Desde que Dominic Thiem ganara el Masters 1000 de Indian Wells en 2019, no ha vuelto a perder un partido allí. Suena a broma pero es la realidad, aunque seguro que a él le hubiera encantado perder algún encuentro con tal de haber disputado el evento estos últimos años. La pandemia, la lesión y el ranking no se lo permitieron, pero en 2023 le veremos de nuevo en California poniéndose a prueba, regresando al estadio donde un día fue feliz. En una charla con la ATP este miércoles, el actual #102 de la clasificación echó la vista atrás para recordar las emociones de aquella semana.
“Soy consciente que aquel año llegué aquí en una situación realmente mala”, afirma el austriaco sobre aquel mes de marzo. “No venía jugando bien en las últimas semanas, así que no esperaba absolutamente nada, pero de alguna manera comencé a jugar cada vez mejor y poco a poco fui ganado partidos. Es cierto que tuve un poco de suerte, por ejemplo en cuartos de final, donde Gael Monfils tuvo que retirarse por lesión. Si la gente supiera cómo me sentía antes de afrontar esa edición de Indian Wells, quedarían sorprendidos de que terminara ganando”, sostiene el ex Nº3 mundial.
Y tiene razón, poca gente se acuerda de los resultados previo a lo que sucedió en ese torneo de Indian Wells 2019. Dominic llegaba tras firmar primer ronda en Doha (Herbert), segunda ronda en el Open de Australia (Popyrin), semifinales en Buenos Aires (Schwartzman) y de nuevo primera ronda en Río de Janeiro (Djere). Un balance de 3-4 que presagiaba malas noticias para el de Wiener Neustadt en Palm Springs, aunque lo que sucedió fue precisamente lo contrario.
“Después de Río decidí ir muy temprano a Indian Wells para prepararme físicamente y mejorar un poco mi tenis. Con el tiempo quedó demostrado que fue una buena decisión porque, de no estar nada en forma y jugar muy mal durante dos semanas, pasé a darme una gran oportunidad de jugar un buen tenis y pelear por cada partido, esta vez en una forma física correcta”, revela el pupilo de Nicolás Massú, que por aquel entonces todavía no había sido capaz de levantar un Masters 1000, pese a contar ya con 40 participaciones en eventos de esta categoría.
UNA SEMANA INOLVIDABLE
El camino de Thiem arrancó de la mejor manera posible, arrasando a Jordan Thompson, Gilles Simon e Ivo Karlovic sin ceder un solo set. Luego vendría la triste retirada de Gael Monfils en los cuartos de final, privándonos de un gran duelo pero empujando al austriaco directamente a las rondas finales. En semifinales tuvo que sudar durante tres intensos parciales para, finalmente, acceder a la finalísima, donde le esperaba un invitado muy especial.
“Para mí fue una semana increíble, incluso entré relajado a la final por jugarla contra Federer, él era el favorito y además venía jugando muy bien”, rememora sobre aquel mítico partido. “No quería presionarme más de la cuenta, aunque deseaba ganar por fin ese primer Masters 1000. Había perdido ya dos finales en Madrid, pero en Indian Wells todo fue diferente. Disfruté mucho de aquellas dos semanas, sobre todo con mi tenis, probablemente por eso terminé ganando el título”.
Thiem perdió el primer set y ganó los dos siguientes (3-6, 6-3, 7-5), aunque en su cabeza se quedó grabado precisamente el parcial menos favorable. “El primer set fue muy complicado, Roger estaba suelto y la gente encantada por verle en una nueva final, la verdad es que estaba jugando conmigo. Estaba en su mejor nivel, haciendo lo que quería con la bola, así que cuando está en ese plan no se puede hacer nada, imposible jugar. Solo esperé a que tuviera algún momento de debilidad en el segundo set para romperle, luego ya se abrió el partido”, añade el campeón de 17 títulos ATP.
“Por otra parte, también estoy contento de haber presenciado ese primer set, fue una experiencia increíble enfrentarme a alguien que juega tan bien a tenis”, concluye un Thiem que se agarra a esa experiencia de 2019 para aplicarse cuatro años después. Esta temporada llega con un balance de 1-7, siendo su única victoria la que obtenida en primera ronda del ATP 250 de Buenos Aires ante Alex Molcan. No llega con buena dinámica, tampoco muestra grandes dosis de confianza, pero aquí ya pasó una vez por esto. Esta misma noche, le espera Adrian Mannarino en el debut.

