejemplo, París está a apenas 30 metros, lo que no se nota prácticamente nada. Quien se desmarca aquí es Madrid, que está situada a 667 metros de altitud. Claro, entre 0 y 30 no se nota apenas nada a nivel de juego, pero entre 0 y casi 700, la diferencia es muchísima. No es de extrañar que Rafa Nadal haya ganado 14 Roland Garros, 12 Barcelona, 11 Montecarlo y 10 Roma, torneos que prácticamente comparten condiciones, pero solo haya ganado 4 veces en Madrid desde que pasó a ser torneo de tierra batida.
¿Por qué afecta la altitud? Porque la densidad del aire es menor a mayor altura. Por ejemplo, una pelota lanzada a una fuerza y velocidad X, dibujaría una trayectoria parabólica. La existencia en el aire de partículas hace que la pelota se abra camino a través de él. Esas partículas ofrecen una resistencia que provoca que la pelota se vaya frenando. Al haber más altura, la densidad es menor y la pelota, al tener menos resistencia vuela más rápido y va más lejos, aunque se lanzase a la misma fuerza y velocidad que a nivel del mar.
De esta forma, los jugadores en Madrid sienten que tienen menos control de pelota, ya que las condiciones son distintas. Deben ajustar la tensión de sus raquetas, aumentando la tensión para controlar más la bola en torno a los 4-5 kilos en algunas ocasiones. A mayor tensión de raqueta, el control es mayor y deben imprimir más fuerza ellos con su mano. Al principio, cuesta habituarse y se necesita de unos días. Cuando ya pasan unos cuantos, todos suelen ajustar su raqueta y sus golpes a las condiciones de altura y terminan casi ni sintiendo que están jugando en altura. La problemática viene al inicio, sobre todo, o pasar de jugar en altura a hacerlo al nivel del mar.
En Madrid, la pelota sale disparada muy rápido de la raqueta. Pasa poco tiempo en las cuerdas y esto hace que el esfuerzo para golpear suela ser menor. Favorece el juego de los tenistas con golpes más ofensivos ya que al golpear fuerte, la pelota vuela a una velocidad que no se obtiene cuando se golpea a nivel del mar. La bola, de esta forma, está muy viva en Madrid. Todo pasa muy rápido.
También, en días soleados, y ya pasamos al clima, la pelota bota muy alta, lo que hace que los sacadores que imprimen mucho efecto a la bola tengan un amplio número de aces aquí. En Madrid se suele hacer casi el doble de aces que en torneos como Montecarlo o Roma, mucho más lentos que el torneo de la capital de España.
El clima, como digo, también afecta a las condiciones de cada torneo. Que Nadal siempre prefiera jugar de día y con mucho sol, no es por azar. En mayo, en Roma, el clima es algo más frío que en París en pleno junio. De ahí que en Roma, si además el día está pesado, nublado o se juega de noche con humedad, sea muy difícil mover la bola. Recordamos cuando RG se jugó en octubre por la pandemia y a Rafa le costó horrores habituarse a las condiciones más frías en aquella época. Cuanto más sol, la tierra se secará más, lo que provocará un bote de bola alto, saltarín y vivo. Si las condiciones fuesen pesadas, con humedad, la tierra se mojaría, así como el pelo de la bola al aterrizar, y provoca un juego más lento, de bote más bajo, impidiendo ver winners y mucho intercambio.
Montecarlo en abril es un torneo habitualmente cálido y seco en esa parte del año. Lo mismo con Barcelona o Roma, aunque en la capital italiana suele llover muchas veces en mayo, lo que provoca unas condiciones distintas y que jugadores a los que les gusta las condiciones con bote más bajo se vean favorecidos. Recordamos el año 2020, cuando Schwartzman llegó a la final en Roma, ganando a Nadal por el camino y es que es conocido que el Peque en esas condiciones se mueve mucho más a gusto que con sol y calor.
Roland Garros en pleno junio tiene un clima mucho más cálido y seco. Se podría decir que casi en verano, tal y como se disputa, las condiciones son todavía más propicias para tenistas como Rafa. Si veis que un día en París llueve y ese día juega Rafa, ya podréis intuir que el manacorí ese día no va a estar especialmente a gusto.
Por último, hablamos de las dimensiones de la pista. Hay jugadores que se sienten muy cómodos jugando muy atrás de la línea de fondo. La Philippe Chatrier es la pista más grande de todas, con mucho espacio en los laterales y al fondo, permitiendo que los tenistas resten varios metros por detrás (así tienen más tiempo para cazar el saque y devolverlo profundo) o se defiendan con mayores garantías. En pistas más pequeñas (Suzanne Lenglen, por ejemplo, o en Roma), se juega un poco más cerca de la línea de fondo y tienes la sensación de que el público está más encima.
Este es el factor que menos influye en el juego sobre tierra de los mencionados, pero también considero que hay que señalarlo puesto que no es lo mismo jugar en la Chatrier con ese espacio tan grande a otras pistas.
Para resumir, Montecarlo, Roma y Roland Garros comparten prácticamente las mismas condiciones y es Madrid la que se sale totalmente de la comparativa, siendo el torneo de tierra más “extraño” entre comillas y al que más cuesta habituarse. A Alcaraz, por ejemplo, diríamos que le viene fenomenal el estilo de juego de Madrid, ya que sus golpes pueden hacer mucho daño porque le imprime una potencia brutal a la bola, aunque también puede habituarse muy bien a condiciones más lentas. Es muy versátil, en ese sentido. Nole tres cuartos de lo mismo, aunque el serbio quizá se podría situar en un término medio entre las condiciones de Montecarlo, Roma o RG y las de Madrid.